Basado en Ezequiel 44:15-28 (Versión Reina Valera 1960)
Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas. Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa. Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se ceñirán cosa que los haga sudar. Cuando salgan al atrio exterior, al atrio de afuera, al pueblo, se quitarán las vestiduras con que ministraron, y las dejarán en las cámaras del santuario, y se vestirán de otros vestidos, para no santificar al pueblo con sus vestiduras. Y no se raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello, sino que lo recortarán solamente. Ninguno de los sacerdotes beberá vino cuando haya de entrar en el atrio interior. Ni viuda ni repudiada tomará por mujer, sino que tomará virgen del linaje de la casa de Israel, o viuda que fuere viuda de sacerdote. Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio. En los casos de pleito ellos estarán para juzgar; conforme a mis juicios juzgarán; y mis leyes y mis decretos guardarán en todas mis fiestas solemnes, y santificarán mis días de reposo. No se acercarán a hombre muerto para contaminarse; pero por padre o madre, hijo o hija, hermano, o hermana que no haya tenido marido, sí podrán contaminarse. Y después de su purificación, le contarán siete días. Y el día que entre al santuario, al atrio interior, para ministrar en el santuario, ofrecerá su expiación, dice Jehová el Señor. Y habrá para ellos heredad; yo seré su heredad, pero no les daréis posesión en Israel; yo soy su posesión.
Esta enseñanza que vemos en este pasaje, ¿aplica hoy, y para todos nosotros, tanto como para el judío como para el gentil? Y la respuesta es sí, y de una manera muy literal, en el sentido de que todos a través de Cristo estamos llamados a ministrar ante el Señor. Cada persona que profese tener fe en Cristo y que ha aceptado al Señor como tal, es necesario que sirva al Señor. Y aún más, y como veremos, si una persona no sirve al Señor, no obtendrá entrada en Su reino. Es imposible que una persona entre en el reino de Dios si no le sirve como El manda, sin excepciones.
Hay un pensamiento en muchos creyentes, que la fe en Cristo solamente consta en creer en El y nada más. Pero eso, es un error, y claro, un error causado por malas doctrinas que tienen un autor, el diablo. Si hay alguien que tiene toda la razón de retener al hombre a que no sirva a Dios, es el enemigo. El es el mas interesado de obstaculizar los propósitos de Dios, y de destruir la razón por lo cual Dios hizo al hombre. Desde el comienzo, Dios hizo al hombre para servir, desde el jardín del Edén. Dios puso al hombre para cuidar del jardín, aún antes que entrará el pecado en el mundo. Y ¿Qué hizo el enemigo? El se acerco al hombre para desviarlo de sus responsabilidades, y cuestionó el mandato de Dios, y así, no solo paró la obra, sino que hizo caer al hombre en pecado a través de la tentación, y tenemos lo que tenemos hoy, un mundo lleno de muerte, de destrucción, y aún peor, que hasta se pueden perder las personas eternamente si permanecen en sus pecados. Entonces, lo peor que puede ocasionar el enemigo es persuadir al hombre a que no sirva a Dios, y no le importa como lograr hacerlo.
¿Qué nos enseña la Palabra? Para comenzar, el Señor hablo de un nuevo nacer para poder entrar en Su reino. Cuando venimos a Cristo, a través del arrepentimiento de nuestros pecados, y de aceptarle por fe como nuestro Señor (porque hay que aceptarle como tal si una persona genuinamente desea ser salva), se produce ese nuevo nacimiento, o una conversión. Pero lo que el enemigo usa para desviar a los creyentes es algo tan sencillo como dejar de usar nuestro raciocinio, quitando así la lógica elemental para poder entender las cosas celestiales. Cuando un niño nace, ¿Se queda como esa criatura que salió del vientre de su madre? La naturaleza que Dios mismo creo nos enseña que esa criatura debe crecer, y fortalecerse, y aprender, para que pueda sobrevivir por sí misma el día de mañana. Entonces, ¿podemos justificar que cuando nace de nuevo una persona, que se deba quedar tal como esta? Imposible. Y, olvidémonos por un momento de que, si una persona se convirtió de verdad, o no lo hizo, o si es Dios el que produce las cosas, o no, porque esos mismos cuestionamientos son los que causan precisamente la falta de raciocinio. Un ser cuando nace, especialmente en Cristo, de una manera u otra, e igual como es la naturaleza, debe crecer, debe fortalecerse, debe desarrollarse, como sea. Y si no pasa, sencillamente hay un problema grande, porque no va a sobrevivir nunca por si mismo. Cuando nacemos de nuevo en Cristo, es un comienzo, tal como lo implica el propio dicho. Es el comienzo de un largo camino. Hay muchas cosas que tienen que suceder para que llegue a donde Dios mismo quiere que llegue.
La Palabra nos enseña en muchas partes que debemos aumentar en conocimiento y en obras para con Dios como parte de nuestro desarrollo espiritual, y de tal manera para que estemos listo para lo que viene en la eternidad, después que pase todo este mundo temporal. Esto dice por ejemplo la Palabra: ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? 1 Corintios 6:1-6. Entonces, ¿Cómo llegaremos a juzgar al mundo y hasta a los ángeles si nunca se busca la voluntad de Dios, o se estudia la Palabra, o se llega a madurar en las cosas del Señor? Y si no puede llegar a eso una persona, y estar preparado para lo que viene, entonces, ¿Para que le sirve a Dios? El cielo consta más allá de canciones, o de tocar arpas como muchos piensan. Hay cosas que tendremos que hacer en el más allá, y debemos estar listos. Dios permite todo lo que permite en este mundo, y especialmente en la vida del creyente para que estemos listos para lo por venir. Por lo tanto, esto dice la Palabra: Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:5.
El Señor lo ha preparado todo para que podamos tener entrada en Su reino, pero es nuestra decisión de aferrarnos a la fe y buscar hacer Su voluntad para servirle, para que podamos ser dignos de entrar en Su reino a través de Jesucristo. Esto se repite, vez tras vez, porque es algo esencial: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿Estas sirviendo a Dios, o sigues sirviéndote a ti mismo para tu propia perdición? ¡Qué el Señor les bendiga! John ¡Dios bendiga a Israel!