1 Comment

Reacciones al Señor - Juan 9

Basado en Juan 9 (Versión Reina Valera 1960)  

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo. Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es este el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy. Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos? Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista. Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? Él dijo: No sé. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él. Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Él les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ese, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye. Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si este no viniera de Dios, nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron. Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró. Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados. Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos? Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; más ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

El respetado matemático y científico Blaise Pascal dijo esto: En la fe hay suficiente luz para los que desean creer y suficientes sombras para cegar a aquellos que no desean creer. El asunto de creer en Cristo no tiene nada que ver en realidad con las manifestaciones de Dios. A través del tiempo, hemos visto en la historia que el Señor se manifestó de muchas maneras y formas: como en poderío divino, en milagros y prodigios, en levantar y romper reinos, en un silbo apacible y delicado, como también en fuego consumidor, en muchas distintas formas divinas e innegables maneras. Y más recientemente en la historia, vino también el Señor en forma humana, en amor, con una increíble paciencia y benignidad, y con tal humildad que hasta se dejó sacrificar como un holocausto Santo para poder dar acceso a todo ser humano a la salvación de Dios. A pesar de todas Sus manifestaciones, la gran mayoría de los seres humanos tienen un severo problema en lograr tener una fe genuina en Dios, y esto no es solamente en el creer (porque muchos dicen creer), sino aún peor, en el seguirle fielmente. Entonces, ¿cuál es el problema?

Viendo las cosas muy objetivamente, no es en realidad el problema Dios, sino más bien, es el hombre que tan sencillamente no escoge creer y seguir al Señor. Porque como hemos establecido, Dios se ha manifestado de tantas distintas formas que no hay ninguna excusa en no poder creer en El. No es un problema de pruebas, sino de voluntad, de querer creer. Si una persona desea realmente seguir al Señor, lo podría hacer, y tendría razones avasallantes en poder lograr tener una fe verdadera, tal como lo alcanzaron los grandes de antes, como muchos reyes, y príncipes lo tuvieron, como también lo tuvieron los sacerdotes y profetas de la antigüedad, como también lo tuvieron muchos seres comunes y corrientes, incontables personas a través del tiempo. Y claro, leemos todo lo que hizo Cristo mientras estuvo aquí en la tierra, y hasta como venció la muerte, y dejo una tumba vacía, y fue visto ascender a los cielos, para tomar Su lugar a la diestra del trono de Dios. Así que, pruebas contundentes hay donde existe una sola explicación para todo: Dios. Pero el hombre es libre para escoger lo que desea creer, y la gran mayoría no reacciona al Señor y a Sus obras con fe.

En el pasaje de hoy, vemos a una audiencia muy grande envuelta con este milagro, vemos a este hombre ciego que fue sanado, a sus padres, a los religiosos, y claro, vemos a los vecinos, a los espectadores. Y cada uno escogió reaccionar al Señor como le parecía. La obra era indudable, y el milagro irrefutable, pero, no obstante, cada uno escogió creer o no creer como quería. El hombre que era ciego escogió creer en el Señor, pero después que fue aclarado por el Señor. Los padres del ciego vieron lo que sucedió, pero no hubo un reconocimiento, sino más bien, temieron a los religiosos, y escogieron honrar los deseos de los hombres en vez que a Dios. Y claro, hiciera lo que hiciera el Señor, la gran mayoría de los religiosos estaban determinados en matar al Señor. Ellos tan sencillamente envidiaban al Señor, tal como lo dice la Palabra, y la carcoma de la envidia solo iba a producir muerte y destrucción. La gran mayoría de las personas envidian a Dios, igual como estos religiosos y como el mismo Satanás, porque desean hacer su voluntad, y que todos lo apoyen y aprueben lo que hacen, hasta Dios mismo. Así que, habiendo dicho todo esto, ¿Cómo finalmente escoges reaccionar al Señor? ¿En envidia, o en amarle y seguirle fielmente como Señor? ¡Qué el Señor les bendiga! John

1 Comment

Comment

Dios puede traer bendición a través de la prueba - 1 Samuel 30:1-24

Basado en 1 Samuel 30:1-24 (Versión Reina Valera 1960)  

Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los de Amalec habían invadido el Neguev y a Siclag, y habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego. Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; pero a nadie habían dado muerte, sino se los habían llevado al seguir su camino. Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas habían sido llevados cautivos. Entonces David y la gente que con él estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar. Las dos mujeres de David, Ahinoam jezreelita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, también eran cautivas. Y David se angustió mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios. Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerques el efod. Y Abiatar acercó el efod a David. Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos. Partió, pues, David, él y los seiscientos hombres que con él estaban, y llegaron hasta el torrente de Besor, donde se quedaron algunos. Y David siguió adelante con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Besor. Y hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, y le dieron pan, y comió, y le dieron a beber agua. Le dieron también un pedazo de masa de higos secos y dos racimos de pasas. Y luego que comió, volvió en él su espíritu; porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches. Y le dijo David: ¿De quién eres tú, y de dónde eres? Y respondió el joven egipcio: Yo soy siervo de un amalecita, y me dejó mi amo hoy hace tres días, porque estaba yo enfermo; pues hicimos una incursión a la parte del Neguev que es de los cereteos, y de Judá, y al Neguev de Caleb; y pusimos fuego a Siclag. Y le dijo David: ¿Me llevarás tú a esa tropa? Y él dijo: Júrame por Dios que no me matarás, ni me entregarás en mano de mi amo, y yo te llevaré a esa gente. Lo llevó, pues; y he aquí que estaban desparramados sobre toda aquella tierra, comiendo y bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá. Y los hirió David desde aquella mañana hasta la tarde del día siguiente; y no escapó de ellos ninguno, sino cuatrocientos jóvenes que montaron sobre los camellos y huyeron. Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado, y asimismo libertó David a sus dos mujeres. Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David.  Y vino David a los doscientos hombres que habían quedado cansados y no habían podido seguir a David, a los cuales habían hecho quedar en el torrente de Besor; y ellos salieron a recibir a David y al pueblo que con él estaba. Y cuando David llegó a la gente, les saludó con paz. Entonces todos los malos y perversos de entre los que habían ido con David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos; que los tomen y se vayan. Y David dijo: No hagáis eso, hermanos míos, de lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los merodeadores que vinieron contra nosotros. ¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual.

Hay pocas veces en esta vida que ciertas cosas aparentemente malas nos suceden, pero sin ser nuestra culpa directamente. Hay que hacer la aclaración porque todo lo adverso y malo y doloroso que pasa, es a raíz del pecado del hombre, sea por nuestros hechos directamente o por los hechos de los demás. Y el mal más grande que trae el pecado no se ve en este mundo como muchos suponen, sino cuando una persona muere en sus pecados. La consecuencia mayor de nuestros pecados, cuando no hemos hecho lo recto delante de Dios, al arrepentirnos y convertirnos de pecados, y tomar a Jesús como Señor, es la muerte eterna. Eso tiene la peor consecuencia. Si una persona muere sin Jesús como su Señor, ni siquiera Dios puede cambiar ese resultado. Si una persona muere sin hacer la voluntad del Padre, no hay remedio ante el juicio eterno de Dios.

No obstante, hay momentos que no hemos hecho algo malo directamente en contra de Dios, y pueden que sucedan cosas que sean difíciles y muy agobiantes, y esto la Palabra de Dios lo define como prueba o tribulación. Y Dios nos enseña que: …Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Hechos 14:22b. A nadie le gusta pasar ni prueba, ni tribulación, pero sucede como le sucedió a David y al pueblo que estaba con él. No vemos que haya habido pecado de nadie directamente, por lo tanto, podemos catalogar este mal que sucedió como prueba (porque a veces Dios permite que nuestros enemigos vengan sobre nosotros como castigo, por abandonarle y cometer agravios muy malos ante Dios). Finalmente, nada pasa sin que la voluntad de Dios este envuelta. Dios no trae males directamente, pero si permite que sucedan, y todo con un propósito, y en este caso (como en todo caso), para ver lo que hacen las personas.  

¿Qué vemos en David y en el pueblo? El momento de tristeza y de dolor fue grande. Y claro, estaban muy justificados en pensar lo más horrible, porque lo único que sabían eran que sus seres queridos ya no estaban, y que posiblemente hayan sido muertos después, o que los hallan hechos esclavos, o sus mujeres violadas, en fin, cuanto horror se le puede pasar a uno por la cabeza al no saber lo que está sucediendo. Y David estaba viendo peores males que le podían venir a raíz del problema. Pero David no dejo al Señor, sino todo lo contrario, le busco. No hubo reproches en contra de Dios. David no dijo: ¿Por qué me sucedió esto? Sino que, David consultó al Señor, y se fortaleció en Jehová su Dios, dice la Palabra. Dios permite estas cosas para ver que hacemos. Suena cruel, pero todo tiene un propósito en Dios, como está escrito: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Romanos 8:28. David escogió amar a Dios, a pesar de las circunstancias. Y, por lo tanto, Dios usó este aparente gran e inmerecido problema para bien, y Dios saco de lo feo una gran bendición no solo para David, sino también, para el pueblo. La prueba y la tribulación es muy difícil, pero tiene su recompensa, si uno decide amar a Dios, y consulta a Dios, y le permanece fiel a Dios. Puede que no veamos un supuesto bien aquí y ahora, pero el más grande bien es en la eternidad, como está escrito: Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. Santiago 1:12. La prueba que siempre estará vigente para al que sigue al Señor es abandonar la fe por las circunstancias. Pero solo el que resiste hasta el final recibirá la corona de la vida, a los que aman a Dios. Hay que amar a Dios en las buenas y en las malas, para poder recibir Su mas grande bendición: la vida eterna. Así que, ¿Escogerás amar a Dios a pesar de las circunstancias, y buscarás hacer Su voluntad? O, ¿te rendirás, sin querer ni ver ni cumplir Su propósito? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

El pecado del miedo - Jueces 6:1-10

Basado en Jueces 6:1-10 (Versión Reina Valera 1960)  

Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años. Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados. Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban. Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langostas; ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla. De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová. Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová, a causa de los madianitas, Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz.

El no obedecer a Dios es el peor mal que cualquier persona puede hacerse. No hay nada peor, ni que tenga peores consecuencias que esto. Es una de las cosas más fáciles de hacer, pero por distintas razones, la gran mayoría de las personas no le obedecen a Dios, y después muchos se preguntan: ¿Por qué están las cosas tan mal en el mundo? ¿Dios permite tanto mal porque le gusta la muerte, el dolor, la angustia, o la confusión? No. No es la voluntad de Dios que este sucediendo todo lo que está sucediendo. Todo esto es la consecuencia del pecado. La falta de obediencia para con Dios es realmente lo más destructivo para el hombre.

El pueblo de Israel sufrió muchas veces por la desobediencia, por no atender o tomar en cuenta la voz y el mandato de Dios. Después de este episodio, por decir, de la desobediencia del cual leímos, hubo otro aun peor cuando Dios permitió que la nación fuera destruida, y que la mayoría de los sobrevivientes fueran tomados cautivos. Dios mando profeta tras profeta advirtiendo al pueblo del mal que venía, pero nunca hizo caso. Y desobedeció tanto que finalmente agotó la paciencia de Dios. Y esto dicen las Escrituras de lo que sucedió como consecuencia: Y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos. Y él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén. Daniel 9:10-12. Y ¿que esta escrito en la Ley? Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. Éxodo 20:2-6.

Ahora, hay que preguntarse: ¿Qué es lo que provoca la desobediencia? Una de las razones principales que provoca la desobediencia a Dios es el temor, el miedo, algo tan sencillo como eso. Como leímos al comienzo, el pueblo de Israel hizo lo malo ante los ojos de Jehová porque le temieron o le tuvieron miedo a los dioses de los amorreos. ¿Qué fue lo que hicieron mal? El pueblo tan sencillamente, para tratar de apaciguar a los amorreos, tomaron para si adorar a sus dioses y cometiendo así el pecado de la idolatría, y todo por miedo. ¿Cuántas veces las personas no obedecen a Dios, y todo porque le temen a algo o alguien más que a Dios? Pero la Palabra de Dios nos enseña que hay que temerle y a amar a Uno solo por sobre todas las cosas, a Dios. Si hay algo o alguien a quien se le teme o ame más, se esta cometiendo el pecado de la idolatría. Esto dice la Palabra: El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. Mateo 10:37-38. El miedo no proviene de Dios, sino mas bien, es infundido por el diablo. El diablo es el que hace que una persona tenga miedo, y con la razón principal de precisamente provocar la desobediencia a Dios. Es él que te dice: Si complaces a Dios, vas a perder a tu familia o seres queridos, o tus hijos no te van a querer, o vas a perder tu trabajo o echar a perder tu carrera, o vas a volver a cierta persona en tu enemiga, o ya no vas a caer bien, etc., etc. Todo esto son ejemplos de lo que el diablo dice con tal de tentarte para no obedecer a Dios. ¿Qué es lo que el diablo le tiene que haber dicho a Israel cuando habitaba en la tierra de los amorreos? Si no adoras a los ídolos de los amorreos, los amorreos los van a destruir. ¿Algo de esto suena familiar? El diablo habla por todos lados, y trata de incitar de cualquier forma (porque él no puede forzar a nadie, porque tenemos libre albedrio) a la desobediencia.    

Y bueno, esto es lo que dice la Palabra acerca del temor o del miedo: En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 1 Juan 4:17-18. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7. En el Señor, sencillamente, no hay lugar para el miedo o la cobardía. Pero desgraciadamente, vivimos en un mundo lleno de cobardes, y la recompensa de los cobardes es esta: Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Apocalipsis 21:8. Los únicos que complacerán a Dios son los que le obedecen a Dios, y a Dios es el único que nos conviene obedecer. No hay vida eterna en nadie más. Todo se lo debemos a El. Le debemos nuestra existencia, el respirar y el palpitar de nuestros corazones, y por supuesto el camino de salvación que El ha creado a través de Su gran amor, a través de la muerte y la resurrección de Su Hijo Unigénito, de Jesús. A nada ni a nadie le debemos tanto como a El. Por lo tanto, la desobediencia es una injusticia y un insulto al Dios que le debemos absolutamente todo. No hay nadie más grande ni más bueno que Dios. Si decides temerle más a otra persona u a otra cosa, tendrás solamente la recompensa que esa persona o cosa te puede dar. ¿El diablo te puede dar vida eterna? Pero, si le temes y amas a Dios, tendrás lo que solo El puede darte. Escrito está: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Juan 14:21. Así que, ¿Qué escogerás hacer con tu miedo? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

No hay lugar para el egoísmo - Filipenses 1:21 – 2:11

Basado en Filipenses 1:21 – 2:11 (Versión Reina Valera 1960)  

Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros. Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí. Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Uno de los mensajes más promovidos del mundo actual, es el egoísmo. Prácticamente todo en el mundo actual trata de inculcar este sentir que una persona solo debe buscar hacerse feliz a sí misma, y que debe poner sus metas, sus deseos, y por qué no, hasta sus placeres antes que a los demás. Vivimos en una era donde el egoísmo es enseñando y glorificado. Y esto es lo que diablo está tratando de establecer precipitadamente hoy, para que unánime el mundo le diga a Dios en un momento no muy lejano: nuestra voluntad sea hecha y no la Tuya.

Y ¿cómo puedo deducir que esta ola de egoísmo es diabólica? Muy sencillo, porque la Biblia entera, la Palabra de Dios, está en contra del egoísmo. Todo precepto en las Escrituras, y por supuesto, las intenciones de Dios están en contra del egoísmo. Si vemos bien el pasaje de hoy, veríamos que la enseñanza principal se trata de pensar y hasta sacrificarse por los demás. Todo se trata de Dios, y del bien del prójimo. Y esto no debiera ser ninguna sorpresa porque toda la ley y los profetas, la perfecta voluntad de Dios es que le amemos a El, y que amemos a nuestro prójimo, como está escrito: Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Marcos 12:29-31. Aquí no hay ningún tipo de mensaje egoísta, de cumplir nuestra voluntad carnal. Y este mismo orden es lo que el diablo trata por todos los medios de destruir, de deshacer lo que manda Dios para llevar a cabo su plan, de que, si fuera posible, llegar a ser como Dios. El diablo envidia a Dios, y desea tener lo que Dios tiene, para hacer como le plazca. Esta fue y siempre será la meta del diablo: Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Isaías 14:13-14. El diablo está en directa competencia en contra de Dios, es el opuesto de Dios, y por lo tanto, todo lo que Dios establece, él quiere deshacer, todo lo que Dios crea, él busca destruir. Si Dios dice algo, él quiere ponerlo en duda, tal como hizo con Adán y Eva en el paraíso: Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Genesis 3:1-5. ¡Bienvenidos al mundo de hoy! De tal manera está operando el diablo, que hasta el ser humano ahora pone en duda su propia naturaleza, y el mundo aplaude y hasta dice que debieras estar orgulloso de ser algo opuesto a lo que fuiste creado. Y él promueve todo esto en base al egoísmo, con buscar tu propia felicidad. Pero esto enseña la Palabra: Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Romanos 14:7-8.

Ahora bien, cualquiera puede preguntar: ¿Por qué es malo buscar mi propia felicidad? ¿Por qué no puedo hacer como yo quiero? Y el problema es, como todo lo que el diablo promueve, que instintivamente, uno busca su propio mal. Al buscar hacer tu propia voluntad primordialmente, y no hacer la voluntad de Dios, estas determinando tu propio camino de muerte. Esto es un hecho: que Dios es vida y el diablo y el pecado es el camino a la muerte, porque como está escrito: Porque la paga del pecado es muerte… Romanos 6:23ª. Así que, todo lo que apoya el pecado dirige derecho hacia la muerte. Esto también dice la Palabra: Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará. Mateo 10:35-39. ¿Es la voluntad de Dios en realidad causar división? No. La división se causa cuando las personas se enfocan en buscar en el pecado. Y por el propio bien de uno, para poder hallar la vida, debemos seguir la vida, seguir a Dios, pase lo que pase aquí y ahora. El buscar en el pecado, en los deleites, en las vanidades, y en el autocomplacerse, aunque se siente placentero en el momento, solo conlleva al vacío y a la perdición. Todo este mundo y lo que hay en él pasará, y todos tendremos que dar cuentas ante un Dios Santo, El cual es el ejemplo de no ser egoísta, y de pensar en el bien universal de una humanidad caída que ha pecado voluntariamente en contra de El. ¡Bendito sea Dios Padre que no escatimó ni siquiera ni en darnos a Su Hijo Unigénito para que pudiéramos tener vida eterna! Así que, ¿escogerás hacer tu voluntad para tu propia perdición, o hacer la voluntad del Padre que desea darte vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Las intenciones del corazón - Mateo 6:1-21

Basado en Mateo 6:1-21 (Versión Reina Valera 1960)  

Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Hay una línea, por decir, que conecta todo este pasaje, y esa es: la motivación, lo que genera la acción. Pero ¿de dónde sale la motivación? La ciencia nos dice que la motivación viene de un lugar del cerebro que se llama: la amígdala. Este lugar es crucial para la motivación. Y cuando es estimulada, manda una señal a la corteza prefrontal donde esa información es almacenada, la que guarda para nuestras memorias, o nos ayuda a procesar la información para que nosotros podamos o responder o ignorar. Pero, para poder ver el punto de vista de Dios, hay que ir un poco más profundo. Sí es verdad que el cerebro tiene mucho que ver, pero hay un sitio aún más exacto del cual tenemos que tratar. Dios habla acerca del corazón del hombre, y de ahí viene la motivación de la cual estaremos hablando, de la intención del corazón.

En este momento, no entraremos en el asunto de donde esta esté corazón del cual habla la Biblia. La Biblia usa el término “corazón” para poder describir el centro principal del hombre, lo más íntimo de un ser humano, y de allí sale la motivación o la intención. Este donde este, esto es donde reposa todo nuestro ser, donde también reside el alma del hombre. Y aquí es donde debemos deferir con la ciencia, porque la ciencia humana solo puede tratar con el mundo visible, con lo físico. Este asunto del corazón sencillamente no lo puede tratar. La psiquiatra trata de alguna manera, y hasta usan químicos para alterar o corregir asuntos que tienen que ver con el corazón, pero la gran mayoría de las veces, no se puede tratar las cosas invisibles con cosas físicas, o en este caso, con químicos o medicamentos. Hasta ahí llega el límite de la ciencia.

Ahora bien, muchas veces se hace el comentario de que uno debe seguir su corazón para tomar decisiones que van más allá de la lógica. Muchos dicen que hay que “sentir” las cosas para poder determinar ciertas cosas en esta vida. Pero ¿debe ser eso en realidad la brújula (por decir) que debemos usar para darle dirección a nuestra vida? Bíblicamente hablando, no es muy buena idea dejarnos llevar por el corazón, porque nuestro corazón no es bueno (siento decir esto, porque sé que muchos se ofenderán, pero la verdad es la verdad). Esto dice la Palabra de Dios acerca del corazón del hombre: Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Mateo 15:18-19. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jeremías 17:9.

¿Por qué es nuestro corazón así? ¿Qué es lo que determina que sea malo? Y aquí es donde entra la palabra “pecado”. Muchos tratan de poner el pecado en un sitio para que solo signifique el matar a alguien, o cosas que la sociedad ve como malas, pero el pecado envuelve muchas cosas. Pero si una persona dice creer en el Dios de la Biblia, debiera importarle más lo que Dios dice que es pecado, y no lo que el ser humano quiera definir como bueno o malo. Esto dice la Biblia acerca de nuestra naturaleza pecaminosa: He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre. Salmo 51:5. Después de la caída de Adán y Eva, todo ser humano a heredado el pecado, y está en el centro de nuestro ser, en nuestro corazón. Así que, si sigues tu corazón tal como es, te estas dejando llevar por algo que te guiará derecho al infierno, porque solo te dirigirá al pecado, y la paga del pecado es muerte.

Entonces, ¿Qué debemos hacer al respecto? ¿Como cambiar la intención del corazón? Entendamos que esto es crucial porque en base a esto es que nos juzgará Dios, como está escrito: Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:10. Todo comienza con el reconocimiento de la existencia de Dios, y de buscar a este Dios, porque también está escrito: Porque las cosas invisibles de El, Su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Romanos 1:20. Dios apela a nuestros sentidos y a nuestra razón, a cosas muy elementales. Y El trata de romper nuestro orgullo con circunstancias que nos ayuden a ver lo obvio: que somos seres vacíos, limitados, falibles, y que sencillamente, lo necesitamos a El para todo. Vean el universo, lo pequeño y lo grande, y lo que somos en comparación, y se darán cuenta que no tenemos control de nada, y que, por lógica, debiéramos buscar a este Ser Creador y Todopoderoso, porque es lo único sensato que se puede hacer. Y finalmente, el corazón lo cambia Dios a través del arrepentimiento y la conversión, cuando una persona se da cuenta de su pecado y de sus limitaciones y hace a Jesús su Señor. Nuestro corazón nunca cambiará sino hay un completo reconocimiento y arrepentimiento de todo pecado. El Señorío de Jesucristo es nuestra única solución. Así que, ¿deseás realmente que tu corazón tenga intenciones divinas para vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Siguiendo la Doctrina de Cristo - 2 Juan 1

Basado en 2 Juan 1 (Versión Reina Valera 1960)  

El anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no solo yo, sino también todos los que han conocido la verdad, a causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros: Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor. Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre. Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros. Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras. Tengo muchas cosas que escribiros, pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta, pues espero ir a vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea cumplido. Los hijos de tu hermana, la elegida, te saludan. Amén.

En este pasaje leímos que el Apóstol Juan le escribe a una señora elegida y que tiene algunos hijos que andan en la verdad. No dice quién es esta señora, pero algunos piensan que es Maria, la madre de Jesús, y puede ser, y otros piensan que puede ser otra mujer, porque ya, cuando escribe esta carta Juan, él ya es mucho mayor (se cree que la epístola se escribió durante su larga estadía en Éfeso, entre los años 70 y 100 de la era cristiana). No obstante, sea Maria o no, fue una mujer que supo no solamente caminar y permanecer en el Señor, en esta doctrina de Cristo, sino también, supo criar hijos en esta misma doctrina. Y claro debiera ser que la única enseñanza efectiva es cuando se puede enseñar con ejemplo. El “haz como yo digo, y no como yo hago” no trabaja mucho, menos en esta era en la cual vivimos. Pero, hay que ver, ¿de qué doctrina de Cristo está hablando Juan, en la cual dice que hay que permanecer y trabajar para poder recibir el galardón?  

El primer indicio que él nos dá es que habla de un mandamiento que tiene que ver con el amor, y que hay que andar en este amor. Y bueno, si lo menciona como la “doctrina de Cristo”, quiere decir que este amor tiene que, o estar basado en el Señor, o debe seguir la manera que el Señor vivió, o también puede que ser ambos puntos. Para poder definir esta doctrina, es necesario ver lo que el Señor dijo, y esto leemos en las Escrituras: Acercándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Marcos 12:28-31. Así que, claro está, esta es la doctrina de Cristo. Y como se estableció antes, el Señor enseñó esto con Su propio ejemplo, porque El amó (y ama aún) a Dios por sobre todas las cosas, y con todo Su Santo ser, y también, El amó a Su prójimo como a El mismo. El Señor es la perfección del ejemplo que es necesario seguir. Esto leemos: Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Juan 15:9-10. Hay muchos que creen: Bueno, ese fue el Señor, y nadie puede ser perfecto como El. Y sí, es verdad, pero, no obstante, El es el ejemplo, y es necesario seguir al ejemplo para poder complacer a Dios. No hay otra manera, si en realidad una persona desea alcanzar la salvación de Dios. La fe no es cuestión de palabras, sino de hechos, de demostrar el poder seguir esta doctrina de Cristo tanto para con Dios como tanto para los hombres. La verdadera fe tiene que tener obras, frutos que demuestren que es una fe real y verdadera.

Esto por ejemplo nos enseña la Palabra: En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 1 Juan 4:17-19. Cuando una persona realmente ama a Dios, no le tiene temor a nada, porque sabe que está haciendo la voluntad de Dios, y pase lo que pase, sabe que su vida está segura en Sus manos. Ni a la muerte le teme, porque sabe que el fruto de su vida en Cristo le rendirá vida eterna en el porvenir. Y ¿cómo puede saber esto una persona? Escrito esta: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Juan 14:21. La persona que ama al Señor, y hace como El le guía, podrá comprobar por sí misma la existencia de Dios, porque Dios mismo se manifestara.

Ahora bien, ¿Cómo se puede vivir esta doctrina de Cristo? Esto leemos: Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten. Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas. Colosenses 3:18-25. Hay personas que piensan que hay que abandonar todo, y no tener nada, pero eso no necesariamente es la voluntad de Dios. Cada persona tiene su propio camino con el Señor, y es por eso que, es necesario seguir al Señor como Señor, y que El sea el qué diga lo que tiene que hacerse. Pero, el fundamento que debe haber para que todo cuente hacia la eternidad, es que la razón de nuestro existir debe ser el Señor, y porque le amamos. Esa debe ser la raíz de todo en nuestra vida, que, si amo a mis seres queridos, es porque quiero complacerle a El. Si hago mi trabajo bien o emprendo cualquier cosa en mi vida, es porque lo hago como para El. Si Dios no es la razón por lo cual hacemos todo en la vida, aunque sea algo “bueno” por decir, no contará para Dios. Y lo que más importa es la razón o porque se hace la obra, como está escrito: Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10. Nuestro amor por Dios debe ser el fundamento de todo y para todo en nuestra vida, sin excepción. Así que, ¿estás siguiendo la doctrina de Cristo para que puedas tener la vida eterna? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

La razón por lo cual luchamos - 2 Timoteo 1:1-12

Basado en 2 Timoteo 1:1-12 (Versión Reina Valera 1960)  

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús, a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor. Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio, del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles. Por lo cual asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. 

Creo que todos podemos estar de acuerdo en que esta vida no es fácil. Y esta vida nunca ha sido fácil. Desde que el hombre cayo en el pecado, el mundo ha sido duro. Hay dificultad y situaciones complejas en todas las cosas. Y ahora, con mayor razón, gracias al COVID, todo es aún más difícil. Este asunto del COVID ha hecho una vida ya dura, en algo tanto más difícil y complicado. Y claro, lo más difícil, que, si había enfermedades de que preocuparse, ahora se ha añadido una más que ha tomado la vida de muchas personas. Hasta ahora, se estima que más de 6,58 millones de personas han fallecido en el mundo entero gracias a esta nueva pandemia. En EEUU solamente, han muerto más de 1 millón de personas. Para ponerlo en perspectiva, el total estimado de pérdida de vidas de la guerra de Vietnam durante los años 1954-1975 fue 3,595,000, y esto incluye las pérdidas de soldados de todos los países envueltes, civiles, y donde la guerra tomo sitio, en Vietnam, Laos, y Camboya. Una guerra de casi 20 años tuvo menos muertes que una epidemia que todavía no lleva ni 3 años en existencia. Espero que este terminando de verdad este asunto.

Esta vida se ha vuelto aún más difícil de lo que era, y por muchas razones, no solamente por COVID. Es una lucha. Por mucho que pensemos que ahora tenemos muchos adelantos y nueva tecnología, parece que las cosas se hacen aún más difíciles. Dentro de todo lo difícil, hoy se enfrentan luchas económicas, luchas con la salud, luchas con la vida personal e íntima donde ya no se puede confiar en casi en nadie, porque en el momento que menos esperas, todo puede cambiar en una relación. Hay padres que maltratan y hasta torturan y matan a sus propios hijos, y también hijos que hacen cosas impensables con sus padres. Hay personas que toman la vida de otros en ataques violentos, asaltos en las escuelas, en tiendas, en iglesias, y en otros sitios menos inesperados. ¿Y qué de los matrimonios? La única razón por lo cual creo que se ha mantenido el porcentaje de divorcios constantes en 50% es porque hay un grupo más grande que ha tomado la norma de vivir en parejas, y esas estadísticas son más difíciles de cuantificar. Pero estoy muy seguro de que si se juntan las estadísticas de matrimonios con los que viven en pareja, los números de fracasos serian aún mucho más altos. Y por supuesto, hay guerras y conflictos, violencia y crimen, escasez, plagas, en fin, la lista es interminable, y la Biblia nos advierte que las cosas seguirán aún peores, hasta que llegue el fin de la humanidad. No hay buenas noticias para este mundo.

Y ¿después qué? Si tenemos algún tipo de raciocinio, debiéramos entender que este mundo pasará algún día (gracias a Dios). Todo lo que vemos, lo físico, lo material, quedara en nada, aún tú y yo. Del polvo salimos y al polvo volveremos, tal como lo dijo Dios. Todo esto que mencionamos por supuesto tiene una razón, y tiene todo que ver con el pasaje que leímos hoy. Todo ser humano lucha por distintas cosas, por cosas buenas, y por cosas no buenas. Pero, todo merita esfuerzo, y todo lo que una persona emprende tiene un sacrificio. Cada acción tiene consecuencias, dependiendo de lo que sea. Y claro está, si se lucha por lo temporal, así será la recompensa: temporal. Pero, Pablo menciona algo muy importante, que el padece, pero por algo, y él no se avergüenza por lo que padece, porque está convencido de algo, está seguro de recibir algo más allá, un depósito para aquel día. ¿De qué día está hablando? Del día que cada ser humano debe siempre tener en cuenta, el día del juicio. Y esto dice la Palabra: El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. Eclesiastés 12:13-14. Este día se cree, o muy lejano, o que no habrá tal juicio. E increíblemente, como parte de nuevas enseñanzas y doctrinas, se cree que nosotros los cristianos no daremos cuenta por nuestras acciones, pero eso no es lo que la Biblia enseña. Esto dicen las Escrituras: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21:23. Y bien, lo único que salva al hombre es el hacer la voluntad de Dios, comenzando con un verdadero arrepentimiento y conversión de todo pecado, y hacer a Jesús, literalmente el Señor de nuestra vida. Y de esa manera, precisamente vivir esta vida como el Señor manda, haciendo la voluntad del Padre. De otra manera, todo lo que uno haga está mal, aún esas cosas que se ven como buenas. ¿Cómo puede ser eso? La raíz de todo, la razón por lo cual se debe luchar, lo que finalmente Dios protege y guarda para nosotros se obtiene solo al cumplir esto a través del Señor Jesucristo: Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Deuteronomio 6:4-6. Este es el fin del asunto, y la razón por lo cual Pablo legítimamente luchó: Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Romanos 14:7-9. Si luchamos por lo que sea en esta vida, la razón por lo cual se debe hacer absolutamente todo, debe ser porque amamos al Señor y porque estamos convencidos que estamos haciendo Su voluntad. De otra manera, si se hace cualquier cosa por buscar cumplir nuestra propia voluntad, solo tendremos el infierno como recompensa al final. Porque así mismo dice la Palabra: Yo, Pablo, os escribo esta salutación de mi propia mano. El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. 1 Corintios 16:21-22. Así que, ¿Cuál es la verdadera razón de tu lucha? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Intimidad con las personas equivocadas - Nehemías 13:1-14, 23-31

Basado en Nehemías 13:1-14, 23-31 (Versión Reina Valera 1960)  

Aquel día se leyó en el libro de Moisés, oyéndolo el pueblo, y fue hallado escrito en él que los amonitas y moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios, por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que dieron dinero a Balaam para que los maldijera; mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición. Cuando oyeron, pues, la ley, separaron de Israel a todos los mezclados con extranjeros. Y antes de esto el sacerdote Eliasib, siendo jefe de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías, y le había hecho una gran cámara, en la cual guardaban antes las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del grano, del vino y del aceite, que estaba mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes. Mas a todo esto, yo no estaba en Jerusalén, porque en el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia fui al rey; y al cabo de algunos días pedí permiso al rey para volver a Jerusalén; y entonces supe del mal que había hecho Eliasib por consideración a Tobías, haciendo para él una cámara en los atrios de la casa de Dios. Y me dolió en gran manera; y arrojé todos los muebles de la casa de Tobías fuera de la cámara, y dije que limpiasen las cámaras, e hice volver allí los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso. Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad. Entonces reprendí a los oficiales, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y los reuní y los puse en sus puestos. Y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes. Y puse por mayordomos de ellos al sacerdote Selemías y al escriba Sadoc, y de los levitas a Pedaías; y al servicio de ellos a Hanán hijo de Zacur, hijo de Matanías; porque eran tenidos por fieles, y ellos tenían que repartir a sus hermanos. Acuérdate de mí, oh Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio… …Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas; y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo. Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos. ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas naciones no hubo rey como él, que era amado de su Dios, y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras. ¿Y obedeceremos a vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras? Y uno de los hijos de Joiada hijo del sumo sacerdote Eliasib era yerno de Sanbalat horonita; por tanto, lo ahuyenté de mí. Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los levitas. Los limpié, pues, de todo extranjero, y puse a los sacerdotes y levitas por sus grupos, a cada uno en su servicio; y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.

Unos de los problemas más grandes en nuestras comunidades cristianas hoy en día, lo que ha traído la más grande decadencia (aparte de la apostasía y el amor al dinero de los llamados siervos de Dios) dentro del pueblo de Dios es la unión con lo prohibido. Esto fue un problema para Israel, lo cual produjo su destrucción en tiempos pasados, y también es ahora lo que ha corrompido la iglesia universal. Y este mal está produciendo tal problema que ni el mundo ya sabe lo que es y lo que no es de Dios dentro del llamado pueblo de Dios. Ya prácticamente no hay mucha diferencia con el mundo, y, por lo tanto, no muchos vienen a Cristo. Puede que hallan iglesias que estén creciendo y aumentando, pero o porque los entretienen, o porque les predican cosas que les convienen, pero no necesariamente porque se están realmente convirtiendo al Señor. 

Muchos creen que este asunto del yugo desigual como lo habla el Apóstol Pablo solo tiene que ver con el matrimonio. Y sí, un discípulo del Señor principalmente no se debe unir con una persona inconversa, pero este asunto tiene que ver con cualquier intimidad, con cualquier tipo de unión, como las amistades, las sociedades de negocio, toda relación que tiene algún tipo de intimidad personal. La Palabra “yugo” implica que hay un enlace, una dependencia, algo más allá. Esto dice el Señor: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente… 2 Corintios 6:14-16a.

Nehemías hace mención del mal que hizo Salomon, como quedo escrito: Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas; gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A estas, pues, se juntó Salomón con amor. Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; más él no guardó lo que le mandó Jehová. Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. 1 Reyes 11:1-11. Entonces, si Salomon, con toda su sabiduría cayó, ¿qué quedará para nosotros?

Esto finalmente dice la Palabra: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Santiago 4:4. Entonces, ¿qué relaciones íntimas debemos formar? Usen esto como base, e inclusive para sus propias vidas: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Las únicas personas que entrarán en el reino de Dios son las que realmente aman y temen a Dios, y buscan vivir de acuerdo a Su voluntad. Este debe ser nuestra meta personal, y la base para nuestras relaciones íntimas. Así que, ¿Amás y temes a Dios, y formas intimidad con seres con ese mismo sentir? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Preocúpate por lo que vale la pena - Lucas 12:13-34

Basado en Lucas 12:13-34 (Versión Reina Valera 1960)  

Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido. Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás? Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

¿Es malo tener bienes? ¿Es malo preocuparse por las cosas que son necesarias para el cuerpo? ¿Hay limites que debemos tener en mente? Viendo el contexto de la Palabra, debemos poder entender que el Señor no está condenando el poder tener lo necesario, porque si fuera así, el Padre no daría tal provisión, porque nada malo viene de la mano de Dios. Lo que es necesario, es necesario, y Dios es el que lo provee. Entonces, ¿Cuál es el asunto que está tratando el Señor aquí?

Para comenzar, vemos que hay una discusión con una herencia, y una herencia no es algo necesario. O sea, no es un ingreso con el cual se puede contar porque o sino, una persona tendría que depender en las muertes de muchos familiares, y muy seguidamente. Así que, se puede concluir que una herencia es un bien recibido inesperadamente, económicamente hablando (aunque hay seres que son tan nefastos que están esperando con ansias lo que pueden recibir de una persona al morir, como buitres rondando un ser listo para su partida, y ese es el problema). Por eso que el Señor primero advierte en contra de la avaricia, porque sabe que no hay buenos sentimientos en el tal reclamo de la herencia. Recuerden que El era (y es) Dios, y Dios lo sabe todo, hasta las cosas más profundas del hombre. No hay nada que se esconda de El. Y el Señor sigue tratando este asunto de la avaricia con la parábola de un hombre que quería guardar aún más para después, y que no consideraba que podía partir en cualquier momento, y que todo su afán quedaría en nada en el futuro.

Entonces, ¿es malo preocuparse por las necesidades? El asunto es que nuestro enfoque no debe ser las cosas de este mundo. Por supuesto que hay que trabajar, y ser responsables. Es más, es parte de nuestro testimonio como cristianos de ser personas responsables, que inclusive el Señor mismo enseño que debemos hasta pagar impuestos, que hay que darle al Cesar lo que es del Cesar, pero también, y aún más importante, hay que darle a Dios lo que es de Dios. Y ahí está el asunto. Hay que trabajar. Hay que tener en cuenta lo necesario. Hay que ser responsable con todas las cosas en nuestra vida, pero nunca arriesgando darle más importancia a lo temporal que a lo que realmente importa, lo que es de Dios. Nada del mundo temporal o material debe ni consumir nuestro ser, ni monopolizar nuestros pensamientos. Como dice la Palabra: Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12. Desde el momento que algo fuera de Dios domina nuestros pensamientos, y toma la prioridad sobre todo, se ha convertido en un ídolo, y la idolatría es pecado. Y con una de las cosas que hay que tener más cuidado es con la avaricia, y de convertir la avaricia en idolatría, porque ambas, especialmente cuando se unen, son un camino directo a la perdición. Esto dice por ejemplo la Palabra: No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo. No comas pan con el avaro, ni codicies sus manjares; porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; mas su corazón no está contigo. Vomitarás la parte que comiste, y perderás tus suaves palabras. Proverbios 23:4-8. Cuando la avaricia se vuelve en idolatría, hay dos cosas muy destructivas para el alma que suceden: Se pierde el temor a Dios, y se confía de tal manera en lo ilusorio que se hace lo que sea con tal de conseguir lo que se desea. Se pierden todos los límites.

¿Qué debemos hacer entonces como creyentes? Este es el consejo de Dios: Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos. Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo. 1 Timoteo 6:6-14. Y esto es lo que realmente debe importarnos más, porque de esto depende nuestro futuro eterno: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 2 Corintios 5:9-10. Todos tendremos que dar cuentas, sin excepción. No se dejen engañar por doctrinas que niegan la responsabilidad divina, por doctrinas que ponen la gracia de Dios como una licencia para pecar. Y, a Dios le importa mucho lo que hace Su pueblo. Por lo tanto, esto es lo que realmente debe preocuparnos por sobre todas las cosas: ¿Le seré realmente agradable al Señor cuando El me juzgue? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

El conocimiento de Su voluntad - Colosenses 1:9-18

Basado en Colosenses 1:9-18 (Versión Reina Valera 1960)  

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;

¿De qué consiste la salvación en Cristo? ¿Solo consta de creer en Cristo y nada más? ¿Debe haber algo más allá que una sencilla oración confesando una fe? ¿La salvación tiene más propósito que solo escapar del infierno para llegar al cielo? Mi esperanza en Cristo es que hallan muchas personas haciéndose estas preguntas, porque parece que se buscan y se aceptan respuestas demasiado sencillas. Vivimos en una era donde el egocentrismo y el egoísmo reinan. La gran mayoría de las personas solo buscan lo que temporalmente les conviene. Y si se le dan respuestas afines con ese sentir, están más que conformes. La mayoría se satisfacen con cosas que finalmente le acomoden sus metas.

Lo primero que pudiéramos decir es que no hay nada malo en hacerle preguntas genuinas a Dios. Pero el asunto es que deben hacerse preguntas que en realidad valgan la pena. Y para que eso suceda, una persona tiene que sacar el enfoque de sobre sí mismo y abrirse a un panorama más grande. La realidad del universo no consiste de lo que vamos a comer hoy, o de los zapatos que me voy a comprar en algunos días, o de que, si me voy a casar o no, o de que, si los intereses suben o bajan, o de quien va a ser el próximo mandatario, etc. Para poder llegar a por lo menos a hacerle preguntas a Dios que valgan la pena, el enfoque no puede ser ni lo superficial, ni la vanidad, ni el mundo pasajero, porque absolutamente todo lo que vemos algún día pasara. El dinero, el poder, la fama, la comodidad, y hasta nuestras relaciones personales terminarán algún día. Todo este mundo físico y visible cesará de existir algún día para ti y para mí, como para toda la humanidad. Puede que nuestros ojos no lo vean, pero todo esto terminará algún día. Y si es así, ¿debemos preocuparnos tanto por esto? No es que no importe, porque nos afecta, pero ¿debe nuestra atención estar tan enfocada en todo esto? Y la respuesta debiera ser: No. Esto dice la Palabra, lo cual nos debiera ayudar a enfocarnos en lo que realmente importa: Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras. Mateo 16:25-27.

Veamos por un momento el enfoque del Apóstol Pablo. Dice la Palabra: …que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual… Entonces, ¿Qué podemos ver aquí? Desde el momento que habla de lo espiritual, ya no está tratando directamente con lo físico o lo carnal, sino con otro reino, con otro dominio, que por supuesto afecta el aquí y el ahora también. O sea, para saber lidiar con el aquí y el ahora, de tal manera que encaje con lo futuro, él está enfocado en el más allá, en lo permanente. El mundo invisible y espiritual es inconmovible. Siempre se debiera poner lo inconmovible primero para después saber lidiar con lo temporal, pero nunca al revés. Si una persona siempre está enfocada en lo carnal o lo temporal, jamás va a entender, y peor, acertarle a lo eterno. Siempre va a errar, y recuerden que el significado de la palabra “pecado” es “errar”. Ese es el problema del pecado, el asunto de no comprender, y aún menos, de hacer cosas que están plenamente acertadas con Dios. Si hay error o pecado, tan sencillamente no se ha llegado a la meta, al centro de todo. Es por eso que el Espíritu Santo a través Pablo nos guía a que lo espiritual debe siempre ser lo principal, para no pecar, y acertarle a lo preciso. Las cosas de Dios tienen una exactitud increíble. No es tan general como lo ponen muchos. Por ejemplo, este asunto de que todas las creencias llevan al mismo Dios es un absurdo. Porque si fuera así, sería un dios loco y esquizofrénico. No puede ser que el mismo dios le diga a un grupo: ama a tu prójimo, y ama a tu enemigo, y al otro decirle: mata a los infieles. Y también, que un mismo dios te diga que hay una vida eterna después de todo esto, y que el mismo dios le diga a otro que las vidas se reciclan, y que una persona vive muchas vidas, y que solo cambia de forma entre una vida y otra. Debe haber algo de sentido común, aunque por desgracia, el sentido común no es muy común hoy en día. Tristemente veo que mientras más “inteligente” y “desarrollada” se cree nuestra civilización, más necia y decadente se vuelve, autodestruyendo aún su propia naturaleza.  

Ahora bien, veamos las preguntas que se hicieron al comienzo. La salvación consiste en muchas cosas, pero de un solo enfoque. Sabemos a través de las Escrituras que debe haber primero un completo arrepentimiento de todo pecado, y una conversión sin reservas al Señor. Eso debe venir antes de que una persona le pida al Señor a que entre en su corazón. Y hay algo muy práctico en esto. Para poder legítimamente comenzar de nuevo en Cristo, debe entonces dejarse todo atrás, un volverse de todo lo que produjo la muerte espiritual en una persona, porque la paga del pecado es muerte. Y también, el otro lado practico es, para que Cristo venga a reinar en una vida como Señor, debe haber un completo rendimiento, y eso es lo que lo produce un real arrepentimiento y conversión de todos los pecados. Y segundo, sí, debe haber tal fe de aceptar a Jesús, pero no solamente como Salvador, sino aún más importante, como Señor, porque un salvador te hace un servicio, por decir, pero el Señor te guía a hacer lo que tienes que hacer e ir adonde tienes que ir. Todo es muy práctico cuando se entiende. Y este nuevo nacimiento es solo el comienzo. La salvación consta no solo de un comienzo, sino también, de un proseguir, de un camino eterno, sin fin. Y en una trayectoria así, hay muchas cosas que deben suceder. Hay demasiado por hacer, por toda una eternidad. Por eso que se nos enseña en este pasaje que debemos ser llenos del conocimiento de Su voluntad, para que andemos como es digno del Señor, y no solamente para aquí y ahora, sino por toda una eternidad. Y, ¿qué es lo preciso en todo esto? Que el principio, el presente, y el fin es Cristo. Tenemos que pensar a Quién le pertenecemos y a Quién debemos servir. Y una persona nunca va a llegar a nada en la eternidad si solo está pensando en sí misma, y en cumplir su voluntad, en vez de tener los ojos puestos en Cristo, y en buscar comprender, entender, pero, sobre todo, hacer Su voluntad. Así que, ¿estás buscando llenarte de Su conocimiento para poder hacer cosas que son dignas de El, por tu propio bien, y para la gloria de El? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Apártate de las malas influencias - Números 31:1-18

Basado en Números 31:1-18 (Versión Reina Valera 1960)

Jehová habló a Moisés, diciendo: Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas; después serás recogido a tu pueblo. Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra Madián y hagan la venganza de Jehová en Madián. Mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos de Israel, enviaréis a la guerra. Así fueron dados de los millares de Israel, mil por cada tribu, doce mil en pie de guerra. Y Moisés los envió a la guerra; mil de cada tribu envió; y Finees hijo del sacerdote Eleazar fue a la guerra con los vasos del santuario, y con las trompetas en su mano para tocar. Y pelearon contra Madián, como Jehová lo mandó a Moisés, y mataron a todo varón. Mataron también, entre los muertos de ellos, a los reyes de Madián, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; también a Balaam hijo de Beor mataron a espada. Y los hijos de Israel llevaron cautivas a las mujeres de los madianitas, a sus niños, y todas sus bestias y todos sus ganados; y arrebataron todos sus bienes, e incendiaron todas sus ciudades, aldeas y habitaciones. Y tomaron todo el despojo, y todo el botín, así de hombres como de bestias. Y trajeron a Moisés y al sacerdote Eleazar, y a la congregación de los hijos de Israel, los cautivos y el botín y los despojos al campamento, en los llanos de Moab, que están junto al Jordán frente a Jericó. Y salieron Moisés y el sacerdote Eleazar, y todos los príncipes de la congregación, a recibirlos fuera del campamento. Y se enojó Moisés contra los capitanes del ejército, contra los jefes de millares y de centenas que volvían de la guerra, y les dijo Moisés: ¿Por qué habéis dejado con vida a todas las mujeres? He aquí, por consejo de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Jehová en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová. Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente. Pero a todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido varón, las dejaréis con vida.

Para poder explicar este pasaje un poco más, hay que entender que fue lo paso antes, aunque nos dan cierto vislumbre del problema. El asunto fue que cuando Israel iba en camino hacia la tierra prometida, muchos de ellos tuvieron relación con estos Madianitas, un pueblo totalmente dedicado al paganismo, a la adoración a Baal-peor, básicamente una personificación de Satanás mismo. Y cuando los de Israel se mezclaron y hasta se casaron con sus mujeres, vino la ira de Dios sobre Israel, y murieron muchos de Israel por Su castigo. El peor problema con esta relación con estos Madianitas era que no solamente estaban dedicados a la adoración a Baal, sino que ellos trataron de influenciar y hasta convertir a Israel en contra de su Dios. Ellos trataron de conquistar a Israel de una manera muy sutil y calculadora para destruirlos como nación, al hacerlos abandonar a Dios, y convertirlos a ser como ellos, en fin, convirtiéndolos a ser Madianitas en vez de ellos retener su identidad como Israel y permanecer como pueblo de Dios en la tierra. Si lo hubieran logrado, el mundo nunca hubiera tenido ningún tipo de esperanza, y la oscuridad espiritual hubiera sido completa en toda la civilización humana. Ellos fueron finalmente una pésima influencia, del peor tipo. Ese fue el problema que tuvo Dios con ellos, y porque fue tan tajante en Su dirección de destruirlos.

Por desgracia, este asunto del diablo para usar a personas con pésimas intenciones para sacar a los creyentes del camino del Señor, sigue muy vigente hasta el día de hoy, y peor que nunca. Sabemos que el mundo es mundo, y que está directamente en contra de Dios, como siempre lo ha estado, pero ahora, el grave problema es que mucho de ese mundo está tratando de conquistar al pueblo de Dios, para que abandone al Señor, y así, establecer un completo dominio maléfico sobre este planeta. Ese siempre ha sido el plan de Satanás, pero ahora, peor que nunca. Y para nuestra desgracia, Satanás está plenamente metido hasta en nuestras iglesias y en los ministerios, por esta influencia tan maléfica y sutil que él emplea. El pueblo de Dios está cayendo hoy en día precisamente por este mal, por relacionarse con lo prohibido, por formar intimidades con lo que va totalmente en contra de Dios. Por eso que hay que tener mucho cuidado con quién uno trata.

La Palabra es muy clara con este asunto de formar relaciones con personas que no tienen ningún tipo de atracción para el Señor. Porque dice así: No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 2 Corintios 6:14-15. Tan sencillamente, no nos podemos unirnos con personas que no quieren tener nada con el Señor. O sea, hay diferencias entre las personas que están en el mundo, aquellos que están neutramente ajenos a Dios porque nunca han escuchado del Señor, y personas que saben de Dios y rehúsan creer en El y en Su Cristo. Esta es la fea realidad, pero también la diferencia dentro de esa fea realidad, que todo el mundo está bajo el dominio de Satanás, pero hay una diferencia entre el que desconoce plenamente la Verdad y el que rehúsa aceptar la Verdad, habiéndola conocido de alguna manera, y digo de “alguna manera” porque la gran mayoría del mundo conoce quién es Dios y que Jesucristo es Su Hijo Unigénito, pero rehúsan aceptarle.

Ahora bien, ¿Cómo es que debemos conducirnos, los que realmente conocemos al Señor? Estamos todavía bajo la dispensación de la gracia de Dios, así que, no debemos matar a nadie, por si acaso. Así dice la Palabra: Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne. Judas 1:20-23. Hay que darles una oportunidad a las personas, para que conozcan al Señor, pero no creando una intimidad con ellos, porque también dice esto la Palabra: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Santiago 4:4. Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jeremías 15:19. Por eso que vimos en el pasaje clave que el Señor dió orden para de dejar a las niñas y niños, en esta ocasión, porque eran redimibles, podían ser enseñados en los caminos del Señor. Y también vemos esto: Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les reprendieron. Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se fue de allí. Mateo 19:13-15. Dentro de todo lo malo y rebelde para con el Señor, siempre puede haber una persona como niño que puede escuchar y aceptar la Verdad de Cristo. Pero de otra manera, es bueno apartarse de todo lo que puede ser una mala influencia. Así que, ¿eres una buena influencia para el mundo, o te estas dejando llevar por sus malas influencias? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Los fieles en el Señor - 2 Timoteo 4:6-22

Basado en 2 Timoteo 4:6-22 (Versión Reina Valera 1960)

Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. Procura venir pronto a verme, porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Crescente fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. Solo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio. A Tíquico lo envié a Éfeso. Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos. Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras. En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo. Erasto se quedó en Corinto, y a Trófimo dejé en Mileto enfermo. Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos. El Señor Jesucristo esté con tu espíritu. La gracia sea con vosotros. Amén.

Vemos en el pasaje que el Apóstol Pablo vivió cierta soledad, tanto ministerialmente como también personalmente, acercándose a su final. Y vemos que el señala a personas que antes estaban con él, que ya no están, y que no han permanecido fieles a su lado. Pero vemos que hace un hincapié en el asunto, al señalar un detalle el porqué le abandonaron. El relaciona el amor al mundo como razón por lo cual le abandonaron.

Para comenzar a explicar, y especialmente relacionándolo a nuestros tiempos (porque la Palabra siempre es aplicativa al presente), hoy más que nunca vemos un enfriamiento universal que está sucediendo dentro de la iglesia en general. Puede que hayan cosas que lucen como cariño o cuidado de las personas, pero por desgracia, sabemos que no es así. Nuestras iglesias se han convertido más bien en reuniones o círculos sociales donde las personas se ven porque tienen una afinidad personal o secular, o hasta un interés de negocio, en vez de una relación espiritual como lo manda el Señor. Muchas veces, pueden entrar visitas, personas que están buscando ayuda, y pueden pasar totalmente desapercibidas porque la iglesia está más bien preocupada por sus propias cosas. Tristemente, lo tengo que decir porque cuando no se nos conoce de inmediato, porque muchas veces ni siquiera hay ni un saludo. Pienso: Si me lo hacen a mí, ¿Cuánta indiferencia o hasta desprecio recibirá una persona desconocida o hasta visiblemente pobre? Pero, por desgracia (por lo difícil lo digo), esto mismo que vemos escrito se está cumpliendo en general hoy en la iglesia: También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a estos evita. 2 Timoteo 3:1-5. Esto es lo que hay hoy en muchas de nuestras iglesias, y para más mal, dentro del mismo ministerio. Por desgracia, ahí comienza tal mal.

¿Por qué sucede esto? Se sabe que la Palabra se tiene que cumplir, pero cada persona escoge de qué lado está del cumplimiento. El mayor problema que el mismo apóstol señala es precisamente el amor al mundo. Hay un ambiente donde el enfoque de la iglesia es más bien el bienestar y las relaciones del mundo que hacer la voluntad del Padre. Se predica más de las cosas del mundo, y hasta como encajar con el mundo, que ver la voluntad de Dios. La oración del propio Señor se ha cambiado, en vez de: …Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra…, es esta la actitud de hoy: Que no venga Tu reino, y haz Tu nuestra voluntad en la tierra y en el cielo. Suena horrible, pero eso es lo que se ve. Y, ¿Por qué sucede esto? Porque la llamada iglesia quiere ser amiga del mundo en vez de ser amiga de Dios. Y esto dice la Palabra acerca de eso: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Santiago 4:4.

Ahora bien, puede que una persona pregunte: ¿Cómo debemos vivir en el mundo? Lo que debe terminar: Es la tibieza, o sea, este asunto de tratar de estar bien con Dios y el mundo (o el diablo). Uno de los atropellos más grandes que hay en contra del Evangelio es esta doctrina que enseña que el arrepentirse ya no importa, y que una persona solo debe creer solamente en Cristo para ser salva. Cuando uno viene a Cristo, debe haber un completo arrepentimiento y conversión de todos los pecados. Si eso no sucede, no hay salvación. De eso se trató el ministerio de Juan el Bautista, y de lo que prepara el camino del Señor. Pero sin preparación, sin conversión, es imposible que entre Cristo. Pero, ya que eso se admite y hasta se enseña (para atraer a las masas), entonces, no hay convertidos. El mundo entra en la iglesia, y claro, comienza a reinar dentro de la iglesia. Sencillamente, se adopta una religión en vez de una realidad en Cristo. Y esto dice la Palabra: Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? 1 Corintios 5:9-12. El problema es cuando se admite, se acepta, y hasta se apoya el pecado en la iglesia. El mundo es mundo, y si desconoce la Verdad, hay que darle la oportunidad de conocer a Cristo. Pero, el que confiesa ser del Señor debe dejar el mundo atrás. Y si no lo deja, la iglesia tiene que ayudarlo a tomar una decisión, o se termina por convertir, o que se vaya, pero que tome una decisión. Y de la misma manera, si los llamados creyentes desean formar sus relaciones íntimas con el mundo, entonces, bien, que se vayan al mundo si esa es la intimidad que prefieren. Pero esa tibieza y esa intimidad con el mundo es lo que contamina la iglesia, y claro, ahí se verá la infidelidad a Dios y a los que realmente le sirven. Por eso que la Palabra misma dice: Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? 2 Corintios 13:5. Esto es la voluntad de Dios: Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Jeremías 15:19. Esto determina la salvación: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿amás al mundo, o amás a Dios? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Preocúpate por ti mismo - Romanos 9:6-29

Basado en Romanos 9:6-29 (Versión Reina Valera 1960)

No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será llamada descendencia. Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. Y no solo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé, más a Esaú aborrecí. ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no solo de los judíos, sino también de los gentiles? Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente. También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan solo el remanente será salvo; porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con prontitud. Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.

Uno de los principios más importantes que debemos entender, por nuestro propio bien es la soberanía de Dios. Dios es supremamente soberano. No hay nada ni nadie ni más alto, ni más poderoso que Dios. Y, por lo tanto, nada ni nadie puede mandarle, ni aún menos, juzgarle. Es imposible. Es muy diferente a nuestro mundo temporal e insignificante, no hay tal cosa como democracia en el universo. Dios no fue elegido. Dios no es regido ni por un pueblo, ni por un senado, ni por un parlamento, ni por nada que se le asemeje. Dios siempre ha sido, es, y será por los siglos de los siglos, Amen. El es el YO SOY. Y esto es el tema principal del pasaje, como prácticamente toda Su Palabra en Su plenitud. Todo se trata de El porque El es el Supremo de todo el universo. Es sencillamente un hecho irrefutable e inevitable. Todo comienza con El y todo terminará con El.

Ahora bien, ¿favorece este pasaje tal cosa como la predestinación, y que ya todo esta predeterminado para cada ser humano? Si se toma por sí solo, por supuesto, pero Dios no compuso Su Palabra para que sea definida por unos pocos versículos. Dios inspiro a través del Espíritu Santo otros 65 libros, y mucha otra información (por decir) dentro de este mismo libro de Romanos. Por lo tanto, para que algo tenga validez, se necesita comparar al resto de la Palabra, pero no con la mira para encontrar una contradicción, sino para tener un sentir abierto a través del Espíritu Santo para lograr entender el asunto más completamente. Nunca se debe tomar unos pocos versículos y crear toda una doctrina de ellos, porque ahí es que precisamente comienza el error, y no es Dios el que crea la contradicción, sino el hombre. Esto va mano en mano con la soberanía de Dios. No es Dios el que se tiene que acomodar al hombre, sino es el hombre el que tiene que acomodarse a Dios, y por lo tanto, esforzarse a ver la verdad de Dios en Su plenitud a través de Su Palabra. Siempre, siempre, siempre, se debe tener en mente de “Quien” se trata el asunto. Así que, si uno quiere tener un encuentro con Dios y lograr entender Su Verdad, es necesario tener la disposición correcta.

Aparte de la soberanía de Dios, ¿cuál es el otro asunto importante que está siendo expuesto? ¿Qué hay ciertas personas que Dios halla posiblemente predispuesto para la ira? No. Lo que la Palabra expone aquí es la misericordia de Dios, y como Dios dispensa de Su gracia. Y finalmente, de que todo es personal. Como establecimos, Dios no le debe nada a nadie. Pero, a pesar de eso, El bajo Su propia voluntad escoge tener misericordia, y aquí es donde se ve Su gran bondad. Es muy probable que tanto las personas quienes recibieron esta epístola para comenzar, y todo el tiempo después, hasta nosotros que la estamos leyendo hoy, estamos disfrutando de la misericordia de Dios, porque a través de esto, y tantas otras cosas, nos está dando la oportunidad de ser expuestos a Su Verdad y a lograr entenderla. Y eso es lo que nos debe importar a ti y a mí. Que si hubo otros que hayan sido predispuestos o predestinados para perdición o no, ese es asunto de ellos. Lo único lo que nos debe importar a ti y a mi es que Dios nos está mirando con misericordia en este mismo instante.   

Tu salvación depende de tu decisión personal. Este mismo ejemplo vemos en la Palabra: Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar? Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de este? Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Juan 21:20-22. Esto dice la Palabra: Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Lucas 13:23-25. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Entonces, lo que importa es lo que tú haces con la oportunidad que El te da. Tu camino no está predeterminado. El te está dando a escoger, y te dice que te esfuerces por entrar, y por hacer la voluntad del Padre. Esto dice la Palabra: El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Apocalipsis 21:7-8. Tu decisión y determinación es lo que dictará tu futuro eterno. Cuando cada uno de nosotros estemos parados individualmente delante del trono de Dios, no nos van a importar los demás. Se los aseguro. Por lo tanto, sé sabio y preocúpate por ti mismo, procura ser justificado delante de Dios, pero no por tu propia opinión, o por lo que tu prefieres creer, sino por lo que Dios realmente dice en toda Su Palabra. Dios es soberano y El no te va a juzgar según tu opinión. Así que, ¿estás realmente haciendo la voluntad del Padre? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

1 Comment

El juicio de Dios viene - Jeremías 15:1-9

Basado en Jeremías 15:1-9 (Versión Reina Valera 1960)

Me dijo Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, no estaría mi voluntad con este pueblo; échalos de mi presencia, y salgan. Y si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás: Así ha dicho Jehová: El que a muerte, a muerte; el que a espada, a espada; el que a hambre, a hambre; y el que a cautiverio, a cautiverio. Y enviaré sobre ellos cuatro géneros de castigo, dice Jehová: espada para matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra para devorar y destruir. Y los entregaré para terror a todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén. Porque ¿quién tendrá compasión de ti, oh Jerusalén? ¿Quién se entristecerá por tu causa, o quién vendrá a preguntar por tu paz? Tú me dejaste, dice Jehová; te volviste atrás; por tanto, yo extenderé sobre ti mi mano y te destruiré; estoy cansado de arrepentirme. Aunque los aventé con aventador hasta las puertas de la tierra, y dejé sin hijos a mi pueblo y lo desbaraté, no se volvieron de sus caminos. Sus viudas se me multiplicaron más que la arena del mar; traje contra ellos destruidor a mediodía sobre la madre y sobre los hijos; hice que de repente cayesen terrores sobre la ciudad. Languideció la que dio a luz siete; se llenó de dolor su alma, su sol se puso siendo aún de día; fue avergonzada y llena de confusión; y lo que de ella quede, lo entregaré a la espada delante de sus enemigos, dice Jehová.

El mensaje de hoy no es fácil de aceptar, pero a la misma vez, porque el problema que hay, tampoco ya no es fácil de aceptar para el Señor. Muchos que profetizan o predican y enseñan mentira prometen paz, prosperidad, y que todo estará bien, pero eso no es verdad. No hablan de parte de Dios, sino más bien, tratan de complacer a la gente. Y ¿para qué? Para sacar su propio provecho. Y algunos dirán: Ese es el mismo problema que hay, que hay muchos charlatanes y mentirosos en el ministerio, y por eso que estamos como estamos. Y sí, es verdad, pero esos no son los únicos. Si fuere así, las masas no les seguirían. Y también, hay muchos que piensan que están bien, y que sí le temen a Dios. Pero ¿es así en realidad el asunto? ¿No es tan mala la persona que predica la mentira y la fábula, como también el que sigue la mentira o la fábula, como también el que cree estar bien, pero solo busca hacer su propia voluntad? ¿Hay una verdadera fe en la tierra, o hay solo cosas que tienen apariencias de buenas? Este es el problema, y no hay nada que se esconda de los ojos del Señor, y por eso que estamos como estamos, y aún más, todo se pondrá peor porque las cosas siguen empeorando rápidamente. No hay un verdadero volverse a Dios, sino todo lo contrario, y esa actitud hace que venga aún más repentinamente el juicio de Dios.   

¿Cuál es el problema que existe hoy? La mayoría desprecian a Dios. Pero el grave problema es que lo hacen sabiendo quien es El, y lo que El ha hecho. Ya no hay tal ignorancia de la verdad de Dios. Ya no existe tal desconocimiento del Altísimo y de lo que hizo a través de Su Cristo por toda la humanidad. La gran mayoría de las personas saben que existe un Dios, y saben lo que significa una cruz. Entonces, ya no hay tal deseo ni de buscar creer en El, ni de temerle. Es un desprecio o falta de respeto a sabiendas. Y eso es lo que trae Su juicio. Pero habrá algunos supuestos creyentes que dirán: Dios es bueno y no permitirá tal juicio, porque El es amor. Y desgraciadamente, eso es mentira. La Palabra de Dios dice que es lento para la ira y grande en misericordia, pero eso no significa que Su ira nunca llegará. Y a Dios no se le puede engañar, porque estos mismos que hablan de tal amor lo dicen para su propia conveniencia, porque quieren que Dios les justifique su pecado y les acepte con todas sus abominaciones. Esto es lo que dice la Palabra: Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos. Romanos 3:10-18. Y esto dice el Señor también: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos. Malaquías 1:6-8.

El asunto que existe hoy es que a pesar de saber quién es Dios y Su Cristo, y en vez de buscarle por las razones legitimas, la gran mayoría solo buscan hacer su propia voluntad, sea despreciando a Dios, o tratando de utilizarle. No se le reconoce como lo que El es, ni aún menos, no se busca hacer Su voluntad. La gran mayoría piensan que el hacer lo quieran es el propósito de esta vida. Casi todo ser humano, sea incrédulo o hasta supuestamente creyente, dicen en su corazón: Hágase mi voluntad, y no la tuya Dios. Eso a lo menos demuestran con todo lo que hacen y piensan. Y Dios no nos hizo con ese propósito. Lo queramos aceptar o no, Dios nos creó para El, y no para nosotros mismos. Y mientras una persona no llegue a entender eso, no puede jamás ver la vida. Esto dice el Señor: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mateo 7:21-23. Así que, mientras una persona no busque hacer la voluntad del Padre, y que eso dicte el curso de su vida, todavía está en camino de muerte. La Palabra también dice: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; más el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Gálatas 6:7-9. Esto es una ley espiritual inquebrantable. Entonces, no es solo el castigo de Dios, sino también, es parte de una consecuencia natural en el universo. No hay vida fuera de Dios y de Su voluntad.

Entonces, ¿Qué es lo que produce vida, y lo que me evitará el juicio de Dios? Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Marcos 12:29-31. Y en el amor hacia Dios, no es buscar de tu propia conveniencia, sino que el amor es desinteresado. Entonces, ¿llegarás a amar a Dios como corresponde para poder escapar del juicio venidero? ¡Qué el Señor les bendiga! John

1 Comment

Comment

Tenidos por dignos - 2 Tesalonicenses 1

Basado en 2 Tesalonicenses 1 (Versión Reina Valera 1960)

Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis. Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros). Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Leímos en este pasaje que estos convertidos en Tesalónica eran personas que realmente demostraban una fe verdadera y genuina, y que era algo muy visible. Y lo vemos a través de lo que dice el apóstol acerca de ellos, de que su fe sigue creciendo, del amor que se ve entre ellos, y también, porque resisten con paciencia las distintas persecuciones y tribulaciones. Y a través de esto entendemos de que la verdadera fe en Cristo no es garantía ni de tranquilidad, ni de prosperidad, ni del bienestar personal, sino que está diseñada, por decir, para soportar cualquier circunstancia. En este instante, la fe fue totalmente aplicable a cualquier circunstancia que nuestros antepasados experimentaron, fuere en Judea, o en Tesalónica, o en cualquier parte del mundo, que en realidad las circunstancias no interfirieron, sino todo lo contrario, que pudo hasta soportar la adversidad, y que aún más, fue prosperada. Esto sigue vigente hoy.

Pero a través de este pasaje, vemos dos grupos de personas, por decir, los que tienen una fe en Cristo genuina que soportan las persecuciones y tribulaciones, y las personas que producen la tribulación a los que creen, los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Y vemos que cada grupo de personas recibirá algo cuando pase todo en este mundo, que los que padecemos por Cristo seremos consolados, y aquellos que rehúsan creer sufrirán pena de eterna perdición, y que serán excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder. Entonces, es muy claro que cada persona tendrá o recompensa o castigo, dependiendo de que fue lo que hizo en esta vida.

Entonces, ¿se puede deducir que la fe en Cristo consta de cierto sufrimiento, persecución, y hasta tribulación, y el que no sigue a Cristo, sino que rehúsa creer en El, puede que signifique cierta tranquilidad y hasta comodidad mientras esa persona este aquí? Todo en esta vida finalmente tiene su consecuencia, y como tal, todo tiene su recompensa. La Palabra de Dios dice que el seguir al Señor no es fácil, que habrá que tomar decisiones difíciles que afectará nuestra comodidad y bienestar, nuestra seguridad, y que hasta tendremos que sacrificar nuestras relaciones más intimas por amor a El, todo dependiendo de lo que sea la voluntad de Dios durante este tiempo. O sea, de alguna manera u otra, nuestra vida aquí no será fácil porque hemos decidido seguir a Cristo. De la misma manera, la vida de aquellos que no quieran nada con el Señor no les será tan difícil (humanamente hablando), porque seguirán la corriente del mundo, en fin, al pecado, y el pecado es lo que más prevalece en este mundo temporal. Y tengan cuidado, que muchos creyentes también siguen al mundo, sin darse cuenta porque buscan su propio bienestar en vez de hacer la voluntad del Padre. Por eso que el Señor mismo enseño esto: Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. Mateo 7:13-14.

Este asunto me recuerda de una historia (no una parábola) que conto el Señor, como quedo escrito: Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos. Lucas 16:19-31. Los que desean al mundo y sus deleites los tendrán, pero no habrá más después de todo esto.

Como fin, hay algo más que hace el apóstol en este pasaje, que dos veces menciona de que sean tenidos por dignos del reino de Dios y de Su llamamiento, aun siendo tan ejemplares. ¿Por qué hace esto? Porque este Camino en Cristo no consta solamente ni de una oración que se hizo en algún momento, ni menos de una fe estéril y sin fruto, sino que consta de seguir fielmente al Señor, día a día, y de poder superar todo obstáculo y dificultad que se nos presente, para que al final del camino, cuando ya todo esto se haya terminado, nuestras obras en Cristo sean tenidas por dignas delante de los ojos del Altísimo cuando estemos delante de El dando cuentas. Como dice la Palabra: …porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Lucas 12:48b. Sea cual sea nuestra condición, nos cueste lo que nos cueste, si deseamos llegar a la recompensa divina, es necesario hacer la voluntad del Padre, sin excepciones. Entonces, ¿Te tendrá Dios por digno de entrar en Su reino, o te desechará a la perdición eterna porque no hiciste Su voluntad, y rehusaste pagar el precio que se tiene que pagar en este mundo? ¡Que el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Necesitamos seguir la fe de Abraham - Hebreos 11:8-10, 17-18

Basado en Hebreos 11:8-10, 17-18 (Versión Reina Valera 1960)

Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios… …Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia.

Hay muchos que tienen la idea de que hay personas que son más especiales que otras, y que esas otras personas supuestamente más especiales, tienen ciertas aptitudes que superán a los demás espiritualmente. Pero, si leemos muy cuidadosamente la Palabra de Dios, no es necesariamente así el asunto. Es posible que todos comencemos de distintas formas y claro, con ciertas desventajas en comparación a los demás, pero eso no quiere decir que debemos quedarnos ahí solamente. Y especialmente con lo que concierne con la salvación y el seguir al Señor, aún más, debemos entender que a pesar de nuestras diferencias con seres que vemos superiores a nosotros, necesitamos todos dejar el lugar donde comenzamos, para proseguir hacia la meta, no hacia nuestra visión, sino hacia la meta que Dios tiene para cada uno de nosotros. Hoy en día se ha circulado una media verdad, por decir, en nuestra comunidad cristiana, de que Dios nos acepta tal como somos. Y sí, es verdad que Dios nos acepta tal como somos, pecadores, con muchos defectos, pero, la otra parte que si completa la verdad es, que Dios nos acepta tal cual, pero con la mira de transformarnos en algo muy distinto, y ese es el punto principal del asunto, el cual el diablo a través de medias verdades trata de desviar.

Si vemos la vida de los apóstoles, ninguno se quedó de la manera que comenzó su caminar con el Señor. Tomás, por ejemplo, dejó de dudar. Pedro dejó de lidiar con las cosas siendo guiado por sus emociones e impulsos. Pablo dejó de perseguir a los cristianos. Maria Magdalena dejo de ser una prostituta endemoniada, y así sucesivamente. Todos comenzamos como algo desagradable ante los ojos del Señor, pero por Su gracia y amor, a pesar de nuestro pésimo estado, El nos aceptó como éramos, pero con la condición de que nos arrepintiéramos y nos convirtiéramos de todos nuestros pecados, para dejar de hacer aquellas cosas malas que eran obras de nuestra condición caída, y a comenzar a hacer lo que le trae honra y gloria a El, en fin, hacer aquellas cosas que producen vida y bendición. Ese es el punto, el fin que Dios busca. No es como una de esas falsas y pecaminosas doctrinas que acomodan el pecado y lo muestran como aceptable por Dios, y así permitiéndole a una persona a que haga como quiera. Nuestras vidas fueron creadas por Dios, pero para glorificarle y servirle a El, y no para glorificar el pecado, y servir al diablo, porque eso es lo que pasa cuando una persona no deja su estilo de vida pecaminosa.

En las Escrituras, Dios nos dejó un ejemplo clave de lo que cada uno de nosotros debe ser al final. Aunque claro, el modelo siempre fue, es, y será Cristo. Pero, no obstante, vemos al Señor a través de Abraham, y lo que se debe manifestar en cada persona que desea ser salva. Y esto se puede entender muy claro a través de la Palabra, que nuestra fe debe ser como la de Abraham, si queremos ser salvos. La salvación no consta de un sencillo creer en Dios. Esto dice la Palabra: Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. Santiago 2:19. Así que, hoy, aún dentro del pueblo de Dios, hay muchas personas que creen menos que los demonios, porque ni le temen, ni aún menos tiemblan ante de Dios. Y si es así, ¿podrán ser salvos? Definitivamente que no. Como mínimo, nuestra fe debe superar a la de los demonios.

Esto dice la Palabra de Dios: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6. Entonces, si nuestra fe tiene que ser como la de Abraham, ¿cómo era su fe? Y esto dice la Palabra: ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe. Santiago 2:20-24. Así que, vemos muy claramente que la fe de Abraham constaba no solamente de creer, sino de algo mucho más grande y profundo, de fe y de obras. Este es otro error, el cual es promovido por Satanás, que somos salvo solo por la gracia de Dios y que ya no necesitamos las obras. Esto es del diablo porque va totalmente en contra de lo que la Palabra y el propio Cristo enseñó. Somos salvos por la gracia de Dios a través de la Persona de Jesucristo, pero para buenas obras. Hay que producir frutos, hay que hacer cosas que glorifiquen a Dios, hay que hacer la voluntad del Padre si pretendes tener la esperanza de poder entrar en el reino de Dios. No hay otra manera. Esto fue lo que vivió Abraham, y cada otra persona que ahora está en la presencia de Dios. Esto también dice la Palabra: Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. Mateo 7:24-27. ¿De que consta el hacer? ¡Las obras, acción, frutos! Esto fue lo que hizo Abraham, y lo que debe hacer cada persona que desea tener la vida eterna que solo Dios puede dar a través de Jesucristo. Abraham creyó en Dios, le creyó a Dios, e hizo como Dios le mando, le costara lo que le costara. Abraham amo tanto a Dios que hasta cuando Dios le pidió que sacrificara a su hijo, en el cual estaba toda su esperanza, todo su anhelo, toda su decendencia, que cuando levanto su mano para hacerlo, solo ese mismo Dios lo pudo detener. ¿Qué demostró Abraham con su vida? El por su fe cumplió la ley: …El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Marcos 12:29-31.

Nosotros tenemos que llegar a ser semejantes a este Abraham, si queremos llegar a Dios. No hay otra manera. ¿Suena imposible? Pero esto dice la Palabra: …¿Quién, pues, podrá ser salvo? Él [Jesús] les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Lucas 18:26b-27. Cristo ya lo hizo todo, y nosotros a través de El tenemos libre acceso a todo lo divino, pero debemos hacer nuestra parte: Arrepentirnos y convertirnos de todos nuestros pecados, y buscar hacer Su voluntad, sea lo que sea, cueste lo que cueste, hasta que le veamos cara a cara un día, cuando estemos delante de Su presencia para siempre. Entonces, ¿tienes la fe y el amor de Abraham, por tu propio bien? ¡Que el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Consecuencias y bendiciones - Jueces 4

Basado en Jueces 4 (Versión Reina Valera 1960)

Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Hazor; y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, el cual habitaba en Haroset-goim. Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquel tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años. Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot; y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio. Y ella envió a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y de la tribu de Zabulón; y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y lo entregaré en tus manos? Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré. Ella dijo: Iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes. Y juntó Barac a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y subió con diez mil hombres a su mando; y Débora subió con él. Y Heber ceneo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los ceneos, y había plantado sus tiendas en el valle de Zaanaim, que está junto a Cedes. Vinieron, pues, a Sísara las nuevas de que Barac hijo de Abinoam había subido al monte de Tabor. Y reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroset-goim hasta el arroyo de Cisón. Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él. Y Jehová quebrantó a Sísara, a todos sus carros y a todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro, y huyó a pie. Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroset-goim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada, hasta no quedar ni uno. Y Sísara huyó a pie a la tienda de Jael mujer de Heber ceneo; porque había paz entre Jabín rey de Hazor y la casa de Heber ceneo. Y saliendo Jael a recibir a Sísara, le dijo: Ven, señor mío, ven a mí, no tengas temor. Y él vino a ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta. Y él le dijo: Te ruego me des de beber un poco de agua, pues tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber, y le volvió a cubrir. Y él le dijo: Estate a la puerta de la tienda; y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: ¿Hay aquí alguno? tú responderás que no. Pero Jael mujer de Heber tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, se le acercó calladamente y le metió la estaca por las sienes, y la enclavó en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió. Y siguiendo Barac a Sísara, Jael salió a recibirlo, y le dijo: Ven, y te mostraré al varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto con la estaca por la sien. Así abatió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel. Y la mano de los hijos de Israel fue endureciéndose más y más contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.

Todo lo malo que sucede en este mundo es a raíz del pecado, como consecuencia de la caída del hombre. Dios lo había hecho todo bueno, pero cuando el hombre pecó, todo fue afectado, tanto la vida del hombre como de todo lo que lo rodea, sin excepción. Lo único que permanece santo e inafectado es el reino de Dios, pero todo lo demás fue corrompido por el pecado del hombre. Por eso, es que tenemos tantos problemas y complicaciones, dolores, y claro, hasta la muerte. Las consecuencias del pecado son incalculables, porque cada cosa afecta a otra, y a otra, y a otra, formando una cadena casi interminable, un ciclo de eventos que da sus giros a través del tiempo. Esta vida es casi como una increíble colección de carambolas, donde nos afectamos personalmente, y los unos a los otros. Suena caótico, y lo es, pero hasta cierto punto. Porque dentro de todo ese caos, Dios limita las repercusiones precisamente para preservar lo inaccesible. Esa es la estructura del universo. No obstante, el pecado corrompe y destruye todo lo que vemos o sentimos ahora en esta vida.

Siguiendo la explicación dada, muchas veces nosotros nos ocasionamos nuestros propios problemas, gracias a que pecamos por voluntad propia. A veces sufrimos consecuencias a raíz del pecado de los demás. Claro que pasan cosas que no son nuestra responsabilidad directamente, pero muchas son nuestra responsabilidad, de alguna manera u otra. El no querer aceptar responsabilidad no limita las consecuencias. Eso es inevitable, y aquí entramos en lo que vimos en el pasaje de hoy.

Vimos al comienzo que los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Habían hecho mal antes. Dios trato con ellos. Vino un tiempo de paz. Y tan pronto que las cosas se relajaron, por decir, volvieron a reincidir en su pecado en contra de Dios. Y vemos como resultado la consecuencia de que Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, donde empezaron a pasarlo muy mal. La Palabra dice que Jehová los vendió a su enemigo, y bueno, eso fue lo que consiguieron con su pecado. La rebelión y desobediencia en contra del Señor solo trae más problemas. Este mundo es imperfecto y difícil por sí solo, pero aumentarle más encima el pecar directamente en contra del Señor, ya se hace aún más duro el asunto, especialmente cuando una persona sabe y conoce la verdad. Este es una regla de la estructura del mundo, y, por lo tanto, irrefutable e inalterable: No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:7-8. Mas tarde o más temprano, todo pecado en contra del Señor trae consecuencias. Hay personas que creen que están bien porque las cosas en general le salen bien, y ese es el peligro más grande. Cuando todo aparenta estar bien, o una de dos, o la consecuencia está por venir, o la peor consecuencia se está apresurando, la del castigo eterno. Es preferible ver las consecuencias de nuestras malas acciones ahora, porque nos da la posibilidad de cambiar (como lo hizo el pueblo de Israel), antes de pensar que todo está bien, y sufrir consecuencias eternas, donde ya no hay ni más tiempo para cambiar, o posibilidad para el arrepentimiento.

Ahora, ¿quiere Dios nuestra destrucción? Esto dice la Palabra: Tú, pues, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos? Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel? Ezequiel 33:10-11. Dios no desea que se pierda el hombre, pero también existe un punto donde la misericordia y la protección divina termina, y comienza el otro lado, el de la consecuencia, y castigo, dependiendo de cuándo. Este es el asunto: ¿Quieres seguir pecando en contra de Dios hasta posiblemente encontrar el castigo eterno? O ¿Deseas terminar con el pecado, y volverte al Señor a tiempo, para poder recibir Su bendición? ¡Que el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Una fe que salva - Josué 2

Basado en Josué 2 (Versión Reina Valera 1960)

Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí. Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra. Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra. Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran. Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis. Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado. Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los perseguidores. Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les dijo: Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido. Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura; y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte. Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad. Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella vivía en el muro. Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis por vuestro camino. Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento con que nos has juramentado. He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre. Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare. Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros quedaremos libres de este tu juramento con que nos has juramentado. Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana. Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron allí tres días, hasta que volvieron los que los perseguían; y los que los persiguieron buscaron por todo el camino, pero no los hallaron. Entonces volvieron los dos hombres; descendieron del monte, y pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas las cosas que les habían acontecido. Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros.

En este pasaje, vemos una fe que logra grandes cosas, donde se cumplieron los propósitos de Dios, pero porque hubo muchas personas de acuerdo en la misma fe. Vemos la fe de Josué que mandó a los espías en obediencia a Dios, porque Dios le prometió que conquistaría estas tierras. Vemos la fe de los espías que arriesgaron sus vidas por las ordenes de Josué, porque hicieron algo que era la voluntad de Dios. Y también vemos la fe de Rahab la ramera, que había escuchado lo que Jehová había hecho con otros pueblos, y que Jehová estaba con Israel, y ella quería estar de parte de Jehová. Y ella, por su fe, arriesgo su vida y la vida de su familia al ayudar a los espías. Todas estas personas actuaron y hasta arriesgaron sus vidas por su fe en el Señor, porque creyeron.  

Pero, es necesario entender algo aquí muy claramente, lo que la fe no es, porque muchos malentienden hoy en día lo que es la fe. La fe en Dios no se trata de buscar cumplir nuestros deseos carnales, ni aún menos, lograr triunfos en cosas mundanas. La fe no tiene nada que ver con la carne. Y sé que esto desagradará a muchos, porque la razón principal por lo cual se malentiende la fe es porque la gran mayoría de las personas desean cumplir su voluntad en vez de la voluntad de Dios, y ven a Dios como un vehículo, como una herramienta para conseguir lo que quieren, y eso va totalmente en contra de todo principio Bíblico. Esto sonará feo, pero todo lo basado en la carne es pecado, y conllevará a la muerte.

Ahora, algunos dirán: pero Dios me escucha a mí, y me tiene de lo mejor. Y si, podrá lucir de esa manera, pero también hay que tener mucho cuidado con pedir lo que quieres, porque sí se te puede conceder. Pero o una de dos, o Dios permite que se te conceda aún no siendo Su voluntad, o te lo concede algo o alguien que no proviene de Dios. No porque consigues algo, quiere decir que sucedió porque Dios te lo dió, o porque era algo que estaba a fines con El.  Si uno desea realmente lo que es la voluntad de Dios, entonces tiene que estar de acuerdo con Dios. Y la única manera que este de acuerdo con Dios es, si es Dios el que te está guiando. Este es un principio Bíblico irrefutable: Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Gálatas 6:8. Entonces, si tus oraciones y tus deseos están fundamentados sobre la carne, y tratas de usar a Dios, empleando una supuesta fe, sea lo que sea, vas a segar corrupción, y la corrupción conlleva a la muerte. Y lo opuesto es aún tan cierto, que, si tus oraciones y tus deseos están fundamentado en el Espíritu (en Dios), entonces tus oraciones y tus deseos van a producir vida eterna.

Entonces ¿Cómo vemos esto aplicativamente? ¿Era la idea de Josué conquistar la tierra prometida o era de Dios? ¿Los espías hicieron su voluntad, o porque seguían designios divinos? ¿Rahab la ramera hizo lo que hizo porque lo había planeado, o porque vió al Dios Todopoderoso envuelto en lo que estaba pasando y escogió estar de parte de Dios? La razón por lo cual todos estos hicieron lo que hicieron era porque querían seguir o estar envueltos con Dios. Dios era su foco, y no sus deseos carnales o sus ideas mundanas. Y este es el error que comete la gran mayoría, que creen que Dios está para que les sirva, en vez de lo opuesto. Esto fue lo que el propio Hijo de Dios enseñó: Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Mateo 6:9-10. Mientras una persona siga buscando hacer su propia voluntad, no importa lo que crea, sigue hacia la perdición. Porque escrito esta: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. Así que, ¿vives una fe que salva? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Nombres escritos en un libro - 1 Crónicas 1:1-27

Basado en 1 Crónicas 1:1-27 (Versión Reina Valera 1960)

Adán, Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Enoc, Matusalén, Lamec, Noé, Sem, Cam y Jafet. Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras. Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma. Los hijos de Javán: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim. Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán. Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán. Cus engendró a Nimrod; este llegó a ser poderoso en la tierra. Mizraim engendró a Ludim, Anamim, Lehabim, Naftuhim, Patrusim y Casluhim; de estos salieron los filisteos y los caftoreos. Canaán engendró a Sidón su primogénito, y a Het, al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, al heveo, al araceo, al sineo, al arvadeo, al zemareo y al hamateo. Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Hul, Geter y Mesec. Arfaxad engendró a Sela, y Sela engendró a Heber. Y a Heber nacieron dos hijos; el nombre del uno fue Peleg, por cuanto en sus días fue dividida la tierra; y el nombre de su hermano fue Joctán. Joctán engendró a Almodad, Selef, Hazar-mavet y Jera. A Adoram también, a Uzal, Dicla, Ebal, Abimael, Seba, Ofir, Havila y Jobab; todos hijos de Joctán. Sem, Arfaxad, Sela, Heber, Peleg, Reu, Serug, Nacor, Taré, y Abram, el cual es Abraham.

Hay libros en la Biblia que tienen dentro de si largas listas de nombres, como el que leímos hoy. Recuerdo cuando era niño, estando en clases de Biblia, que a veces nos tocaba leer estas largas listas de nombres. A la mayoría de nosotros, nos costaba mucho leerlas porque hablando sinceramente, muchos de los nombres eran difíciles de pronunciar. Y también, donde eran nombres de personas en un lenguaje totalmente distinto al de nosotros, no entendíamos tampoco casi nada. Lucia mas bien un ejercicio difícil de lectura que creo que a muchos no les interesaba. Y hay personas que muchas veces hasta se saltan estos pasajes para no complicarse, porque pueden que piensen: ¿Qué enseñanza se puede aprender en ver tantos nombres escritos en la Biblia? Y la realidad es que mucho se debe aprender, porque tiene un significado muy grande que, sí nos incumbe muy profundamente, como lo veremos al seguir.

Para Dios, cada persona es importante. Es un alma, un ser vivo. Y aún más que eso, es un ser que hizo algo durante su existencia en esta vida. Nuestros nombres no son simples trabalenguas, por decir para Dios. Algún día, posiblemente no muy lejano de hoy, Dios va a abrir esos libros y un libro con muchos nombres escritos en ellos, y nuestros nombres, el tuyo y el mío estarán escritos en uno de ellos dependiendo de lo que hicimos durante esta vida. Ahora el asunto va cobrando mucho mas valor, ¿no? La realidad es que absolutamente nadie pasa desapercibido en este mundo, especialmente delante de los ojos de Dios. Cada ser, desde que comenzó la existencia del hombre (el cual nos importa a ti y a mi), ha sido visto por muchos testigos, por Dios, y por todo lo que le rodea, por el mundo visible, y aún más importante, por el reino invisible. Esto dice la Palabra: Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Hebreos 12:1. Hay un sinfín de testigos a nuestro alrededor, pero principalmente Dios, que vé y sabe todo lo que hacemos, y hasta lo que pensamos, y culminativamente, conoce hasta lo mas profundo de nuestro ser, a cada instante. Dios sabe quien eres tú y quien soy yo realmente, y nos conoce por nombre. Y en este mismo instante, todos nuestros hechos están siendo escritos en alguna parte.

La Biblia nos enseña que habrá un juicio, y que habrán libros abiertos y un libro de la vida, donde se verán los nombres de todo ser que ha existido, y todos sus hechos, y que dependiendo de lo que hallamos hecho, es que será determinado nuestro futuro eterno. Esto dice la Palabra: Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. Apocalipsis 20:11-15. ¿Quiénes serán los que estarán escritos en el libro de la vida? Aquellos de nosotros que no solamente nos hemos arrepentido y convertido de todos nuestros pecados, y creído y aceptado a Jesús como el Señor de nuestras vidas, sino que también hemos permanecido fieles a El, haciendo la voluntad del Padre hasta que respiremos nuestro último aliento. Ahora, no puedo dar solamente parte de Su divino consejo, sino lo más completo posible. La Palabra da lado a que sí pueda borrarse el nombre de una persona del libro de la vida, como esta escrito: El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Apocalipsis 3:5-6. Por lo tanto, es apremiante instar a permanecer, a vencer, a proseguir hacia la meta como lo dijo Pablo, hasta el fin. Cuando nacemos de nuevo en Cristo, es solo el comienzo. Hay que vivir por Cristo, día a día, y también llegará el momento de morir por Cristo. El tiene que ser nuestro comienzo, nuestro progreso, y nuestro final.

Ahora, cualquiera pudiera preguntar: ¿Qué puede hacer que yo corra el riesgo de que mi nombre pueda ser borrado? Y esto dice la Palabra: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gálatas 5:19-21. Por eso que el Espíritu a través del Apóstol Pablo escribió esto: Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor. Filipenses 2:12. Y también: Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? 2 Corintios 13:5. Porque finalmente, estos son los que no solamente llegan a ser escritos en el libro de la vida, sino que permanecerán escritos por toda la eternidad: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21. ¿Cuál es la voluntad del Padre? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Mateo 22:37-40.

Así que, cuando llegues al juicio de Dios, ¿Dónde estará escrito tu nombre? Y, ¿Cuál será tu historia? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment

Comment

Dispuestos para servir al Señor - 1 Corintios 16

Basado en 1 Corintios 16 (Versión Reina Valera 1960)

En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis designado por carta, a estos enviaré para que lleven vuestro donativo a Jerusalén. Y si fuere propio que yo también vaya, irán conmigo. Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite. Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés; porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los adversarios. Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la obra del Señor así como yo. Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos. Acerca del hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, más de ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad. Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos. Todas vuestras cosas sean hechas con amor. Hermanos, ya sabéis que la familia de Estéfanas es las primicias de Acaya, y que ellos se han dedicado al servicio de los santos. Os ruego que os sujetéis a personas como ellos, y a todos los que ayudan y trabajan. Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia. Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas. Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor. Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Yo, Pablo, os escribo esta salutación de mi propia mano. El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. El Señor viene. La gracia del Señor Jesucristo esté con vosotros. Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros. Amén.

¿Qué podemos ver aquí explícitamente en este pasaje? Pablo, a través del Espíritu, exhorta a servir al Señor, a unos de una manera, y a otros de otra, pero el tema principal es de servir al Señor. Habla del servicio que él mismo está haciendo, y de lo que planea hacer. El habla de lo que están haciendo los demás por el Señor. Y también instruye a los lectores a que también hagan su parte, y que ayuden como puedan. Habla por supuesto de trabajo secular, y de cómo se debe usar eso para ayudar, porque todos también necesitaban sostenerse, e inclusive el mismo, que la gran mayoría de las veces trabajaba secularmente. había mucha actividad que está ocurriendo, y se está animando a hacer más, y nada fácil, porque él habla que se le ha abierto una puerta grande y eficaz, pero hay muchos adversarios. Viendo tal movimiento en unos pocos versículos, no es ninguna sorpresa que mucho del mundo conocido ya había escuchado del evangelio de alguna manera u otra dentro de pocas décadas después de la muerte y resurrección del Señor. Pablo, por sí solo, se estima que viajo más de 10,000 millas a pie (16,000 km) durante sus viajes misioneros, y claro, no de vacaciones o para un disfrutar personal. En fin, ¿Por qué toda esta actividad y servicio?

Hay algunas cosas que pueden venir a la conversación, del porqué todas estas personas hicieron lo que hicieron, y estas pueden ser: o porque es un requisito como parte de la salvación, o porque el Espíritu Santo los insto a hacerlo, o porque hubo un agradecimiento muy grande. Muchos pueden estar de acuerdo o no, con algunos de estos puntos. Y por supuesto, van a haber personas que sobre espiritualicen algunas razones. Diremos que la Palabra da estos motivos y también otros más como razones de porqué debe haber tal servicio y esmero en el Señor, y por el Señor. Puedo decir que, en lo más mínimo, las que se mencionaron pueden afirmarse muy claramente en las Escrituras.   

Una de las principales que yo diría, guiado por el Espíritu, es que debe a lo menos haber un gran agradecimiento por lo que el Señor ha hecho, si es que hay alguna capacidad de razonar. Esto vemos, como ejemplo, al respecto con las hermanas de Lázaro, como está escrito: Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Juan 12:1-7. Vemos que tanto Marta y Maria sirvieron al Señor por agradecimiento, y Maria de tal manera que hasta preparo al Señor para lo que venía.

Ahora, algunos dirían: ¿Cómo no servir al Señor y estar agradecido si resucito de los muertos a su hermano? Y sí, claro está que esto fue un gran milagro físico. Pero, entonces, ¿y qué de lo que hizo el Señor por todos nosotros en la cruz? ¿Es menor el acceso a la vida eterna que resucitar a una persona físicamente? Sí, Lázaro fue resucitado físicamente, pero después volvió a morir (porque no está con nosotros hoy), ¿Qué a ti eso? Sí, es una obra única, pero someto que la vida eterna que nos da Dios a través de Jesucristo es superior a la resurrección de Lázaro, hasta de un punto de vista egoísta (por decir), porque yo viviré eternamente y para siempre gracias a lo que hizo Cristo por mí, y no por un milagro físico que sucedió hace tanto tiempo. Y también, el Señor hizo lo que hizo sin ningún tipo de obligación. De acuerdo a la Palabra, nosotros no nacimos siendo hijos de Dios, sino todo lo contrario. Sin Cristo, fuimos enemigos de Dios, muertos en nuestros pecados, ajenos por completo al reino de Dios. Esto dice la Palabra: El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan 4:8-10.

Entonces, esto nos lleva a un punto que no necesita ni tanto discernimiento, ni crecimiento espiritual, ni siquiera mucho conocimiento Bíblico. En lo más mínimo lo que debe causar un deseo de seguir al Señor, y buscar amarle y servirle es el hecho que dió Su vida por nosotros. Nos dió una salvación completamente inmerecida, por gracia, rescatándonos de nuestros pecados, y dándonos vida eterna. Y si una persona no sabe amar al Señor por esas cosas, bien aplicado esta lo que dijo el apóstol: El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. Si un ser no sabe ni agradecer, ni ver Su amor como una razón para aprender a amarle y servirle, entonces ¿Cómo Dios puede excusar tal menosprecio? No es justo devolver a Dios con mal, especialmente sabiendo lo que hizo. Y a través de Cristo, tenemos que comenzar a practicar la justicia, comenzando por valorar el amor de Dios. Así que, ¿Estás dispuesto a servir al Señor por todo lo que El ha hecho por ti? ¡Qué el Señor les bendiga! John

Comment