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El único constante en el universo - Salmo 107:31-43

Basado en Salmo 107:31-43 (Versión Reina Valera 1960)  

Alaben la misericordia de Jehová, y sus maravillas para con los hijos de los hombres. Exáltenlo en la congregación del pueblo, y en la reunión de ancianos lo alaben. Él convierte los ríos en desierto, y los manantiales de las aguas en sequedales; la tierra fructífera en estéril, por la maldad de los que la habitan. Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manantiales. Allí establece a los hambrientos, y fundan ciudad en donde vivir. Siembran campos, y plantan viñas, y rinden abundante fruto. Los bendice, y se multiplican en gran manera; y no disminuye su ganado. Luego son menoscabados y abatidos a causa de tiranía, de males y congojas. Él esparce menosprecio sobre los príncipes, y les hace andar perdidos, vagabundos y sin camino. Levanta de la miseria al pobre, y hace multiplicar las familias como rebaños de ovejas. Véanlo los rectos, y alégrense, y todos los malos cierren su boca. ¿Quién es sabio y guardará estas cosas, y entenderá las misericordias de Jehová?

Hay muchas personas que tienen distintas opiniones sobre porqué suceden las circunstancias en esta vida. Hay, por ejemplo, quienes piensan que les va a ir según como hacen las cosas, o sea, piensan que a una persona le va a ir bien si se esfuerza, si se dedica a lo que va a hacer, y si es responsable. Y claro, piensan que lo opuesto también es verdad, y sí, puede haber cierta verdad en eso. Hay quienes piensan que, en esta vida, todo se trata de oportunidades, o hasta de suerte, que haga lo que haga una persona, todo se dará o no por sí solo. Si vamos por los que asocian las circunstancias con cosas espirituales, hay muchos creyentes que piensan que todo les saldrá bien si tienen suficiente fe en Dios. Hay otros que asocian sus circunstancias con la manera que ellos creen como Dios los ve, o sea, si a una persona le está saliendo bien las cosas, es porque Dios los está bendiciendo porque ellos son mejores que los demás, y viceversa. Hay creyentes que piensan que las circunstancias se dan dependiendo de lo que se hace bien o mal, o sea, que si hacen bien, que Dios los está bendiciendo por sus buenas obras, o si le va mal a una persona, es porque hay algo que está mal, o Dios lo está castigando. En fin, podríamos ver todo tipo de ideas, porque puede haber muchas razones de porqué las circunstancias son las que son, pero ¿cuál es el único constante en todo esto?  

Lo primero que debiéramos ver, y si realmente nos guiamos por lo obvio (aunque a veces lo obvio no es tan obvio para todos, porque todo depende de cómo una persona quiera ver las cosas) es que a través de los sube y bajas, o buenas circunstancias o malas circunstancias, como las que leímos en el pasaje, es que hay un solo constante en todo esto, y ese es el Señor. Vayan bien las cosas, o vayan mal las cosas, Dios es el único que no cambia, y El que está envuelto en todo lo que pasa, lo que vemos como bueno y lo que vemos como malo. Así que, si Dios es el único que no cambia, y El que permite todo, y claro, El que estará allí al final cuando todo esto termine, tanto para cada persona, como universalmente, ¿vale la pena enfocarse tanto en las circunstancias, o en lo que sucede al presente? Ahora, no quiere decir que lo que suceda ahora no importa, porque sí importa, y mucho, especialmente lo que hacemos individualmente y porque hacemos o no hacemos las cosas, A lo que me refiero es que pase lo que pase, siempre debemos tener en mente a Dios, y que El es el que más importa en todo esto. Y si nos enfocamos en El, entonces nos debiera importar supremamente lo que El va a hacer al final con nosotros, basado en lo que hacemos durante este tiempo pasajero y temporal. Esto, por ejemplo, enseño el Señor: Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá… …Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse, vendrá el señor de aquel siervo en día que este no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles. Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Lucas 12:35-40, 42-48. Así que, importa mucho lo que pasa en el presente, pero lo que más importa es como nos ve Dios. Y noten que el Señor está hablando de siervos, o sea, de aquellos que no solamente le pertenecen al reino, sino a los que le sirven. Entonces, este asunto de que muchas personas creen y predican de que no daremos cuenta de nuestras acciones como creyentes es completamente falso. Y si Dios juzgará los hechos de aquellos que le sirven, ¿cuánto más Dios no juzgará a aquellos quienes lo desprecian, o no hacen nada por El, o no le toman en serio o en cuenta? ¿Qué hará Dios con aquellos que, conociendo la verdad, no la siguen, sino hacen como les parece? El camino espacioso que se predica en realidad es una puerta estrecha.

Esto es lo que debemos siempre tener en mente, especialmente como creyentes, a través de las circunstancias que nos toquen, sean buenas o desagradables: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10. No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, si te encuentrás en buenas circunstancias, siempre piensa que Dios te pedirá cuentas, y que te juzgará según hiciste durante esas buenas circunstancias o en circunstancias difíciles, o en diversos problemas. Este es el fin del asunto: a Dios no le importará tanto las circunstancias, sino lo que hacemos en ellas, y si en todo eso buscamos amarle por sobre todas las cosas, estando sujetos a Su Señorío o no. El mundo se ira, pero el Señor siempre será Señor, y de El depende nuestra eternidad, y El determinará nuestro futuro según nuestro corazón y nuestros hechos. Así que, ¿Qué es lo que el Señor vé en tu corazón y en tus hechos en todo esto? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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Le perteneces a quien tu sirves - 1 Corintios 6:12-14

Basado en 1 Corintios 6:12-14 (Versión Reina Valera 1960)  

Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder.

Podemos ver muchas cosas en este pasaje, cosas que nos ayudan a determinar cómo es que debemos vivir mientras estamos en este cuerpo temporal, porque a Dios le interesa sobremanera lo que hacemos con nuestra vida, con nuestros cuerpos. Hay un vínculo muy importante entre lo que hacemos con nuestra vida y si lo que hacemos será aceptable a Dios para dejarnos heredar Su reino o entrar en la vida eterna, (porque las cosas no son tan sencillas como muchos prefieren creer). Lo que decidimos hacer, tanto la intención del corazón como nuestras acciones determinarán donde pasaremos la eternidad. Por lo tanto, es necesario tener muy en cuenta estas cosas, por el propio bien nuestro.

El primer asunto es que la Palabra de Dios en Su plenitud es el completo consejo de Dios para el hombre. O sea, la Palabra es para nuestro beneficio, y no para el de Dios. No hay nada que afecte a Dios. Dios y Su reino, todo lo que le pertenece es inconmovible y eterno. Por ejemplo, si una persona decide aborrecer a Dios y desestimar lo que El dice, no cambia la realidad de que Dios seguirá siendo Dios. Por lo tanto, si una persona no desea obedecerle a Dios, sencillamente se daña a sí misma, pero Dios queda ileso. Así que, si una persona desea el bien para sí misma, la lógica o su propio raciocinio la debiera llevar a pensar que le conviene buscar de Dios, y a obedecerle.

Lo próximo que veremos es este asunto, de que tenemos la potestad de hacer todo lo que deseemos, porque tenemos libre albedrio, pero que no todo conviene. Y, es más, que hay que tener cuidado cuando nos dejamos dominar por las cosas. El adoptar la fe en Cristo no significa que seremos perfectos enseguida. Todavía tenemos que lidiar con nuestro pecado, con lo que mora dentro de nuestro ser. Pero la gran diferencia que debiera haber en nuestra vida como creyentes es que nunca debe haber la práctica del pecado. Cuando practicamos el pecado, ahí es que una persona se está dejando dominar, y eso es un problema muy grave. Tal es el problema de que si una persona, no importando la fe que profese tener, sino llega a dominar ese mal en el Señor, no podrá entrar en el reino de Dios. Esto dice la Palabra: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21. ¿Quién es el que hereda? Un hijo. Entonces, si la Palabra dice que una persona no heredará el reino de Dios si practica el pecado, lo que está diciendo es que, por muy hijo que sea, si se deja dominar de nuevo por el pecado, no entrará en el reino de Dios. Dios es amor, pero también es Santo, así que, El perdona, pero con el fin de que dejemos atrás el pecado, paso a paso, día a día, buscando hacer Su voluntad, y no dejándonos dominar de nuevo por lo mismo que causo nuestra perdición para comenzar. Esto dice la Palabra: Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7.

Hay algo que debemos tener siempre en mente, especialmente como creyentes en Cristo, que somos seres creados, Dios nos creó para sí mismo. Cuando estábamos perdidos en nuestros pecados, estábamos totalmente aparte del propósito de nuestro existir, y claro, lo inservible se bota. El infierno es un basurero eterno básicamente. Pero, Dios decidió darnos la oportunidad para que nuestro propósito de existir pudiera ser posible de nuevo a través de la cruz de Cristo, para que pudiéremos volver a nuestro propósito original. Esto dice la Palabra: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:8-10. La predestinación que tantos confunden, consta de que cada uno de nosotros fue hecho y creado para Dios y para cumplir Su voluntad. Y El dá la oportunidad a cada ser a través del Señor Jesucristo a volver a ese plan original, bajo el libre albedrio. Así que, una persona decide si vuelve o no a ese plan original a través de Jesucristo.

Y este es un asunto relacionado que debemos siempre tener en cuenta, que como los seres creados que somos, fuimos hechos para servir. Y si una persona no sirve a Dios, entonces sirve a Satanás y al pecado, aunque piense que se está sirviendo a sí misma. Esa es nuestra realidad. Tu sirves a alguien, quieras creerlo o no, y solo hay dos lados, dos opciones: Dios o el diablo. No hay un intermedio. Así que, también se puede determinar que tú le perteneces a quien tú decides servir. Si le sirves a Dios, le perteneces a Dios. Pero, si sirves a la carne y al pecado, le perteneces a eso, y finalmente le perteneces al diablo. Esto dice la Palabra al respecto: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). Efesios 2:1-5.

Ahora, se puede entender, por ejemplo, la verdadera razón por lo cual se inventó la llamada teoría de la evolución, y es para justificar la rebeldía y el orgullo del hombre, para sentirse que no le debe nada a nadie y para hacer como le parece. Y mucho del ser humano prefiere creer que vino de un accidente cósmico, y de un primate, que pensar que le debe todo al Santo Ser que lo creo, quien sigue permitiendo que exista (porque si respiramos y nuestros corazones palpitan, es porque Dios lo permite), y que de El y de Su verdad depende si una persona vive eternamente o muere en el infierno para siempre. Cuando una persona no le obedece a Dios, adopta este mismo sentir, y finalmente se condena a sí misma a pertenecerle a Satanás, no importa la fe que profese tener (porque Dios nos juzgará por la intención de nuestro corazón y por nuestros hechos, y no por lo que decimos). Esto es lo que dijo el propio Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿A quién sirves? ¿A Dios, o a el diablo? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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La carne - 2 Corintios 10:1-6

Basado en 2 Corintios 10:1-6 (Versión Reina Valera 1960)  

Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros; ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que usar de aquella osadía con que estoy dispuesto a proceder resueltamente contra algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne. Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Muchas veces, y la gran mayoría, casi siempre ve como problemas cosas que realmente no son problemas, y viceversa, cosas que son realmente problemáticas como cosas buenas o sin asunto. Pero el asunto es que debemos entender lo que realmente puede ser un problema, y lo que nos puede afectar infinitamente. No debemos pensar que nuestros peores problemas son las malas circunstancias, u otras personas, o ni siquiera el diablo y sus demonios (aunque todo esto son factores). El peor problema que tenemos es la carne, y para ser aún más exacto, nuestra carne o carnalidad, hasta literalmente hablando. Este es nuestro enemigo número uno, nuestro peor problema.

A través de la Palabra, Dios nos advierte de distintas maneras de cómo debemos tener cuidado con la carne, y que no podemos confiar en la carne, y que no debemos seguir la carne, y que no debemos tomar decisiones basadas según la carne, en fin, Dios siempre pone gran alerta a todo lo que tiene que ver con la carne. Por ejemplo, tan sencillamente no podemos confiar en la carne, o en las cosas de la carne, como está escrito: Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. Jeremías 17:5-8. Así que, tan sencillamente, si una persona confía en la carne, trae la maldición sobre sí misma. ¿Por qué pasa esto? Por dos razones. Porque Dios castiga todo lo que esta basado en la carne, y lo ha denominado maldición, pero también, porque la consecuencia natural que produce la carne es maldición. Esto también dice la Palabra al respecto: Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:8. Entonces, Dios enseña que, si una persona invierte en la carne, o se preocupa solo en complacer la carne, el fruto, o el producto será corrupción.

El Señor también nos dice que la carne promueve la debilidad, y es por eso que no debemos depender de ella. Esto mismo dijo: Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. Mateo 26:41. Así que, la carne es algo que nos hace débiles, no nos ayuda a enfrentar las circunstancias, ni aún menos, las tentaciones, o las pruebas, y claro, hasta la tribulación. Lo espiritual o las cosas divinas son las que nos ayudan a ser fuertes, para poder resistir cualquier problema, y claro, ayudarnos a entrar en el reino de Dios. Por eso que la Palabra también dice esto: Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:16-21. Entonces, tan sencillamente, no podemos ni depender de la carne en ninguna manera, no podemos buscar satisfacer los deseos de la carne, y claro, no podemos darle rienda suelta a los deseos de la carne, porque o sino, no podremos entrar en el reino de Dios, y eso si es un grave problema, un problema eterno que no tiene remedio.

El asunto es que, si nos dejamos llevar por la carne, fracasaremos en hacer la voluntad de Dios. Y este problema puede surgir en cualquier momento, el cual es el peor problema. El mejor ejemplo que tenemos donde se nos demuestra que no podemos bajar la guardia es en lo que paso con el Apóstol Pedro. Esto leemos: Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. Mateo 16:13-26. Así que, todo puede cambiar en cuestión de momentos si no tenemos cuidado con la carne, si nos dejamos llevar por ella. Porque esto también reitera la Palabra: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. La carne va totalmente en contra de Dios y de Su voluntad, y si nuestra vida se vuelve en una colección de cosas carnales, ¿podrá Dios dejarnos entrar en Su reino? Por eso que todo evangelio o doctrina que esta basado, o busca complacer la carne y de buscar los placeres de esta vida son maldición. Todo lo que tiene a la carne como centro, o como fin de complacer a la carne, es maldición. Así que, ¿tu vida y tu fe está basada en la carne o en el Señor y en hacer Su voluntad para vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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El verdadero mensaje del Evangelio - Gálatas 1:1-14

Basado en Gálatas 1:1-14 (Versión Reina Valera 1960)  

Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos), y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. Porque ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba; y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.

¿Hay tal cosa como muchas perfecciones, o varias verdades? ¿La opinión de cada persona dicta la realidad del universo? Hoy en día, y gracias a nuestra supuesta evolución, existen muchas más ideas aceptadas como verdad que antes. Y por supuesto, gracias a la comunicación, todas esas ideas se transmiten a todo el mundo en cuestión de segundos. Y añadiéndole a eso, muchas personas forman distintas opiniones al tomar o mezclar distintas ideas que recogen en el camino, y forman su propia opinión, y ya que la sociedad en general apoya el libertinaje, se siente más que autorizada para pensar y creer que su verdad rige de alguna manera el universo, la eternidad, etc. En fin, la gran mayoría de las personas adoptan su propia creencia, su propia verdad, y viven de esa manera, pensando que el universo está sujeto a ellos.  

Por desgracia, las cosas no son muy distintas en el cristianismo, y como podemos leer en el pasaje de hoy, no es nada nuevo tampoco. Siempre ha habido, hay, y habrá este asunto de desviar y corromper la Verdad. Hoy en día, en todas nuestras iglesias, hay personas que crean su propio evangelio, su propia cristiandad, desde el más erudito hasta el más nuevo, la gran mayoría de las personas crean su propio evangelio. Y claro, las razones varían y son muchas, pero los que producen tal desvío son los mismos de siempre: el diablo y la carnalidad de las personas. Tan sencillamente, y esto debiera ser una verdad irrefutable para todo creyente, especialmente si se están guiando por la Palabra de Dios, que hay una sola Verdad porque hay un solo Dios: Dios Padre, Dios Hijo (Jesucristo), y Dios Espíritu Santo, y estos Tres son Uno. Y hay una sola Palabra de Dios: la Santa Biblia. Sé que este pensamiento se opone a lo que la gran mayoría piensa, pero no hay tal cosa como muchas verdades o muchos evangelios, o muchas maneras de ser salvo, porque el Espíritu Santo es uno solo, y es uno solo el mensaje de salvación que imparte. Por lo tanto, y con todo respeto, nuestras opiniones no dictan la realidad del universo, ni Dios tampoco va a tomar nuestro parecer cuando estemos delante del trono más imponente y temible que existe cuando tengamos que dar cuentas. El día del juicio será algo como jamás se ha experimentado. Y en ese momento Dios juzgará a cada uno según Su Verdad, y no según opiniones. Y para los que se desvían de la Verdad, o sencillamente no aceptan la Verdad de Dios, será el día más horrible de su existencia, porque lo más cerca que llegarán a Dios y al cielo es cuando se dicte su sentencia final a una eternidad de tormento y perpetuo dolor, un lugar donde nunca habrá ni paz, ni luz, ni amor, sino solo lo más horrible que puede existir. Por lo tanto, es extremadamente necio no alinearse con lo que Dios dice, porque el precio del error es muy grande.

Entonces, ¿qué es el Evangelio exactamente? Hay que ir a la Palabra de Dios para poder ver esto. Esto dice: Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio. Marcos 1:14-15. Estas cosas componen el Evangelio, tal como lo predico el propio unigénito Hijo de Dios: el arrepentimiento de todos los pecados, y la fe en el Evangelio, en Cristo Jesús. Esto también dice la Palabra: Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. Hechos 3:19-20. Y también dice esto la Palabra: Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Romanos 10:8-10. El Evangelio o la salvación de Dios consta del arrepentimiento y conversión de todos los pecados (no solo de algunos), y de aceptar a Jesús no como salvador, o profeta, o un buen hombre, sino como el Señor que es, y de vivir bajo Su Señorío.

Y esto nos lleva a lo culminativo. Hay que entender que, si una persona no vive bajo el dominio del Señor, haciendo Su voluntad (no entregado a la religiosidad), sencillamente no va a alcanzar la salvación. Y lo pueden ver de cualquier manera, sea que nunca fue salvo, o que será condenado en el juicio, porque la fe sin obras es muerta (esto es lo que dice la Palabra de Dios), como está escrito: Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Santiago 2:14-24. Y esto también dijo el propio Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Entonces, el verdadero Evangelio o la salvación del hombre consta de estas tres cosas, especialmente para que Dios nos deje entrar en Su reino: Un arrepentimiento y conversión genuino y completo, El aceptar a Jesús como único Señor y la obra de la resurrección que Dios hizo a través de El, y de vivir sujeto a ese Señor, buscando hacer Su voluntad y no tu voluntad, hasta el día que respires tu último aliento. Así que, ¿vives el verdadero Evangelio de Dios o sigues el camino a la perdición? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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Hay lugar para la imperfección - Lucas 7:18-29

Basado en Lucas 7:18-29 (Versión Reina Valera 1960)  

Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús, para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? Cuando, pues, los hombres vinieron a él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, para preguntarte: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro? En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista. Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí. Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que tienen vestidura preciosa y viven en deleites, en los palacios de los reyes están. Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él. Y todo el pueblo y los publicanos, cuando lo oyeron, justificaron a Dios, bautizándose con el bautismo de Juan.

Uno pudiera preguntarse, ¿Cómo Juan el Bautista no pudo haber estado seguro de que Jesús era el unigénito Hijo de Dios, el Mesías? ¿No era este mismo Juan quien le bautizo en el Jordan, el cual vió al Espíritu Santo descender sobre El, y que hasta escucho la voz del propio Dios públicamente dando testimonio que Este era Su Hijo amado? ¿Qué le habrá pasado desde aquel momento hasta el momento cuando mando a sus discípulos a preguntarle? Hay una respuesta que justifica a Juan, y que también nos da un alivio muy grande. A pesar de que Juan fue el más grande entre todos los profetas, todavía seguía siendo un ser humano, y eso quiere decir que era imperfecto, que tenía debilidades con las cuales siguió lidiando hasta el día que respiro su último aliento.

El asunto de seguir al Señor, y de hallar gracia ante el Altísimo nunca tuvo que ver con la perfección. Tenemos grandes ejemplos en la historia que nos dan estas indicaciones, grandes hombres que alcanzaron la gracia de Dios, y que fueron seres muy especiales y preciados para Dios. Por ejemplo, Abraham no era perfecto. El cometió errores. Pero, eso no interfirió en que fuere el padre de la fe, y que el propio Dios lo llamara Su amigo. Moisés no fue perfecto, pero eso no interfirió en que estuviera delante de la presencia de Jehová de los Ejércitos, quien pudo ver a Dios cara a cara, y que también vendrá al final de los tiempos y ser uno de los dos testigos a quien Dios usará para ayudar a Su pueblo Israel, volverse a Cristo. Y ¿Qué podemos decir del Rey David? David no fue perfecto. Cometió errores también. Pero eso no interfirió con el propio Dios decir que había hallado a este David que era conforme a Su corazón, y que haría todo lo que El quería, y también, que este mismo David tuviera el gran privilegio de que de su descendencia iba a salir el Mesías, porque el Mesías tenía que ser Hijo de David. Estos hombres no eran perfectos, cometieron errores, pero no solo hallaron gracia ante el Dios Eterno, sino que alcanzaron grandes cosas que perdurarán por toda la eternidad para la gloria de Dios, pero también, para el beneficio eterno de ellos, lo cual están disfrutando en este mismo instante.  

Entonces, ¿Qué podemos entender a través de esto? Que Dios nunca impuso el peso de la perfección en el hombre. Ese nunca fue Su voluntad porque El mismo sabe que somos débiles, limitados, y claro, muy imperfectos. Este fue el gran error de los religiosos, y sigue siendo el error de cada persona que asume que lo que Dios busca es la perfección. Es verdad que Cristo murió para que fuéremos transformados, y cambiados, para ser nuevas criaturas en El, para dejar de hacer lo que produce la muerte, y hacer obras dignas de Su reino. A Dios sí le interesa lo que hacemos. Pero, hay algo más allá que Dios busca, y que sea por supuesto algo genuino y de corazón, y no de boca nada más, y es lo que nos ayuda a hallar gracia ante Dios, la misma gracia que encontraron estos grandes hombres que mencionamos antes, y lo mismo que nos ayudara a hacer lo que Dios desea, Su voluntad. Dios busca que le amemos por sobre todas las cosas. Esta es la verdadera voluntad de Dios. Esto es lo que dijo el propio Señor: No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. Mateo 10:34-39. Y esto también leemos: Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Marcos 12:28-34a. Entonces, nos debe quedar muy claro que lo que Dios busca en nosotros es que le amemos y que le demos el lugar que El merece, el primer lugar, que le tratemos como el Señor que es. Esto tuvo en común Abraham, Moisés, David, y también, Juan el Bautista, el cual hasta dio su vida por hacer lo que Dios le mando a hacer y cumplió su ministerio, porque amó a Dios más que a su propia vida.

Por lo tanto, a través de esto es que entendemos que, en la fe hay lugar para nuestras imperfecciones, que es posible que cometamos errores (nunca un abuso de la gracia de Dios, porque eso Dios lo juzgara), pero que debe haber algo inmovible dentro de nosotros, que amemos a Dios por sobre todas las cosas, y que le tratemos como el Señor que debe ser en nuestras vidas, el buscar hacer Su voluntad y no la nuestra. De esta manera encontraremos gracia delante de Dios, a través de Jesucristo, y podremos hacer Su voluntad en la tierra, lo cual nos dará acceso a Su reino eterno. Esto último es lo que Dios usara para juzgarnos: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10. Así que, ¿Qué ve Dios en tu corazón por El? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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Ten cuidado con lo que escuchas - Judas 1

Basado en Judas 1 (Versión Reina Valera 1960)  

Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo: Misericordia y paz y amor os sean multiplicados. Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquellos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda. Pero estos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. De estos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él. Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho. Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne. Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

Sin duda, estamos viviendo los últimos tiempos, porque muchas cosas en la Palabra se están cumpliendo delante de nuestros ojos, y tenemos a este pasaje como ejemplo, porque lo que está escrito ya lleva tiempo cumpliéndose, y ahora es solo asunto de que empeora cada día más, porque más son los que se suman a esta decadencia dentro del llamado pueblo de Dios, habiendo supuestos siervos que se sirven a sí mismos. Hablando sinceramente, es muy difícil encontrar a un siervo que verdaderamente siga al Señor como corresponde, y que predique la Palabra como es debido, porque hay demasiado desvío (que finalmente es diabólico), comenzando por lo mismo que habla Judas, inspirado por el Espíritu Santo, acerca de los que convierten la gracia de Dios en libertinaje.  

Este desvío dentro de la iglesia de Dios a través de siervos corruptos, es uno de los temas más presentes hoy dentro de muchas congregaciones, el asunto del libertinaje. ¿Tenemos libertad en Cristo? ¡Claro que sí! Pero Dios nos ha hecho libres, a aquellos que realmente se han convertido a Cristo a través del arrepentimiento y conversión de todos sus pecados, y que han aceptado seguir fielmente a Jesús como el Señor de sus vidas, para hacer la voluntad de Dios, y no para el pecado, no para seguir los deseos de la carne. La gracia de Dios ha sido dispensada en nuestras vidas para hacer la voluntad del Padre, y no para seguir haciendo lo que trae corrupción o para desear lo temporal. Fuimos hechos libres del pecado por Cristo y para Cristo. Pero ¿Qué se enseña en muchos lugares hoy, o lo que les agrada a las multitudes? No necesitas arrepentirte de tus pecados, solo cree nada más. O, eres salvo, no importa lo que hagas mal. O también, deléitate en el Señor para que El te conceda los deseos de tu corazón, y así sucesivamente. En fin, el libertinaje que se enseña y se sigue (porque es tan culpable delante de Dios el que lo enseña como el que lo sigue) es que todo centra alrededor de la voluntad del hombre y no en la de Dios. Fuimos creados y rescatados de nuestros pecados no para hacer nuestra voluntad, sino para hacer la voluntad del Padre. Cristo rompió nuestras cadenas para poder hacer aquellas cosas que producen vida, y no para volver a la perdición de la autocomplacencia y el hacer como nos parece, para dejar de hacer lo mismo que produjo nuestra caída. Entonces, ¿Cómo uno puede dedicarse a esas cosas, y ser salvo, si eso mismo fue lo que causo nuestra caída? Entonces, sencillamente no se puede ni seguir cosas que conlleven a eso, ni aún menos, escuchar a personas que predican y enseñan tales cosas, aunque lo hagan con palabras aduladoras y persuasivas, y de una manera muy entretenida, y sacando pasajes de la Palabra para crear algo que luce como la verdad.

Entonces, ¿Cómo podemos identificar a estos seres que predican el desvío? Judas nos da las siguientes indicaciones: como los que siguen el camino de Caín, o el error de Balaam, o la contradicción de Coré. El camino de Caín es la envidia. Caín mato a Abel por envidia. El error de Balaam fue maldecir a Israel por el lucro, o sea, hacer cosas por amor a las riquezas. Y la contradicción de Coré fue que Coré quiso tomar el puesto de Moisés, porque era hambriento de poder, para poder ejercer dominio sobre el pueblo. Así que, si ves a un ser gobernado por la envidia, por el amor a las riquezas, o hambriento de dominar a las personas (aunque pueden ser muy aduladores), apártate de los tales y no escuches lo que dicen, porque solo buscan sacar provecho de ti, y provocar tu perdición eterna. Porque este es el verdadero asunto: que la salvación se tiene que cuidar, y se tiene que luchar por ella (tal como se nos enseña en este pasaje), porque o si no, no vas a obtener la vida eterna. Y no se puede tomar livianamente lo que Cristo ha hecho por nosotros. La salvación es gratuita, pero el precio que se pago es incalculable, porque se rompió el cuerpo de Dios, y se derramó la sangre del Altísimo por nosotros. El unigénito Hijo de Dios murió por ti y por mí. Como dijo el propio Apóstol Pablo: El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. 1 Corintios 16:22. Así que, ¿Estas escuchando al Espíritu Santo, o a cosas que deleitan tu carnalidad? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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Profecías del fin - Ezequiel 38

Basado en Ezequiel 38 (Versión Reina Valera 1960)  

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas; Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo; Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo. Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda. De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de las naciones, y todos ellos morarán confiadamente. Subirás tú, y vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la tierra serás tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo. Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento, y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas; para arrebatar despojos y para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra. Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para tomar grandes despojos? Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, ¿no lo sabrás tú? Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército, y subirás contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra; será al cabo de los días; y te traeré sobre mi tierra, para que las naciones me conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog, delante de sus ojos. Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No eres tú aquel de quien hablé yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te había de traer sobre ellos? En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dijo Jehová el Señor, subirá mi ira y mi enojo. Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de Israel; que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y toda serpiente que se arrastra sobre la tierra, y todos los hombres que están sobre la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia; y se desmoronarán los montes, y los vallados caerán, y todo muro caerá a tierra. Y en todos mis montes llamaré contra él la espada, dice Jehová el Señor; la espada de cada cual será contra su hermano. Y yo litigaré contra él con pestilencia y con sangre; y haré llover sobre él, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con él, impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre. Y seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.

Entre muchos de los eruditos en las Escrituras, se cree que este pasaje habla del tan temido Armagedón, donde será la confrontación de Dios con todos los pueblos inicuos que suban para atacar al final a Jerusalén. Será un día como jamás lo ha habido en toda la historia. Dios ha peleado contra otros ejércitos que se levantaron en contra de Israel en el pasado, y fueron grandes batallas. Pero este será el más horrendo de todas, y será de tal manera que la sangre llegará hasta los frenos de los caballos, o sea hasta como cinco pies (o 1,5 metros) de profundo por 75 millas (o 120,7 kilómetros) de distancia. Y ese momento se aproxima rápidamente, especialmente considerando el declive espiritual del mundo, y aún peor, la decadencia en la propia iglesia de Dios. Todo va en decadencia, y la multiplicación del pecado es el indicador principal más claro del fin.

Uno podría hacerse esta pregunta: ¿Esto pasará porque Dios lo diseño de esta manera, o lo dice porque El sabe todas las cosas? Y tendría que decir basado en las Escrituras que El dice lo que dice porque ambas son la respuesta. Dios ha estructurado de tal manera este mundo con el fin de que el pecado tiene que terminar algún día. El no permitirá que ni la muerte ni el pecado duren para siempre. El permitió que ambos existieran para poder dar lugar al libre albedrio, para que allá elección, ya que todo lo que tiene que ver con una relación con El está basado en el amor, y en el amor, todo se trata de elección. Pero también, El lo dice porque El conoce el mal de los hombres, y sabe de lo que son capaz, y que la gran mayoría del ser humano usará su libre albedrio para el mal, y que este mundo y todos los que queden en él llegará el momento que será de continuo mal sus pensamientos, los que no estén en Jerusalén. Así que, el mundo caerá por su propia maldad, cuando venga aquel día.

Una cosa podemos decir con gran seguridad, y eso es, que el fin no viene todavía porque El quiere darle oportunidad a la mayoría posible para el arrepentimiento, como está escrito: Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 2 Pedro 3:8-10. Así que, ese asunto de que Dios es tan severo, y que lo pintan como injusto y cruel no es verdad. Si fuera por Su santidad, todo esto ya hubiera terminado ya hace mucho tiempo. Pero, por Su gran amor e inmensa y casi ilimitada misericordia, todavía da tiempo, y espera muy pacientemente por el arrepentimiento de muchos. Dios si es bueno, pero la oportunidad solo existe para el arrepentimiento aquí y ahora. Pero, a la hora que una persona parte de este mundo, ya no hay más tiempo para el arrepentimiento, ya no hay más oportunidad, y si no se ha convertido de todos sus pecados y ha hecho la voluntad de Dios, su destinación es la eterna condenación. Porque esto también dicen las Escrituras: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Entonces, hay un límite de tiempo para hacer la voluntad del Padre, y la persona que solo busca hacer su propia voluntad, por mucho que diga que cree en Dios, no podrá entrar en Su reino.

Así que, todo es determinado por lo que una persona escoge seguir, sean los deseos de su corazón pecaminoso, o el hacer la voluntad del Padre. Los que siguen cumplir su propia voluntad tendrán el mismo fin eterno que tendrán también estos con los cuales Dios se enfrente. Pero los que se arrepienten y se convierten de sus pecados, y buscan hacer la voluntad de Dios en esta vida, tendrán la misma recompensa de los que se encuentren en Jerusalén, tanto la protección divina como la salvación eterna. Entonces, mientras seguimos apresuradamente hacia un final determinado, ¿Cuál voluntad buscas cumplir, la tuya o la de Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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¿De que se trata la salvación realmente? - Hebreos 2:1-4

Basado en Hebreos 2:1-4 (Versión Reina Valera 1960)  

Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Hay mucha confusión hoy en día en lo que se refiere a la salvación y a la fe en Cristo. Hay muchas opiniones, y la gran mayoría difieren con la Verdad que enseña la Palabra de Dios. ¿Hay distintas versiones del Evangelio? ¿Hay más de una manera de como ver la salvación de Dios? ¿La fe en Cristo es multifacética? Si entendemos muy claramente lo que la Biblia enseña en Su plenitud, tendría que decir: No. Sé que este pensar va totalmente en contra de lo que quiere enseñar la sociedad y los que se dejan llevar por el mundo, donde todos quieren tener una opinión, y que la opinión que tienen dicte de alguna manera la realidad. El mundo quiere llevar a la fe como lo que hacen cuando se les da a todos los niños un trofeo solo por participar en un evento, o en un partido de algo, sin haber ganado. Pero la salvación y la fe en Cristo no es así, sino que tiene un solo propósito y por qué. No hay tal cosa como muchas verdades o muchas perfecciones, o que todo el mundo está correcto. Sí, la salvación puede afectar muchas cosas en nuestra vida y en el mundo presente, pero de eso no se trata. La salvación y la fe en Cristo va mucho más allá.

Veamos para comenzar, que la salvación no se trata necesariamente de arreglarnos la vida aquí, y de convertirla en una colección de triunfos humanos o temporales. Esto dijo el Señor: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33. Si el Señor dijo que sufriríamos aflicción, no quiere decir entonces que El necesariamente vino a arreglar tus problemas en el presente, como se predica hoy, como el tal evangelio de la sanidad y la prosperidad que le prometen a las personas que si tienen suficiente fe, que todo les saldrá bien aquí y ahora, y que tendrán muchos bienes y que no tendrán problemas de salud. Como ejemplo, el primero que fracasó en ese sentido fue el propio Señor porque El fue un hombre pobre aquí en la tierra, de tal manera que hasta dijo que ni siquiera tenía donde recostar su cabeza. Y esto también dice la Palabra: Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. 1 Corintios 15:19. Así que, es muy claro que la salvación y la fe en Cristo no se trata necesariamente de arreglar o mejorar nuestra vida humana aquí. Y sé que al decir esto, posiblemente muchos ya han desviado su atención a otra cosa, porque esta es una de las razones principales por las cuales las masas tratan de tener algún tipo de fe en Cristo, con la idea de que Dios los ayude con sus problemas y cumpla sus caprichos. Pero tendría que desafiar de esta manera: ¿Desean una vida de mentira, basada en fabulas diseñadas para aprovecharse de los oidores, o desean una Verdad que va más allá de este mundo temporal?

Vemos a través de las Escrituras que hay personas que sí, les fue muy bien en esta vida con ciertas cosas, pero hay otros que no les fue muy bien, humanamente o carnalmente hablando. Esto leemos por ejemplo en el libro de Hebreos donde muestra este contraste tan abismal: Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días. Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. Hebreos 11:30-40. Entonces, ¿algunos tuvieron más fe que otros y por eso les fue mejor? A los que no les fue bien, ¿no creyeron como es debido? Bajo ningún punto. Aquí no da ni siquiera la idea de que algunos fueron mejores que otros, y por eso les fue mejor en este mundo. Vemos que el pasaje habla que ambos tuvieron las experiencias y circunstancias que tuvieron por su fe, algunos con logros aquí y ahora, y a otros con ninguno.

Entonces, ¿Qué podemos aprender de esto? Que sencillamente la salvación y la fe en Cristo no es para nuestro bien carnal o para este mundo temporal, sino para algo más allá. Lo que tenemos que entender es que este mundo temporal es una breve antesala, un sitio donde se decide donde pasaremos la eternidad, dependiendo de lo que hagamos, para hacernos dignos para el plan original que Dios tuvo con toda la humanidad. Dios creo al hombre para sí, para que hiciese Su voluntad. Y cuando pecamos, nos apartamos voluntariamente de ese designio original. Pero Dios, a través de Su misericordia mando a Su Hijo Unigénito para que a través de El, pudiera ser restaurado nuestro propósito original: el hacer la voluntad de Dios. Todo lo que pasa aquí y ahora es para probar y preparar a la persona que acepte a Jesús como Señor para el futuro eterno, para ver si es digno de proseguir a la inmortalidad. Esto dice la Palabra: Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12. Si resistimos la tentación de dejar de hacer la voluntad de Dios, a pesar de las circunstancias, si nos va bien o mal carnalmente hablando, sí recibiremos la corona de vida. Si una persona no hace la voluntad del Padre al estar sometido al Señorío de Jesucristo, no vivirá, sino que estará eternamente destituido de la gloria de Dios. Como está escrito: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Esto es lo que Dios dice para aquellos de nosotros que persistimos en esta fe de hacer la voluntad del Padre, de cumplir el propósito por lo cual fuimos creados y salvados a través de Cristo: Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. 1 Corintios 2:9. Y esto también dice la Palabra: Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Apocalipsis 21:6-7. Así que, ¿Entiendes cual es la verdadera razón por lo cual Cristo murió por ti? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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La Palabra de Dios se cumplirá - Hechos 24:1-21

Basado en Hechos 24:1-21 (Versión Reina Valera 1960)  

Cinco días después, descendió el sumo sacerdote Ananías con algunos de los ancianos y un cierto orador llamado Tértulo, y comparecieron ante el gobernador contra Pablo. Y cuando este fue llamado, Tértulo comenzó a acusarle, diciendo: Como debido a ti gozamos de gran paz, y muchas cosas son bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia, oh excelentísimo Félix, lo recibimos en todo tiempo y en todo lugar con toda gratitud. Pero por no molestarte más largamente, te ruego que nos oigas brevemente conforme a tu equidad. Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos. Intentó también profanar el templo; y prendiéndole, quisimos juzgarle conforme a nuestra ley. Pero interviniendo el tribuno Lisias, con gran violencia le quitó de nuestras manos, mandando a sus acusadores que viniesen a ti. Tú mismo, pues, al juzgarle, podrás informarte de todas estas cosas de que le acusamos. Los judíos también confirmaban, diciendo ser así todo. Habiéndole hecho señal el gobernador a Pablo para que hablase, este respondió: Porque sé que desde hace muchos años eres juez de esta nación, con buen ánimo haré mi defensa. Como tú puedes cerciorarte, no hace más de doce días que subí a adorar a Jerusalén; y no me hallaron disputando con ninguno, ni amotinando a la multitud; ni en el templo, ni en las sinagogas ni en la ciudad; ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan. Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas; teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos. Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres. Pero pasados algunos años, vine a hacer limosnas a mi nación y presentar ofrendas. Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron purificado en el templo, no con multitud ni con alboroto. Ellos debieran comparecer ante ti y acusarme, si contra mí tienen algo. O digan estos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha, cuando comparecí ante el concilio, a no ser que estando entre ellos prorrumpí en alta voz: Acerca de la resurrección de los muertos soy juzgado hoy por vosotros.

Hay un hecho que es irrefutable, y ese es: que la Palabra de Dios se cumplirá, y no hay nada que pueda cambiar eso. Todo vendrá a cumplirse tal como lo dijo y lo dejo escrito el Altísimo, como lo volvió afirmar el mismo Señor: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Mateo 24:35. Tenemos que entender que esto es así, porque lo que Dios dice no son simples palabras nada más, sino que hay algo mas allá, algo casi indescriptible. Hay un poder increíble e inimaginable envuelto con lo que sale de Dios. Sabemos que todo lo que existe, lo visible e invisible existe porque un día Dios dijo que fuera así, y lo fue, y lo es hasta el día de hoy, y lo será hasta que El diga otra cosa. Un día Dios dijo: Sea la luz, y fue la luz. Un día Dios le dijo al hombre que se multiplicará, y somos hoy mas de 7 billones de personas en el mundo. Lo que Dios dice sucede.

Ahora bien, todo en la Palabra de Dios es condicional a lo que se refiere al hombre y lo que finalmente termina pasando con cada uno de nosotros. No hay tal cosa como que todo en nosotros individualmente esta predeterminado o predestinado de alguna manera, en general. En otras palabras, no somos robots preprogramados. Dios nos hizo con voluntad y raciocinio. Pero, lo que si está muy predeterminado es el trascurrir y el final del camino que el hombre escoge seguir. Una persona escoge el camino que quiere seguir, y de acuerdo a lo que desea seguir, de esa manera se va a cumplir la Palabra de Dios en su propia vida. Se tiene que entender, por el propio bien nuestro, de que si ya todo está determinado, y que habrá un fin, y que habrá un juicio final, y que todos estaremos ante El, entonces debiéramos hacernos esta pregunta: ¿Cómo se cumplirá la Palabra de Dios en mi vida? Si una persona racional entiende que todo lo que Dios dice vendrá a ser, entonces debiera hacerse esa pregunta. 

En el pasaje que vimos hoy, el Apóstol Pablo estaba pasando cosas que el propio Señor dijo que le sucederían a todos que encajan, por decir, en el esquema o en el camino que escogen seguir. Esto dijo el Señor: Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. Mateo 5:10-12. Pero mirad por vosotros mismos; porque os entregarán a los concilios, y en las sinagogas os azotarán; y delante de gobernadores y de reyes os llevarán por causa de mí, para testimonio a ellos. Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones. Marcos 13:9-10. Entonces, ¿Por qué Pablo le paso lo que le paso? Tal como él lo dijo, por la resurrección de los muertos, por su fe en Dios, y por nada más. Ese fue el meollo de todo el problema. Cristo finalmente fue el problema, por decir. Y el Señor también advirtió de la división que Su persona traería, y no solo entre personas comunes, pero hasta dentro de lo más íntimo, como está escrito: No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. Mateo 10:34-38.

Pero dentro de todo esto, debiéramos entonces considerar, ¿Qué ganaría yo con seguir a Cristo, si arriesgo tener problemas hasta con mis seres queridos? La gran mayoría toman la decisión de creer en Cristo a su manera, o de no seguir a Cristo para tratar de evitar problemas. Pero, la Palabra de Dios se cumplirá para nuestro bien si escogemos seguir al Señor fielmente, a pesar de los problemas que tendremos, y que la vida eterna vale más que cualquier problema que uno pueda tener aquí. Esto también dijo el Señor: El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. Mateo 10:39. Y también está escrito: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23. Pablo consideró que valía más la pena ganar la corona de la vida que tener el favor de los hombres y vivir una vida cómoda y tranquila en este mundo temporal. Esto mismo escribió el Apóstol, inspirado por el Espíritu Santo: Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. 1 Corintios 2:9. En fin, si amamos a Dios, perderemos ciertas cosas aquí y ahora, pero obtendremos la eternidad y cosas que no nos podemos ni imaginar en esa eternidad. Así que, ¿estás buscando que la Palabra de Dios se cumpla en tu vida para tu bien eterno? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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La responsabilidad por la Verdad - Jonás 1:1-16

Basado en Jonás 1:1-16 (Versión Reina Valera 1960)  

Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos. Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más. Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros. Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos. Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido. Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor. Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.

Uno de los daños mas grandes que el diablo ha hecho en estos últimos tiempos, especialmente es en cómo se ha entrometido en dañar la sana doctrina, con el asunto de quitar la responsabilidad. Vivimos en un tiempo donde ni mucho del llamado creyente, ni menos el incrédulo desea lidiar con algún tipo de responsabilidad. A casi a nadie le gusta ser hecho responsable por sus acciones. Pero hagan lo hagan, o quieran creer lo que quieran creer, la opinión de un ser humano (cualquiera que sea) no cambia la realidad del universo, y de que Dios es Dios, y que cada persona dará cuentas (irrefutable e indiscutiblemente) delante de este Dios bueno y amoroso, pero también, justo, poderoso, y fuego consumidor. Dios es todo eso, y más.

Esta primera parte del libro de Jonás es uno de los que dejan muy claro este asunto de la responsabilidad. Muchos pueden alegar distintas cosas aquí, de que todo esto paso, e inclusive la desobediencia de Jonás porque era el plan del Señor, porque hay tal cosa como la predestinación. Otros alegarían de que fue bueno la desobediencia de Jonás, porque otros llegaron a conocer al Único Dios Verdadero a través de esas circunstancias. Hay posiblemente algunos que pensarían que ni Jonás, ni estos hombres hubieran perecido porque Dios sabia hasta qué punto los llevaría. En fin, hay muchas cosas que se pueden decir, pero como todo en la Palabra de Dios, hay que ver todo a través del lente de la plenitud de la Palabra, y no un solo pasaje.

El asunto es este, que Jonás desobedeció y huyó de su responsabilidad. Si los hombres del barco no hubieran buscado la respuesta de porque estaba pasando esta tormenta, no hubieran vivido mas allá. Si Jonás hubiera persistido en su rebeldía, tanto Jonás como los hombres del barco hubieran perecido. Todo lo que paso fue porque Dios lo permitió, y en respuesta a las acciones de cada persona. Y todo cambio para bien en ese momento, porque todos fueron suficientemente sabios de darse cuenta de un hecho, de que Dios es el único Dios, y que conviene hacer como El desea, y también, de que pasara todo lo que pasara fue porque El lo decidió, como el Verdadero Dios que es. Dios retuvo a cada persona responsable por sus acciones, y cada uno obedeció para el bien de ellos. Ahora, porque Dios saco provecho del pecado de Jonás no quiere decir que Jonás fue acertado en su desobediencia. Dios hubiera llegado a esos hombres de otra manera, pero porque Dios es Dios y saca provecho de todo, no quiere decir que una persona, por decir, hizo un mal correcto. Y aquí entra de nuevo este asunto de la responsabilidad.

Esto es lo que el mismo Señor enseñó acerca de la responsabilidad: Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Mateo 25:14-30. El talento es Cristo, y cada persona dará cuenta de lo que hizo con Cristo, si desechó el regalo o la encomienda de Dios (como lo quieran ver), o si no hizo nada con la oportunidad de salvación que Dios le dió, como también, si tomo este precioso talento e hizo la voluntad del Padre, y dejo que el sacrificio de Cristo diera fruto en su vida, como Dios desea. El asunto es que, si una persona desecha a Cristo, o no hace nada con Cristo en su vida, será echado irrefutablemente al infierno. No hay tal cosa como la justificación de la irresponsabilidad delante de Dios. ¿Sabes quien es Cristo y lo que El ha hecho por ti? Si es un sí, entonces eres responsable por esa Verdad y darás cuenta por lo que haces con esa Verdad. Entonces, ¿vives tu vida responsablemente delante Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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La oposición a la obra del Señor - Esdras 4

Basado en Esdras 4 (Versión Reina Valera 1960)  

Oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová Dios de Israel, vinieron a Zorobabel y a los jefes de casas paternas, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscamos a vuestro Dios, y a él ofrecemos sacrificios desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo venir aquí. Zorobabel, Jesúa, y los demás jefes de casas paternas de Israel dijeron: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia. Pero el pueblo de la tierra intimidó al pueblo de Judá, y lo atemorizó para que no edificara. Sobornaron además contra ellos a los consejeros para frustrar sus propósitos, todo el tiempo de Ciro rey de Persia y hasta el reinado de Darío rey de Persia. Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los habitantes de Judá y de Jerusalén. También en días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y los demás compañeros suyos, a Artajerjes rey de Persia; y la escritura y el lenguaje de la carta eran en arameo. Rehum canciller y Simsai secretario escribieron una carta contra Jerusalén al rey Artajerjes. En tal fecha escribieron Rehum canciller y Simsai secretario, y los demás compañeros suyos los jueces, gobernadores y oficiales, y los de Persia, de Erec, de Babilonia, de Susa, esto es, los elamitas, y los demás pueblos que el grande y glorioso Asnapar transportó e hizo habitar en las ciudades de Samaria y las demás provincias del otro lado del río. Y esta es la copia de la carta que enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos del otro lado del río te saludan. Sea notorio al rey, que los judíos que subieron de ti a nosotros vinieron a Jerusalén; y edifican la ciudad rebelde y mala, y levantan los muros y reparan los fundamentos. Ahora sea notorio al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren levantados, no pagarán tributo, impuesto y rentas, y el erario de los reyes será menoscabado. Siendo que nos mantienen del palacio, no nos es justo ver el menosprecio del rey, por lo cual hemos enviado a hacerlo saber al rey, para que se busque en el libro de las memorias de tus padres. Hallarás en el libro de las memorias, y sabrás que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo forman en medio de ella rebeliones, por lo que esta ciudad fue destruida. Hacemos saber al rey que si esta ciudad fuere reedificada, y levantados sus muros, la región de más allá del río no será tuya. El rey envió esta respuesta: A Rehum canciller, a Simsai secretario, a los demás compañeros suyos que habitan en Samaria, y a los demás del otro lado del río: Salud y paz. La carta que nos enviasteis fue leída claramente delante de mí. Y por mí fue dada orden y buscaron; y hallaron que aquella ciudad de tiempo antiguo se levanta contra los reyes y se rebela, y se forma en ella sedición; y que hubo en Jerusalén reyes fuertes que dominaron en todo lo que hay más allá del río, y que se les pagaba tributo, impuesto y rentas. Ahora, pues, dad orden que cesen aquellos hombres, y no sea esa ciudad reedificada hasta que por mí sea dada nueva orden. Y mirad que no seáis negligentes en esto; ¿por qué habrá de crecer el daño en perjuicio de los reyes? Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, y de Simsai secretario y sus compañeros, fueron apresuradamente a Jerusalén a los judíos, y les hicieron cesar con poder y violencia. Entonces cesó la obra de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia.

Mientras exista un Satanás y seres que se dejen seducir por él, siempre habrá oposición a la obra del Señor. Esto ha sido desde el origen del pecado, desde la caída de muchos de las huestes celestes que ahora son demonios y espíritus malignos, desde Adán y Eva, hasta ahora, y será hasta que el Dios Todopoderoso eche al diablo y todo lo que lo sigue, al lago de fuego que es la muerte segunda. En el pasaje de hoy leímos solo una de la tantas veces que el enemigo se ha opuesto a lo que es de Dios. Y hay que tener mucho cuidado porque la oposición maligna viene de distintas formas y maneras, a veces de maneras muy directas y osadas, como también muy sutiles y casi indetectables.

Vemos los atentados de intervenir en este pasaje de dos maneras, como ejemplo. Primero, los enemigos de Dios atentaron introducirse amigablemente, como si tuvieran hasta la misma intención de reedificar el templo de Dios, de forma tal que se hasta ofrecieron a reedificar juntamente con los judíos. Pretendieron ser hasta de la misma fe. Cualquiera diría: Si los judíos hubieran aceptado la oferta, no hubieran tenido tal problema después. Pero eso no era verdad. No tenían buenas intenciones. Si hubieran tenido buenas intenciones, no se hubieran opuesto como lo hicieron después. No fue un hecho de despecho, sino que se revelaron sus verdaderas intenciones. Esto es lo que nos advierte la Palabra, lo cual aplica hoy más que nunca: Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. 2 Corintios 11:13-15. El diablo y sus seguidores no siempre se van a presentar directamente, sino muchas veces, como algo muy inocente y hasta que luce como bueno. ¿Quién le huiría a un ángel de luz? Como dice el dicho: No todo lo que brilla es oro. Una de las grandes armas del enemigo es el engaño, y muchas veces, se introducirá a través de bonitas apariencias, a través de personas muy agradables, con bonitas sonrisas y palabras muy convincentes. Cuando uno entiende la naturaleza de algo, entonces puede entender de lo que es capaz. El enemigo es toda maldad, es lo total opuesto de Dios, y como tal, hará todo lo posible con tal de atentar destruir y parar la obra de Dios. Pero esto dice la Palabra: Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos!, porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego. Mateo 18:6-9. Por lo tanto, si hay algo que está tratando de sacarte de las cosas del Señor, por muy bonitas y sanas que se vean, abandónalo, sácalo, échalo de ti, porque o si no, puede que termines en el infierno.

Así que, mientras tanto, siempre habrá problemas para las cosas del Señor, pero finalmente, es tu decisión si tú te dejas influenciar, si te rindes, si te dejas desviar, o inclusive, si decides unirte al lado opuesto (los que se dejan llevar por la carne y su pecado). Pero los únicos que entrarán en el reino de Dios y vivirán para siempre son los que hacen la voluntad del Padre. Así que, ¿eres parte de la obra de Dios, a pesar de las circunstancias? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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La resurrección y la vida eterna - 1 Corintios 15:1-22

Basado en 1 Corintios 15:1-22 (Versión Reina Valera 1960)  

Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo. Porque o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído. Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres. Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

Creo que se puede entender que el asunto más importante del Evangelio, aparte de que se trata de la Persona de Dios a través de Cristo, es la resurrección. No hay nada más importante en la fe cristiana que esto, porque esto es lo que demuestra que Dios es el Todopoderoso, que Jesús también es Dios, y lo que más nos debiera interesar personalmente, es que, a través de la persona de Cristo, todos tenemos la esperanza de la resurrección. Lo más asombroso de lo que el Apóstol Pablo está tratando, es que algunos en esta iglesia habían perdido la noción de la resurrección. Por eso que Pablo está hablando de este asunto, porque hubo un extravío en su fe. ¿Qué podemos ver a través de esto?

Si leemos las epístolas a los Corintios de principio a fin, veríamos que era una iglesia muy conflictiva, con muchos dones, pero con muchos problemas, con problemas de fe, con problemas de desórdenes morales, tales que eran hasta feos para el mundo, con problemas de orgullo y altivez, y falta de amor, y así sucesivamente. Y lo más extraño del asunto era, que fue la iglesia que fue formada con el fundamento más sólido, comenzando por el testimonio y el poder con lo que se le anuncio el Evangelio. O sea, la iglesia fue comenzada a rais de que hubo muchos creyentes que se convirtieron al cristianismo en este lugar, y que recibieron buena y detallada enseñanza. Así que, el problema no sucedió ni porque falto la instrucción, ni porque faltó la manifestación del poder de Dios tangiblemente. ¿Qué paso entonces? Su pecado los sedujo.

Lo primero que tenemos que ver es que la resurrección en realidad es para todos, o sea, Dios va a resucitar a todo ser humano que haya existido, y lo va a resucitar para algo muy específico, para el juicio. Cada persona, tanto creyente como incrédulo, tendrá que comparecer ante el trono de Dios. Esto es lo que dice la Palabra: “En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad.” Daniel 12:1-3. Así que, después de esta resurrección universal es que Dios decidirá quién seguirá viviendo para siempre, y quien no. Esto es lo que también dicen las Escrituras: Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. Apocalipsis 20:11-15. Entonces, está muy claro el asunto, que no solamente hay resurrección, sino que hay un gran juicio universal, y que allí se determinará la eternidad de cada persona, dependiendo de lo que Dios encuentre escrito de cada uno de nosotros.

Ahora bien, ¿Quiénes son los que se hallarán escritos en el libro de la vida? Y aquí hay que prestar mucha atención porque aquí es donde se desacreditan muchas malas doctrinas que se enseñan comúnmente. Al lograr pasar este juicio, o estar inscrito en el libro de la vida no es tan sencillo. Hay muchos que creen que solo se trata de fe. Hay otros que dicen que tiene que ver con los dones, porque tienen la supuesta manifestación del Espíritu Santo. Y también, hay muchos que creen que no se necesita el arrepentimiento de pecados, y que El perdonará todo. Y hay muchos que pregonan que las obras no son necesarias. Y esto es solo para mencionar algunos de los tantos desvíos. Esto dicen las Escrituras: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Del momento que Pablo escribe esto incluyéndose a sí mismo, es porque todos daremos cuenta de lo que hicimos en este cuerpo, y que debemos buscar serles agradables a este Dios Todopoderoso. Esto también dijo el mismo Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23. Entonces, la fe en Cristo no está sujeta a la opinión personal, sino que es algo serio y hay que vivir esta fe sin ningún tipo de hipocresía, no buscando hacer nuestra voluntad, sino siempre sujetos al Señor, haciendo la verdadera voluntad del Padre. Los que hacen la voluntad del Padre, comenzando con un total arrepentimiento y conversión de todo pecado, y haciendo a Jesús el literal y efectivo Señor de sus vidas, permaneciendo en esa fe y obediencia hasta el final, son los que serán resucitados, y recibirán la vida eterna. Así que, ¿estás haciendo la voluntad del Padre para vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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Tomando a Dios seriamente - 2 Reyes 22

Basado en 2 Reyes 22 (Versión Reina Valera 1960)  

Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat. E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda. A los dieciocho años del rey Josías, envió el rey a Safán hijo de Azalía, hijo de Mesulam, escriba, a la casa de Jehová, diciendo: Ve al sumo sacerdote Hilcías, y dile que recoja el dinero que han traído a la casa de Jehová, que han recogido del pueblo los guardianes de la puerta, y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehová, para reparar las grietas de la casa; a los carpinteros, maestros y albañiles, para comprar madera y piedra de cantería para reparar la casa; y que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con honradez. Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó. Viniendo luego el escriba Safán al rey, dio cuenta al rey y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová. Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey. Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos. Luego el rey dio orden al sacerdote Hilcías, a Ahicam hijo de Safán, a Acbor hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías siervo del rey, diciendo: Id y preguntad a Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito. Entonces fueron el sacerdote Hilcías, y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalén en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella. Y ella les dijo: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Decid al varón que os envió a mí: Así dijo Jehová: He aquí yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá; por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará. Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová. Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.

Una de las primeras cosas que podemos ver es que el pueblo andaba muy mal, tan mal que ni siquiera tenían en sus manos la Palabra de Dios. Si vemos un poco más atrás la historia antes de Josías, veríamos que el padre de Josías hizo lo malo ante los ojos del Señor, y que anduvo en los caminos de las naciones que los rodeaban. Y tanto había crecido la maldad que Dios ya se había hastiado del pueblo, y estaba a punto de acabar con todos ellos. Pero lo increíble es que se levanto un niño que se preocupó por las cosas de Dios, este Josías, que tuvo un corazón sensible a Dios, y que tomo en cuenta lo que era de Dios, y a través de eso, encontró la Palabra y la misericordia de Dios; tomo en serio al Señor.

Podríamos ver por un momento la determinación de este joven rey. Pensemos en su trasfondo, y como les atrae a muchos pensar hoy en día. Si hablamos de este joven psicológicamente, tenia todo tipo de razones para no buscar de Dios. Su padre hizo lo malo ante los ojos del Señor, por lo tanto, tuvo un pésimo ejemplo. Su padre fue asesinado. Y tras la tragedia (o el castigo de Dios), toma el pueblo a este niño de ocho años y lo hace rey de una nación. Y aún más, toda la nación estaba en decadencia espiritual, haciendo todo lo malo delante de Dios. Así que, psicológicamente hablando, ¿qué motivo tenia Josías de ser algo totalmente distinto tras el mal ejemplo del padre, y de una nación entera corrompida, y de encontrarse un niño en toda esta situación? No había nada. Se pudiera haber llenado con hambre de venganza por que mataron a su padre. Debiera haberse dejado llevar por el pueblo, porque ¿Cómo enfrenta un niño a una nación entera? Si hablamos de la intimidación, ¿no creen que el pueblo habrá tratado de controlar a este niño para que hiciera lo que ellos querían? ¡Era un niño! Pero, a pesar que todo estaba en contra de Josías para buscar de Dios, y de agradarlo, no se dejó llevar. Su influencia no fue ni su pasado, ni menos su ambiente. Entonces, en todo esto vemos que si una persona desea dentro de si hacer lo correcto, puede muy bien hacerlo, a pesar de todo lo que le haya pasado, y de su ambiente. Vemos que esta tal psicología es falsa al examinar a este niño de ocho años. Así que concluimos que cada ser humano tiene la potestad de escoger lo que quiera hacer, si desea buscar a Dios o rechazar a Dios. Esto es lo que dice la Palabra, y lo que tiene que haber leído este Josías cuando se encontró la Palabra de Dios: Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. Deuteronomio 30:14-18. El derecho para escoger esta muy claro, y Josías escogió buscar el favor de Dios.

Entonces, podemos concluir que, si puede influir los malos padres con un mal ejemplo, el ambiente y la sociedad. Si pueden ser factores. Y claro, ¿qué podríamos decir del diablo y de sus huestes malignas que andan siempre al acecho, susurrando su basura en nuestros oídos, tentándonos con lo que vemos? Eso es innegable. Pero, son factores nada más. Nada de eso puede forzar a una persona hacer nada. Dios ni siquiera busca forzar a nadie, porque El desea que todo sea por amor, el cual tiene todo que ver con elección. Es más, Dios prueba nuestra fe y amor, y permite la prueba, la tentación, y hasta la tribulación, para ver si nuestro amor por El es verdadero. Pese lo que pese, y hallan los factores que hallan, el ser humano finalmente escoge hacer lo que quiere hacer. Y este Josías escogió buscar hacer la voluntad de Dios, especialmente cuando fue confrontado por la Palabra de Dios. El tomó a Dios en serio. Así que, ¿escogés tu tomar a Dios en serio o no? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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Una vida cambiada - Filemón 1:1-21

Basado en Filemón 1:1-21 (Versión Reina Valera 1960)  

Pablo, prisionero de Jesucristo, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro, y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones, porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos; para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. Pues tenemos gran gozo y consolación en tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortados los corazones de los santos. Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo; te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo. Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio; pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario. Porque quizá para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también. Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el Señor. Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aun más de lo que te digo.

¿Cuál era el asunto que tenía Filemón con Onésimo? Para entender más claro el asunto, hay que ver el trasfondo de ambas personas. De acuerdo a la tradición, y el entendimiento de algunos eruditos, Filemón era un cristiano en Asia Menor, uno de los tantos que se había convertido con el Apóstol Pablo, y el cofundador de la primera iglesia en Colosas, y también el obispo de tal iglesia que hospedaba en su casa. El era una persona de bien. Y Onésimo se cree que fue esclavo de Filemón. Onésimo también se convirtió al cristianismo a través del Apóstol Pablo en uno de sus encarcelamientos, cuando precisamente Onésimo estaba prófugo de Filemón. En ese tiempo que Onésimo estuvo prófugo, no solamente se convirtió, pero también se cree que fue uno de los fundadores de la iglesia en Éfeso junto con Pablo, y se cree que fue un obispo en la iglesia. El mal que se cree que Onésimo hizo fue que le robo una suma grande de dinero a Filemón y huyo de la propiedad para viajar a Roma. Ese fue el asunto que se cree que hubo entre los dos, de robo y de abandono.

Entonces, ¿Por qué Pablo enviaba de vuelta a Onésimo a Filemón? El propósito de Pablo, guiado por sus propias enseñanzas y doctrina, era que ya consideraba que era tiempo que Onésimo volviese adonde el pertenecía, y que devolviere el mal que habia hecho, y que lo hiciera sirviendo al Señor al lado de su amo Filemón. El deseo del Señor a través de Pablo era que estos dos hombres se reconciliaran en el Señor y que tuvieran una relación restaurada, pero a través de la misma fe que tenían, y que trabajaran juntos en la obra. Como más trasfondo histórico de lo que sucedió con estas dos personas, Filemón sí acepto a Onésimo de vuelta, y ambos sirvieron al Señor juntos. Y tal fue su unidad y fidelidad al Señor, que ambos dieron la vida por el Evangelio. Hay escritos que mencionan que Filemón, en compañía de Apia (esposa de Filemón), Arquipo, y Onésimo habían sido mártires en Colosas durante la primera persecución general en el reinado de Cesar Nerón. Ambos hombres dieron sus vidas por su fe en Cristo, y lo hicieron juntos. Y esto nos lleva al punto.

El Onésimo que salió del lado de Filemón no volvió siendo el mismo. Filemón no recibió a la misma persona de vuelta, y esto es lo que atestigua el Apóstol Pablo. Pablo da testimonio de su conversión, de su cambio de vida, y de su fidelidad al evangelio y hasta a él mismo, que este Onésimo se había convertido como un hijo para él. Y como lo habíamos mencionado antes, este Onésimo hasta ayudo a Pablo a fundar la iglesia en Éfeso, y ejerció hasta como obispo en tal lugar. Veamos por un momento los requisitos de un obispo, lo cual describirá el carácter de este Onésimo: Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.1 Timoteo 3:1-7. Así que, si estos son los requisitos para ser un obispo, y Onésimo sirvió como tal, entonces se había convertido no solamente en un creyente, pero aún más, en un hombre excepcional delante de Dios y de los hombres. Onésimo realmente fue una persona totalmente transformada y renovada a través de la obra del Espíritu Santo, pero claro, bajo su propia voluntad, al dejar a Dios obrar en su vida de tal manera.  

Entonces, ¿qué debemos poder ver muy claramente a través de todo esto? Que, si una persona se convierte legitimante al Señor, y se sujeta a El, Dios puede hacer grandes cosas. El propósito de Dios es hacer todo en nuestras vidas nuevo, distinto, renovado, y transformado. Dios desea traer un cambio de vida total en cada uno de nosotros, a través de la obra del Espíritu Santo y de Su Palabra. Esto establecen las propias Escrituras de sí mismas: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:16-17. El Señor Jesucristo murió en la cruz y Dios imparte Su gracia para que podamos ser personas con nuevos comienzos, dejando atrás las cosas que solo producen muerte y destrucción, dejando atrás el pecado, y haciendo aquello que produce vida y luz. Y lo otro que Dios desea que suceda es que, a través de nuestro arrepentimiento y conversión, que restauremos a las personas que hemos dañado en nuestros antiguos malos caminos. El propósito de Dios es que se arregle y se repare lo dañado, que hagamos el bien a los que afectamos en otro tiempo. Y claro debiera estar, si una persona ha tenido tal cambio en su vida como este Onésimo, ¿Cómo Filemón no pudiera aceptar tal persona de vuelta en su vida? Para que Pablo diera tal testimonio de este Onésimo, era porque realmente había cambiado, y porque le iba ahora ser de gran bien y de bendición a su amo Filemón. Dios puede restaurar todo si una persona realmente se arrepiente de todos sus pecados, y trata de rehacer el daño que hizo, restaurando el mal que cometió. ¡Todo sería muy distinto si todo creyente buscare realmente hacer la voluntad de Dios! Así que, ¿estás viviendo una fe verdadera, que le demuestra a Dios y a todos alrededor tuyo que eres una nueva persona, haciéndole el bien a aquellos que dañaste antes? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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La falta de arrepentimiento - 2 Crónicas 21

Basado en 2 Crónicas 21 (Versión Reina Valera 1960)  

Durmió Josafat con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. Y reinó en su lugar Joram su hijo, quien tuvo por hermanos, hijos de Josafat, a Azarías, Jehiel, Zacarías, Azarías, Micael, y Sefatías. Todos estos fueron hijos de Josafat rey de Judá. Y su padre les había dado muchos regalos de oro y de plata, y cosas preciosas, y ciudades fortificadas en Judá; pero había dado el reino a Joram, porque él era el primogénito. Fue elevado, pues, Joram al reino de su padre; y luego que se hizo fuerte, mató a espada a todos sus hermanos, y también a algunos de los príncipes de Israel. Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años, y reinó ocho años en Jerusalén. Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Acab; porque tenía por mujer a la hija de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehová. Mas Jehová no quiso destruir la casa de David, a causa del pacto que había hecho con David, y porque le había dicho que le daría lámpara a él y a sus hijos perpetuamente. En los días de este se rebeló Edom contra el dominio de Judá, y pusieron rey sobre sí. Entonces pasó Joram con sus príncipes, y todos sus carros; y se levantó de noche, y derrotó a los edomitas que le habían sitiado, y a todos los comandantes de sus carros. No obstante, Edom se libertó del dominio de Judá, hasta hoy. También en el mismo tiempo Libna se libertó de su dominio, por cuanto él había dejado a Jehová el Dios de sus padres. Además de esto, hizo lugares altos en los montes de Judá, e hizo que los moradores de Jerusalén fornicasen tras ellos, y a ello impelió a Judá. Y le llegó una carta del profeta Elías, que decía: Jehová el Dios de David tu padre ha dicho así: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de Asa rey de Judá, sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que fornicase Judá y los moradores de Jerusalén, como fornicó la casa de Acab; y además has dado muerte a tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que tú; he aquí Jehová herirá a tu pueblo de una gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres, y a todo cuanto tienes; y a ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus intestinos, hasta que se te salgan a causa de tu persistente enfermedad. Entonces Jehová despertó contra Joram la ira de los filisteos y de los árabes que estaban junto a los etíopes; y subieron contra Judá, e invadieron la tierra, y tomaron todos los bienes que hallaron en la casa del rey, y a sus hijos y a sus mujeres; y no le quedó más hijo sino solamente Joacaz el menor de sus hijos. Después de todo esto, Jehová lo hirió con una enfermedad incurable en los intestinos. Y aconteció que al pasar muchos días, al fin, al cabo de dos años, los intestinos se le salieron por la enfermedad, muriendo así de enfermedad muy penosa. Y no encendieron fuego en su honor, como lo habían hecho con sus padres. Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años, y reinó en Jerusalén ocho años; y murió sin que lo desearan más. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.

Una persona puede leer este pasaje que habla del rey Joram y decir: Este de verdad que era una persona muy mala, y mereció lo que le sucedió. Y sí, es verdad, fue una persona quien hizo el mal a personas que no le habían hecho ningún daño a él. Y sí, siguió la idolatría y el paganismo, y no solamente lo hizo él, sino que hizo que los moradores del reino también siguieran su maldad. Y lo más triste es que tuvo un padre que no le dio ejemplo para hacer el mal que hizo. En resumen, fue una mala persona.

¿Por qué sucedió esto? Lo que entendemos por la Palabra es que cada persona tiene la potestad y el derecho, dado por Dios mismo, de que puede decidir por sí misma si desea buscar y seguir al Señor o no. Puede que afecten las malas influencias, porque vemos que se juntó con una hija del rey Acab que era de providencia muy mala también, pero dentro de su corazón, y la razón por lo cual muy posiblemente se juntó con otra persona con malas intenciones era porque el mal estaba dentro de sí. Por alguna razón u otra, a este Joram le atrajo lo malo, y le atrajo dejarse llevar por la maldad de su mujer. Las influencias tienen algo que ver, pero como vimos antes, tuvo un padre que no le dio mal ejemplo, un padre que no fue perfecto pero que si le temió al Señor. Entonces, de esta manera vemos este concepto del libre albedrio porque Joram escogió ser influenciado por su mujer y no por su padre. Esto dice la Palabra con relación al libre albedrio: Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos. No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará oír para que lo cumplamos? Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír, a fin de que lo cumplamos? Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas. Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días… Deuteronomio 30:11-20a. Así que, es muy claro este asunto de que Dios nos da a elegir a todos en general. No existe este asunto de que somos robots o predestinados a un camino, a lo menos en general (porque hay excepciones). Porque si fuere así, ¿Para qué entonces daría el Señor el consejo de Su Palabra? Y ¿porque habría un juicio y un castigo para la persona que no buscare de Dios e hiciere lo malo ante Sus ojos? ¿Es Dios injusto, que castiga a una persona porque sigue Su designio? Imposible. Dios no solamente es justo, sino bueno, que da oportunidad al ser humano para que se arrepienta de su maldad.

Y esto nos lleva al peor mal que tuvo Joram, el asunto de que nunca se arrepintió. Todos nacimos en el pecado, y somos pecadores, y estamos por nuestra naturaleza y malos hechos, sean pocos o muchos, destituidos de la gloria de Dios. Esto dice la Palabra: He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. Salmo 51:5. Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Romanos 3:23. Así que, nadie es mejor que la otra persona. Todos hemos pecado, y todos merecemos el infierno. Pero, si una persona se arrepiente de todos sus pecados, y busca el favor de Dios a través de Jesucristo, puede obtener Su misericordia y hasta cambiar el curso de su eternidad, como está escrito: Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. Salmo 51:17. El final de Joram hubiera sido otro si se hubiera arrepentido, como lo hicieron otros antes que él, que sí disfrutaron de la misericordia de Dios, a pesar de sus malos hechos. Así que, si te has apartado de Dios, busca de Su misericordia, y arrepiéntete con todo tu corazón para que puedas recibir Su perdón y no pierdas lo que El tiene para los que le aman, mientras allá tiempo. Eres libre para escoger. ¡Qué el Señor les bendiga! John

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Las consecuencias de vivir una vida necia - Marcos 12:1-12

Basado en Marcos 12:1-12 (Versión Reina Valera 1960)  

Entonces comenzó Jesús a decirles por parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó de vallado, cavó un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. Y a su tiempo envió un siervo a los labradores, para que recibiese de estos del fruto de la viña. Mas ellos, tomándole, le golpearon, y le enviaron con las manos vacías. Volvió a enviarles otro siervo; pero apedreándole, le hirieron en la cabeza, y también le enviaron afrentado. Volvió a enviar otro, y a este mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros. Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña. ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros. ¿Ni aun esta escritura habéis leído: La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo; el Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos? Y procuraban prenderle, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; pero temían a la multitud, y dejándole, se fueron.

Hay un grave problema hoy en día, y temo decir que es peor ahora que jamás antes, y es algo que no solamente no se mantendrá, sino que seguirá empeorando día a día. ¿Cuánto durará esto? Sé que Dios permitirá las cosas que prosigan, pero llegará el día que El le pondrá un límite. ¿Qué es este problema? Es el problema de la necedad. Hay tal necedad en el mundo y aún dentro del llamado pueblo de Dios que es difícil de comprender. Suena muy general el asunto, pero trataremos a través del Señor de definir el problema aún más exactamente, y claro, de verlo a través de los ojos del Altísimo. La necedad que hoy existe es que cada uno hace como quiere y piensa que su voluntad será hecha, y no la de Dios, aún en el juicio de Dios. O sea, su necedad es tal, que piensan que su opinión gobierna lo de aquí y ahora, y hasta el futuro.

Vivimos en una era donde la gran mayoría de las personas han adoptado la mentalidad de Satanás, y sorprendentemente, aún muchos del pueblo de Dios. ¿Cuál es esa mentalidad? Muchos puede que lo digan y otros no, pero el proceder de ellos es algo como así: Hágase mi voluntad en vez de la tuya Señor. ¿Cómo puedo decir esto? Muy fácil. La gran mayoría sencillamente hace como le parece, y busca cumplir sus deseos, en vez de buscar hacer la voluntad de Dios. Y eso no es nada más ni nada menos lo que Satanás ha buscado hacer desde su caída, desde que entro el misterio de la iniquidad. Es un misterio que es difícil de entender, pero porque es un misterio para nosotros no quiere decir que no haya una explicación muy lógica. Pero sea como sea, y haya venido como haya venido, este misterio de la iniquidad, este sentir que hay dentro del corazón de Satanás, es el mismo que hay dentro de muchos, de buscar hacer lo que quieren, y pensar que las cosas serán como ellos dicen.

Ahora, ¿Cómo se vé este pecado dentro del pueblo de Dios? La gran mayoría atentan tratar a Dios como siervo, y aquí es donde caen muchos supuestos creyentes, e interpretan y usan las Escrituras para respaldar sus ideas y deseos, en vez de buscar ver que es lo que Dios quiere decir, y hacer como El manda. Esto se ve en muchas doctrinas distorsionadas y demoniacas, donde el hombre se pone en el puesto de Dios, y atenta poner al Todopoderoso en la posición de servidumbre. Y claro, no buscan ver la voluntad de Dios a través de las Escrituras, sino que buscan apoyar sus ideas y usan las Escrituras para apoyar sus deseos. Prácticamente, muchos cristianos viven la vida de tal manera como lo hacia Israel hace muchos siglos, como quedo escrito: En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. Jueces 21:25. Pero el asunto es que sí hay un Rey, y un Dios Todopoderoso, y el hacer como que ni existe, o como que se le puede manipular o mandar, no cambia la realidad de que El es Rey y que Su voluntad será hecha, piense lo que quiera pensar el hombre, y haga lo que haga. Dios no deja de ser Dios, aunque una persona trate de hacer como que no existe, o como que no es Dios. Nuestra opinión no gobierna la realidad.

Tal como lo vimos en la parábola, así sucederá al final de todo, que Dios es Dios y que juzgará a cada persona según lo que piensa y hace, y esto incluye al llamado pueblo de Dios. Es necedad pensar que no daremos cuenta por todos nuestros hechos muy pronto. No importa lo que digan o que prediquen ciertas personas, todos daremos cuenta de nuestras acciones, especialmente los que hemos llegado al conocimiento de la Verdad. El que conoce la Verdad y no busca hacer la voluntad del Padre es el que peor juicio vera en el futuro. Esto dice la Palabra: …Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. Romanos 14:10b-12. Noten que el escritor de la epístola (inspirado por el Espíritu Santo), es el Apóstol Pablo, y él se incluye en este asunto de dar cuentas, porque dice: cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de si. Y también está escrito: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Aquí hace el mismo hincapié, de que se incluye en el asunto. Entonces, ¿no es un error pensar que, si los santos apóstoles se incluían en el juicio de Dios, y que creían fielmente que serían juzgados, que esto también no nos pasara a nosotros? ¿Somos más que los apóstoles? No lo creo.   

Hay que tener mucho cuidado, y en vez de buscar hacer nuestra voluntad y cumplir nuestros deseos, debemos, por nuestro propio bien, buscar hacer la voluntad de Dios. Es necesario tratar a Dios como lo que es: Dios, y que Jesucristo es Dios y Señor también. El es el heredero legítimo de todo lo que le pertenece a Dios Padre. A El lo mataron, pero resucito y ahora está sentado a la diestra del trono de Dios, reinando como lo que El es. Esto dijo el propio Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23. Aún hasta haciendo cosas que pueden lucir como la voluntad de Dios pueden estar mal hechas sino están sujetas a la voluntad del Padre. Todo, y especialmente dentro de nuestro ser, debe estar sujeto y bajo la voluntad de Dios. Ese debe ser nuestro sentir, nuestro deseo, porque finalmente, el Señor vendrá y juzgará a cada persona, y El será Quien decidirá lo que sucederá con cada uno de nosotros. Y es demasiado arriesgar no buscar hacer Su voluntad. El no le va a pedir a nadie su opinión, ni aún menos, guiarse por nuestra manera de pensar. Dios es Dios, y Su voluntad será hecha y nuestra eternidad la decidirá El, a través de lo que El ha establecido en las Escrituras. Así que, ¿estás viviendo una vida necia, pensando que tu voluntad será hecha al final en vez de la de Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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El poder del Evangelio - Hechos 5:17-42

Basado en Hechos 5:17-42 (Versión Reina Valera 1960)  

Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida. Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, vinieron el sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos. Pero cuando llegaron los alguaciles, no los hallaron en la cárcel; entonces volvieron y dieron aviso, diciendo: Por cierto, la cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las puertas; mas cuando abrimos, a nadie hallamos dentro. Cuando oyeron estas palabras el sumo sacerdote y el jefe de la guardia del templo y los principales sacerdotes, dudaban en qué vendría a parar aquello. Pero viniendo uno, les dio esta noticia: He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo. Entonces fue el jefe de la guardia con los alguaciles, y los trajo sin violencia, porque temían ser apedreados por el pueblo. Cuando los trajeron, los presentaron en el concilio, y el sumo sacerdote les preguntó, diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero. A este, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados. Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen. Ellos, oyendo esto, se enfurecían y querían matarlos. Entonces levantándose en el concilio un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera por un momento a los apóstoles, y luego dijo: Varones israelitas, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres. Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A este se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que le obedecían fueron dispersados y reducidos a nada. Después de este, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, y llevó en pos de sí a mucho pueblo. Pereció también él, y todos los que le obedecían fueron dispersados. Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios. Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.

¿Era más fácil antes las cosas para el Evangelio? Muchos pueden que erróneamente digan que era más fácil antes seguir al Señor y propagar el Evangelio que ahora. Y tengo que decir que es un error, porque el principio del Evangelio fue muy difícil, comenzando por el Señor mismo. Tenemos que recordar que los religiosos con el consentimiento del pueblo y de Roma (por virtud de que Pilato lo hizo posible), prácticamente, el mundo entero crucificó al Señor. Fueron muy pocos los que estaban con el Señor. Y después del Señor, hubo muchos altos y bajos, o sea crecía el número, y después eran perseguidos y dispersados. Y como leímos aquí en este pasaje, los apóstoles fueron encarcelados y azotados. Así que, posiblemente todavía es mucho más fácil seguir al Señor hoy que antes en muchos lugares. Pero entonces, ¿Qué pasa hoy?

Supuestamente, de acuerdo a las últimas estadísticas en el 2020 de este tipo, hay aproximadamente 2,382 billones de cristianos en el mundo, todavía sigue siendo la religión con más seguidores en el mundo. Pero ¿tiene el mismo poder que tenía antes? ¿Se ve el poder en la iglesia que se vió en los apóstoles? Somos un número muy grande, pero por desgracia, no se ve lo que se vió en los apóstoles, ni la sombra de lo que está escrito. ¿Por qué? ¿El problema es que el Evangelio ha perdido Su poder? ¿Se ha debilitado con el tiempo?

Lo primero que hay que explicar es que el Evangelio no ha perdido Su poder, porque es algo que está basado en la Persona de Jesucristo, y como tal dice la Palabra: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hebreos 13:8. El Evangelio no es una religión, sino más bien, se trata de una relación con Dios, es el plan de salvación para el hombre a través del Señor. Entonces, es imposible que allá perdido Su poder. ¿Cómo sé que Dios no ha cambiado? Porque todas las cosas creadas y sujetadas por la persona de Dios siguen tal cual. El sol sale y se pone igual como antes. Los astros y cuerpos celestiales siguen tal como lo dejo ordenando el Omnipotente. Y bendito sea el Señor que todo en lo cual dependemos, tanto lo pequeño (por decir) hasta en lo más grande e infinito sigue tal cual porque el Señor lo mantiene con Su persona, por virtud de Su existencia.

Entonces, ¿Qué ha cambiado? El hombre. Hay mucha mixtura, pecado, y falta de fe dentro del supuesto pueblo de Dios, y eso es lo que ha cambiado el efecto del Evangelio en el mundo. Ya no existen hombres y mujeres con la fe de antes, como la tuvieron los apóstoles y discípulos que se propusieron propagar el Evangelio como lo mandó el Señor, cuando dijo: …Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15. Ellos se tomaron este asunto muy en serio. Como hecho, el Evangelio prácticamente había llegado al mundo entonces conocido en su plenitud al cabo del primer siglo. ¡Que increíble que, en menos de 100 años, con algo que comenzó con unos pocos hombres y mujeres había ya sido pregonado por todo el imperio Romano y aun más allá, en otras culturas y en otros idiomas! ¿Fue esto el resultado del trabajo del Espíritu Santo de Dios? Por supuesto, pero también en conjunto con la fe y entrega de seres que valorarón al Señor, y encontraron más que razonable entregar hasta sus propias vidas por el Señor que amaban, y la fe que confesaban.

Y esto nos lleva a nuestro último punto. ¿Puede acaso recobrar el Evangelio el mismo manifestar que tuvo al comienzo? Claro que sí, cuando el llamado pueblo de Dios vuelva a una fe verdadera en el Señor, cuando se deje a un lado el pecado, la carnalidad, y las cosas del mundo. Hoy en día, reina más el amor al dinero, al pecado y a la carnalidad en nuestras iglesias que la Palabra de Dios. Una persona hace mucho tiempo me pregunto: ¿Por qué no se ven los milagros de antes? Y le tuve que responder para vergüenza nuestra: por el pecado dentro del pueblo de Dios. Nosotros somos los que hacemos ver el poder más grande del universo como algo inferior. Como dice la Palabra: “…el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.” Romanos 2:24. Dios desea mostrar Su poder, de que llegue muchas personas al conocimiento de la vida eterna, pero solo sucederá si hay un pueblo arrepentido y unido, que realmente ame y trate al Señor como tal. Así que, ¿Deseás realmente ver el poder del Evangelio en tu vida y alrededor tuyo? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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Encontrando misericordia a través de buenas actitudes - Lucas 15:11-24, 16:1-9

Basado en Lucas 15:11-24, 16:1-9 (Versión Reina Valera 1960)  

También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.

Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y este fue acusado ante él como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo. Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas. Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Él dijo: Cien barriles de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta. Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta. Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando estas falten, os reciban en las moradas eternas.

A pesar de que ambas parábolas son relativamente distintas en las circunstancias, hay cosas idénticas entre sí. Lo primero que pudiéramos ver es posiblemente algo tan obvio que se pierde de vista. Muchas veces, hay cosas tan obvias, y nuestro enfoque tan limitado, que perdemos de vista aprender lo esencial. Esto pasa con casi todo lo que Dios hace día a día. Las personas buscan un manifestar de Dios personal y pierden de ver lo obvio por su falta de fe y corazón pecaminoso. Dios se manifiesta siempre, y demuestra Su poder y gloria a cada momento. Nada en el universo se mueve sin Su voluntad. Hay un sinfín de cosas, y todas están sujetas a la voluntad de Dios, y subsisten por la presencia del Altísimo. Vemos hasta lo que llamamos sencillo y lo tomamos por asentado también, como el palpitar de nuestros corazones, o el respirar de nuestros pulmones, o las funciones de nuestro cerebro, cada cosa que sucede dentro de nosotros mismos sin conscientemente haciéndolas funcionar, y todo por la voluntad de Dios, porque también eso lo sustenta la presencia de Dios, como está escrito: Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten. Colosenses 1:16-17. La gran mayoría de las veces, por nuestro pecado, perdemos de vista lo obvio y lo grande, cosas que son demasiado importantes, más importantes que las vanidades y lo temporal en los cuales casi siempre nos estamos enfocando más.

Entonces, ¿Qué es lo tan obvio en ambas parábolas? En la del hijo pródigo, sencillamente no malgastes ni desperdicies lo que Dios te da. No vivas perdidamente haciendo cosas que finalmente no tienen ningún provecho, porque si lo pierdes, nunca volverá. El tiempo que Dios te da nunca volverá. Los bienes que Dios te da nunca volverán. La salud y la juventud que Dios permite que tengan las personas, nunca vuelven. Lo que se gastó y se perdió se fue para siempre. Entonces, ¿para qué esperar pasar hambre? ¿Por qué llegar a hacer y sufrir cosas innecesariamente? Y en la segunda parábola, lo mismo. Sé un mayordomo bueno. No disipes los bienes del Señor. No te pongas en un lugar donde te van a quitar la mayordomía, porque eso, sí sucederá si no cuidas de lo que Dios te da. Puede que diga alguien: ¿Qué me ha dado Dios de lo que tendré que dar cuenta? De todo lo que tienes, sea tu salud, tus seres queridos, tus bienes, tus talentos y capacidades, todo lo que tienes, lo tienes porque Dios te lo ha otorgado. No siempre se trata de dinero o riquezas, aunque también daremos cuenta de eso. Sencillamente, no vale la pena correr riesgos innecesarios, y pasar dolores totalmente evitables. Es necedad no valorar lo que uno tiene, y aún más, porque no solamente se puede perder, pero también darás cuentas un día. Cada persona dará cuenta de todo en su vida, especialmente los que hemos recibido el conocimiento de Dios. Porque, está escrito: Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. Hebreos 10:26-30. Así que, cuida lo que tienes y úsalo para hacer la voluntad del Padre.

Ahora bien, ¿Qué vemos también en estas parábolas? De que si hemos hecho mal, podemos encontrar gracia ante Dios si hacemos cosas que le agradan. El hijo prodigo volvió en si, y volvió a la casa de su padre, pero con un corazón contrito y humillado, arrepentido completamente de sus malos hechos, y buscando al ser que daño, a su padre. Si volvemos arrepentidos de todos nuestros pecados con un corazón contrito y humillado, a Dios Padre que lo ofendemos con nuestras malas obras, El es suficientemente bueno para perdonarnos a través de Su Hijo Jesucristo. Y de igual manera, si hacemos como el mayordomo malo de perdonarle las deudas a los demás, demostrando misericordia a otros, también seremos alabado por el Señor, como oró el propio Señor: Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Mateo 6:12. Nosotros recibimos el perdón de Dios si nosotros perdonamos a los demás. ¿Es justo perdonar el mal que se nos ha hecho? No. Pero también, ¿Fue justo para el Perfecto y Santo Hijo de Dios pagar por pecados que no cometió, por los tuyos y los míos? Bajo ningún punto. Dios nos justificó a través del hecho más injusto de toda la historia, que el Inocente y Perfecto pagará por los pecadores. Así que, ¿valorás lo que Dios te dá? Y si has hecho mal, ¿buscas hacer cosas que Dios manda para que encuentres Su gracia? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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Dándole al Señor Su Lugar - Ezequiel 45:1–3

Basado en Ezequiel 45:1–3 (Versión Reina Valera 1960)  

Cuando repartáis por suertes la tierra en heredad, apartaréis una porción para Jehová, que le consagraréis en la tierra, de longitud de veinticinco mil cañas y diez mil de ancho; esto será santificado en todo su territorio alrededor. De esto será para el santuario quinientas cañas de longitud y quinientas de ancho, en cuadro alrededor; y cincuenta codos en derredor para sus ejidos. Y de esta medida medirás en longitud veinticinco mil cañas, y en ancho diez mil, en lo cual estará el santuario y el lugar santísimo.

Hay un detalle en este pasaje que nos da gran dirección a lo que concierne en seguir al Señor, y eso es, de darle al Señor Su lugar apropiado. Este pasaje aplica para cuando el pueblo de Israel iba volver a su tierra, después que había sido castigado por el Señor, porque le fueron muy infieles, y tal fue su infidelidad que Dios permitió después de muchos años y generaciones de paciencia, de que vinieran sobre ellos sus enemigos, y que fueren destruidos, y los pocos que quedaron vivos, o fueron transportados como esclavos o permanecieron como siervos en Israel para cultivar lo que quedo. El gran pecado que cometió Israel fue el adulterio espiritual o la idolatría, al tener el corazón dividido entre Dios y lo pagano. Era tal su idolatría que habían llenado el templo de Dios y sus ciudades y sus casas con los distintos ídolos de los pueblos que ellos habían derrotado, y de los que los rodeaban. Y claro, practicaron todo lo que está envuelto con idolatría, profanando así lo Santo y aboliendo la ley de Dios. En fin, ¿qué es lo que busca Dios?

Primeramente, vemos que el Señor les dijo que apartaran una porción de la tierra (no toda) para Jehová, y que en esta porción estaría el santuario y el lugar santísimo, y claro, que estuviera situado en el corazón o en el centro de la tierra, en Jerusalén. Entonces, ¿Dios lo quiere todo? Si y no. Sabemos que todo le pertenece a Dios, todo el universo, no solamente este mundo. Pero, interesantemente, dentro de lo práctico, El no pide todo sino una porción. Así que, lo que algunos piensan de que la única manera de glorificar a Dios es de darle todo no está totalmente acertado. Pero, también no es como muchos piensan, los que viven una vida religiosa, como por ejemplo los que van a una iglesia y piensan que, porque dan un poco de tiempo, un poco de dinero, y un poco de ayuda, que ya está todo hecho y que pueden vivir de una manera destructiva y pecaminosa con lo que resta. Hay muchos que tienen sus momentos de santidad (por decir) y después viven como si no conocieran a Dios. De eso no se trata el seguir al Señor tampoco. Entonces, ¿Qué busca Dios de nosotros?

Hay un primer lugar que busca el Señor. Hay una prioridad. La Palabra de Dios dice esto: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:29b-30. ¿Quiere Dios tierras y dinero y cosas materiales? No necesariamente. Podemos dibujar una línea del pasaje de hoy a lo que estamos hablando, y que el Señor quiere la porción de nosotros que está dentro de lo más íntimo, de nuestro corazón. Lo que más busca Dios es el corazón del hombre, y desea que le ame. Esto es lo primordial, lo principal, es el todo del hombre para Dios. Y claro, que el corazón es lo que debe gobernar todo lo demás, el alma, la mente, y las fuerzas. De la misma manera, El busca que nuestra vida este sometida a El, y que nos dejemos guiar por El para saber lidiar con todo lo que nos rodea, con nuestras familias y seres queridos, con nuestros empleos, negocios, y estudios, con nuestros semejantes, y hasta con nuestros enemigos, en fin, que todo esté bajo Su dirección. Y esto tiene un sentido muy práctico y lógico. Si solamente hay vida en Dios y El es el Ser más grande, poderoso, y sabio en todo el universo, en lo más mínimo, ¿no nos conviene dejarnos guiar por tal Ser, y tomar Su consejo para cada aspecto de nuestra vida? ¿Quién sabe o puede más que Dios? Y claro, ¿Quién puede amarnos más que Dios? Este asunto de seguir al Señor tiene demasiado lógica si uno tiene algún tipo de raciocinio. El problema es que la gran mayoría piensan que son más inteligentes y capaces que Dios, y sus hechos demuestran tal sentir.  

Ahora bien, ¿Cómo uno puede vivir prácticamente esta fe en lo diario? Esto nos aconseja la Palabra de Dios: Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Colosenses 3:22-24. Hay que hacer de todo en esta vida. Hay que cuidar de nuestras familias y seres queridos. Hay que trabajar. Hay que cuidar las cosas que tenemos. Es necesario amar a nuestro prójimo también, y eso puede envolver hacerle el bien a cuantos lo necesiten, o sea deben haber acciones. Esto también dice la Palabra: Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres. Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito dar tributo a César, o no? Pero Jesús, conociendo la malicia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario. Entonces les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción? Le dijeron: De César. Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Mateo 22:15-21. Esto sonara extraño, pero al honrar y respetar las autoridades, aún las que no nos gustan, estamos honrando a Dios. Hay que pagar impuestos. Hay que respetar a las autoridades. Tenemos que respetar a nuestros jefes y supervisores. Dios no está ni con las revoluciones ni rebeldías. A pesar de que Roma era un imperio muy duro y cruel, con ganas de solo dominar al mundo, el Señor nunca promovió ningún tipo de rebeldía en contra aquello. Entonces, cumplimos con la voluntad de Dios al simplemente hacer todo como para El, dejándonos guiar por El.

Y aquí entramos en lo último: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23. Sencillamente, hay que hacer la voluntad del Padre en todo en nuestra vida, no dejándonos guiar por nuestra opinión, sino tomándole en cuenta Su opinión en todo, viendo siempre lo que El desea que hagamos. Esta es la manera de cómo se puede servir al Señor, al sencillamente dejarnos guiar por El, y dándole a El la prioridad en todo. Hay lugar para todo en esta vida, como también tiempo para todo, pero siempre debemos buscar amar al Señor y ponerle en el primer lugar en nuestras vidas, siempre consultando con El para ver cuál es Su voluntad, y hacer lo que El nos manda. Así que, ¿Le estás dando al Señor Su lugar apropiado en tú vida por tú propio bien? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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El pecado de la incredulidad - Hebreos 3:7 – 4:2

Basado en Hebreos 3:7 – 4:2 (Versión Reina Valera 1960)  

Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre andan vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos. Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.

Hay una sola cosa que importa en esta vida, y esta es: si realmente creemos en el Señor o no. No hay nada más que importe porque todo es dictado por lo que creemos. Esa es la raíz de todas las cosas en nuestra vida, lo que determina lo que hacemos aquí, y si finalmente entraremos en el reino de Dios. Hay mucha confusión sobre esto porque sencillamente, de alguna manera u otra, la gran mayoría no viven una fe verdadera. Temo decir que, dentro de nuestras iglesias, y en el ministerio, y hasta adentro de escuelas de Biblia y seminarios, no hay casi nada de la fe de la cual enseña la Biblia, de la que finalmente hace que una persona pueda llegar a obtener la vida eterna y las recompensas que Dios desea dar. Hay cosas que suenan como la verdad, que lucen como si conllevaran al camino de la vida, pero no la pura y santa verdad de Dios. Hay muchas ilusiones, vanidades, semejanzas, pero en la gran mayoría de las partes, no hay una aceptación de la verdad de Dios. La gran mayoría de las personas, hasta los que se creen muy doctos y conocedores de las cosas de Dios, sufren de incredulidad, y por lo tanto, no tendrán vida eterna.

Puede que digan muchos: ¿Cómo puede ser eso? Muchos dicen creer, y confiesan una fe, pero casi siempre hay dudas, y se puede ver esas dudas por la manera que viven su vida. ¿Cuál fue el problema de Israel en el desierto? Y esto lo debemos tomar todos en cuenta, especialmente los que decimos ser pueblo de Dios, porque Israel era el pueblo de Dios. Tenemos que recordar que la fe en Cristo añade a los gentiles (los que no somos de Israel) al pueblo de Israel, así que debemos prestarle atención a este asunto porque nos incumbe y afecta directamente. La gran mayoría del pueblo de Israel siempre dudó de Dios, dependiendo de las circunstancias, y si Dios les estaba complaciendo o no. Si las cosas les iban como ellos querían, ellos daban gloria a Dios. Pero si las cosas cambiaban un poco, ya Dios no servía para ellos. Y sus corazones siempre estaban vagando entre Dios y los ídolos que dejaron atrás en Egipto, como el becerro de oro que se hicieron cuando pensaron que ya Moisés no estaba vivo. No había ningún tipo de estabilidad en sus vidas. Y esto canso a Dios, y Dios los hizo vagar por 40 años en el desierto, un camino que le debiera haber tomado 11 días de acuerdo con algunos eruditos. Tanto fue su dureza de corazón que Dios los hizo dar vueltas y vueltas hasta que pereció la generación que salió de Egipto, excepto Josué y Caleb.

Este mismo mal sigue hoy, y probablemente más fuerte que nunca. Hay mucha duda, mucho doble ánimo, mucha incredulidad, y se busca a Dios por conveniencia en vez de por fe. Y aún peor, la gran mayoría tratan a Dios como siervo y a ellos mismo como dios y señor. Ese es el grave problema que existe, que se trata a Dios dependiendo de la manera que ellos ven que le sirva. Y claro, el diablo toma ocasión para tentar para que no crean en Dios, para poner en duda, para hacerlo aparentar como algo que no vale la pena, y que lo único que importa es que cumplan sus deseos y que puedan vivir sus vidas como quieran. Esta es la tentación que siempre trata el diablo de emplear, y esto será siempre, hasta el día que tomes tu último aliento, de dejar a Dios, de dudar de El, de finalmente no tratarle como Señor. Pero esto dice la Palabra: Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Santiago 1:12-17. El diablo tienta a través de nuestra propia concupiscencia, y apela a nuestros malos deseos. El no tiene que buscar más allá. El mal está dentro de nosotros mismos, y el libre albedrio nos da la potestad, o de escoger ceder al mal que está dentro de nosotros, o de razonar y adoptar una verdadera fe en el Señor basado en todo lo que Dios es y hace por nosotros. Finalmente, la fe está plenamente basada en el raciocinio del hombre. Una persona puede tratar de espiritualizar las cosas todo lo que quieran, pero en rendidas cuentas, Dios nos hizo con raciocinio, y ese raciocinio es lo que interpreta la Verdad de Dios y la mentira del diablo, y decide a que hacerle caso. Por eso que existe un juicio. Pero la Palabra dice: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Santiago 4:7-8. Todo lo que dicen estos versos están plenamente basados en la decisión. Si una persona tiene algún tipo de raciocinio, y creyera que Dios es Dios, le trataría como tal, y haría como El dice porque la razón da sentido a buscar nuestro propio bien, y estar de parte del Ser más poderoso del universo. Es ilógico y necedad hacer otra cosa.

Y esto nos lleva al punto final. ¿de qué finalmente se trata la fe? De amar a Dios. Si vemos, entendemos, y aceptamos Quien es Dios, y todo lo que El ha hecho y hace por nosotros día a día, pero lo principal, la vida eterna que gratuitamente dá a través de Su Hijo Jesucristo, esto nos “debiera” llevar a amar a Dios. El amor es la única manera lógica de corresponder al amor de Dios. El amor debiera producir amor, no el odio, o la duda, o el egoísmo, o la obstinación. Esto es el fin que Dios busca: Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Deuteronomio 6:4-5. Si uno realmente cree en Dios, aprendería a amarle, y finalmente haría como El manda, pase lo que pase, porque entendería Quien es El y todo lo que realmente tiene valor: la eternidad. Si no se ama a Dios, y no se busca obedecerle y seguirle, tan sencillamente, no hay tal fe, sino incredulidad. Así que, ¿Amas al Señor para vida eterna, o sigues perdido en la incredulidad, buscando hacer tu propia voluntad? ¡Qué el Señor les bendiga! John

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